El ronroneo de los gatos ha dejado de ser percibido como un simple gesto instintivo para convertirse en factor de salud mental en España.
El ronroneo es una vibración producida por los músculos de la laringe del gato. No solo lo hacen cuando están cómodos, también en situaciones de dolor, miedo o debilidad, lo que se interpreta como una forma de autorregulación ante el estrés y mantenerse fisiológicamente estables. Suele oscilar entre 25 y 150 Hz, un rango de frecuencias que resulta clave para entender sus posibles beneficios.
Según los datos del III Barómetro Felino, el 95 % de los españoles que conviven con estos animales califica esta vibración rítmica como una «fuente de bienestar emocional», destacando su capacidad para influir directamente en el estado de ánimo y fortalecer el vínculo afectivo.
El estudio revela que ocho de cada diez propietarios asocian el sonido del gato con la relajación y la reducción del estrés. Esta dimensión emocional profunda es percibida de forma distinta según el género y la edad. Mientras que el 97 % de las mujeres reconoce el impacto positivo del ronroneo, la cifra desciende ligeramente al 93 % en los hombres. Sin embargo, es en el factor generacional donde se aprecian las mayores brechas: el 99 % de los jóvenes de entre 18 y 24 años afirma que el ronroneo mejora su bienestar diario, un porcentaje que cae drásticamente hasta el 41 % en los mayores de 60 años.
Impacto en la salud física y el descanso
Más allá de la percepción subjetiva, el informe destaca que la presencia felina tiene consecuencias tangibles en la salud física de sus dueños. Un 22 % de los encuestados asegura que el contacto con su mascota le ayuda a regular la respiración o el ritmo cardíaco, mientras que un 23 % vincula la compañía de su gato con una mejora significativa en la calidad del sueño. Estas cifras cobran especial relevancia en un país que, según datos de Euromonitor International, ya cuenta con más de 6,2 millones de gatos en los hogares.
España cuenta con más de 6,2 millones de gatos en los hogares.
La clasificación de emociones que despiertan los felinos está encabezada por la calma y la relajación (67 %), seguida de la satisfacción por el bienestar del animal (66 %) y el confort (65 %). Otros sentimientos destacados son la sensación de acompañamiento (56 %), la alegría (51 %) y la capacidad de los animales para facilitar la desconexión de pensamientos negativos o preocupaciones diarias (45 %).
Asimismo, según algunas hipótesis, produce beneficios físicos. Las frecuencias del ronroneo coinciden con las utilizadas en ciertas terapias médicas. Entre el 25–50 Hz, favorece la regeneración ósea, y entre 50–150 Hz ayudan a la reparación de tejidos blandos. Esto ha llevado pensar que acelera la curación de huesos y músculos y reducir el dolor o la inflamación.
Distribución por comunidades autónomas
La conexión entre humanos y felinos no es uniforme en toda la geografía española. Navarra lidera el ranking de vínculo afectivo, con un 89 % de encuestados que asocia el ronroneo a una conexión positiva. Le siguen Cataluña (75 %), Baleares (73 %) y la Comunidad de Madrid (69 %). Estas regiones muestran los niveles más altos de sensibilidad ante el estímulo sonoro de los gatos, consolidándose como los territorios con mayor cultura de convivencia felina.
El informe concluye que el ronroneo actúa como un mecanismo de reducción de la ansiedad y el nerviosismo para el 43 % de los propietarios. En un contexto social donde los problemas de salud mental y soledad van en aumento, la figura del gato se posiciona como un soporte emocional fundamental. La capacidad de estos animales para proporcionar confort y reducir el estrés (40 %) refuerza su papel no solo como mascotas, sino como acompañantes esenciales en el entorno familiar moderno.






