“Otro siniestro juego: reto del agua caliente”

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Un nuevo reto invade las redes sociales; recordaréis el siniestro juego de la ballena azul, esta vez se trata de un juego que consiste en echar agua caliente o hirviendo sobre uno mismo, sobre otra persona, o beberla.

El fin del mismo es observar los vídeos, las imágenes que se graban en el momento de la acción. Mirar las distintas reacciones que tienen los agredidos como así también visualizar cómo actúan los atacantes.

Sin embargo, no son tenidas en cuenta las consecuencias, ya en EEUU se ha registrado  una muerte y varias personas han resultado heridas, con severas quemaduras.

Este nuevo desafío se ha hecho famoso en Twitter y en Youtube. Se lo denomina “hot water challenge” (reto al agua caliente).

Vivimos en la era de la imagen, estamos pendientes de diferentes pantallas que marcan nuestra cotidianeidad. La más atrapante es sin duda la pantalla de nuestro móvil. Algunas personas ya no pueden vivir sin este aparato que se ha convertido en un órgano adherente a nuestro cuerpo. Circulaba por WhatsApp un chiste precisamente haciendo alusión a esto que acabo de decir. Decía: “El día menos pensado salgo a la calle sin el móvil y que sea lo que Dios quiera.”

Pero son muchas más las pantallas que nos acompañan: el ordenador, el televisor, las vídeoconsolas, las tablets, etc, etc. Numerosos son los objetos de consumo, los gadgets que nos acompañan cotidianamente.

Si reflexionamos un instante, verán que es más fácil que pase un día o más donde no intercambiemos ninguna información con un humano y sin embargo estamos absolutamente pendientes de nuestros objetos.

Este tipo de retos, -recordemos el siniestro juego de la ballena azul- atrapa o engancha fundamentalmente a niños y adolescentes.

“es importante estar pendientes de la información a la que acceden nuestros menores”

Por eso insisto, es importante estar pendientes de la información a la que acceden nuestros menores. A veces pensamos que muchos peligros se presentan cuando andan por la calle, sin embargo, no deja de ser también peligroso el que naveguen por la red, sin ciertos límites.

Ejercer de padres siempre ha sido una tarea imposible. Freud consideraba que educar y gobernar eran tareas imposibles. Imposibles, no porque no se realicen, sino porque no es posible medir sus consecuencias.

Ser padres, ejercer como tales, es también una tarea de ese orden. No existen manuales al uso, sino que cada uno hace lo que medianamente puede y considera idóneo.

Sin embargo, es necesario acompañar y estar alertas cuando nuestros hijos se hacen adolescentes. Es un período difícil para los niños y niñas que precisamente están dejando la infancia, para ingresar en el mundo adulto.

Son muchas las transformaciones que sienten en su cuerpo, es el momento del encuentro con la sexualidad. Tal vez sea conveniente que cada uno piense cómo ha atravesado ese momento cuándo le tocó vivirlo.

Las redes y el mundo virtual nos ofrecen bondades, pero también son una fuente de peligros si nos desentendemos del uso que nuestros pequeños hagan de ellas.

 

Mirta García Iglesias (mirgarciaiglesias@gmail.com)

Psicóloga-Psicoanalista.Asociación Cultural Vínculo

 

 

 

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