Los padres de los estudiantes de Villaviciosa, al frente de los bancos de libros de texto

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Las asociaciones de padres y madres de los estudiantes villaodonenses lideran las iniciativas que gestionan los bancos de libros de texto de los colegios de Villaviciosa de Odón. El AMPA del Laura García Noblejas lleva cuatro años y es el más veterano en esta labor. En el Casvi apuestan por la tecnología y facilitan el ahorro a las familias mediante el uso de las tabletas.

Ha comenzado el curso y muchas familias de los 1.137.121 de alumnos madrileños que han iniciado las clases hacen frente a duras penas a los innumerables gastos que supone la vuelta al colegio de sus hijos. Cada año desembolsan cerca de 300 euros en libros que sólo les servirán un año.

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Son miles los padres que no entienden que se haga negocio sin piedad a costa de la educación de sus hijos. Así, casi 300.000 personas en toda España han apoyado la iniciativa que una madre coraje, Elena Alfaro, ha emprendido para solicitar que los libros de texto sean reutilizables y que haya un banco de libros con subvenciones públicas. La idea de Alfaro es que pertenezcan a los colegios, públicos y concertados, lo que supondría un desahogo para la maltrecha economía de las familias españolas.

Este año sólo dos comunidades autónomas, Andalucía y Navarra, continúan con la gratuidad total de los libros de texto en la enseñanza obligatoria. Desgraciadamente, son una clara minoría.

¿Y en Villa qué?

Villaviciosa de Odón no es ajena a esta problemática. Los padres de los niños villaodonenses se las ven y se las desean para afrontar cada año la terrible cuesta de septiembre y octubre.

La realidad en nuestro municipio es que en cada centro, cada asociación de padres hace la guerra por su cuenta, que nos es poco.

El AMPA del colegio Laura García Noblejas lleva “sólo” cuatro años gestionando un servicio que muchos creen debería coordinarse a través de la Concejalía de Educación. Mari Sol Ramiro es la presidenta y cuenta a Villaviciosadigital que las madres de la asociación han atendido este año a unos 30 niños, aunque aún hoy siguen entregando ejemplares. “Se han incrementado las peticiones en estos años”, sin embargo, también reconoce que muchos intercambios directos no pasan por ellos.

En el Laura esta iniciativa se aplica sobre todo a cursos superiores, de 3º a  6º de Primaria, ya que en los libros de 1º y 2º se escribe directamente en ellos en los espacios específicamente habilitados, lo que provoca que no sean reutilizables.

En su segundo año al frente del AMPA Mari Sol lo tiene claro: “todo en lo que se pueda ayudar y sobre todo en estos años que se han suprimido las becas de libros, nosotros vamos a estar ahí”, recalca.

Sobre la posibilidad de constituir un banco de libros de texto municipal no lo ve claro. “No sé hasta qué punto podría ser factible. A lo mejor sí en cuanto a un local, pero que todos tuvieran un banco no lo veo muy viable por las diferencias editoriales. Nos vendría bien en cuanto a que nos habilitaran un local o una sala donde se pudieran guardar de un año para otro. Si eso se pudiera coordinar desde el Ayuntamiento para los libros que no tengan salida, sí estaría bien”.

Colegio Gandhi
Colegio Gandhi.

Descuentos en el Gandhi

El Gandhi no tiene un banco como tal. En este centro, facilitan descuentos a las familias mediante pedidos conjuntos a las editoriales a través del APA que preside Gema Núñez. Acaba de aterrizar en el cargo en el mes de julio, aunque es una veterana en la asociación en la que colabora desde hace nueve años, casi desde que se creó el colegio.

“No hay banco como tal. La iniciativa es tramitar la compra de libros a través del APA porque nos hacen descuentos, que en algunos casos son del 25 %. Las familias que querían se apuntaron en junio mediante una ficha y hemos gestionado directamente los pedidos con las editoriales”, cuenta. Los precios son los mismos que les solicitan las editoriales, es decir, que no tiene ánimo de lucro en este sentido. Este año, gracias a su mediación desinteresada, 82 familias se han ahorrado un dinero importante.

Para Núñez “lo ideal es llegar a la gratuidad o la reutilización para que puedan servir para varios niños. La pena es que la reutilización no está contemplada en los formatos de libros actuales”, concluye.

A borrar lo escrito

Mientras, en el Hermanos García Noblejas comenzaron el banco de libros en el pasado curso, aunque la presidenta del AMPA, Elisa Jurado, reconoce que “nunca se ha hecho nada”. Este año lo han puesto en marcha desde 3º a 6 º de Primaria mediante una comunicación a los padres para iniciar el intercambio. «Nos mandaron una ficha con los libros que dejaban y los que necesitaban”, cuenta Jurado.

El resultado en el Hermanos ha sido que el 30 % se ha beneficiado, aunque pensaban que habría “más aceptación”. Sí ha sido homogéneo en cuanto al número de peticiones, el mismo número de padres en los diferentes cursos. Así, la mayoría de participantes ha cogido igual número que los libros que han dejado. Lo malo es que para 1º y 2º de Primaria sólo se ha podido hacer con los libros libro de lectura, inglés y música, debido a que en el resto hay que escribir y no son reutilizables. “En mi caso con uno de mis hijos me he tirado todo el verano borrando lo escrito”, comenta Jurado, quien reconoce que se ha gastado 270 euros, “mucho para un niño de 1º de Primaria”, afirma.

Estudiante con iPadTabletas, ahorro a largo plazo

Las nuevas tecnologías son la apuesta del Eurocolegio Casvi de cara a un mejor aprendizaje y ahorrar entre sus familias. En el colegio privado villaodonense las tabletas se han instalado en las mochilas de los estudiantes de 5º y 6º de Primaria y de 1º y 2º de la ESO, aligerando su peso y el desembolso, a largo plazo,en la cartera de sus padres. Es decir, que desde los 10 años los alumnos funcionan con esta tecnología y se prevé ampliar su uso el próximo curso hasta 3º de la ESO.

El gasto que implica la compra de uno de estos dispositivos multimedia es amortizado en los siguientes cursos al no tener que comprar los libros en papel (salvo los de idiomas), debido a que se los facilita el colegio de manera gratuita en formato PDF.

Silvia Saavedra, es mamá de un alumno de 5º de Primaria del Casvi que ha comenzado con este sistema y cuenta que el centro les informó de las diferentes tabletas que hay en el mercado y de algunos seguros para asegurar estos productos. “Al principio tenemos un poco de inseguridad por el tema de los robos pero estamos contentos ya que es positivo porque podemos ver la agenda semanal de actividades que tiene nuestro hijo y así sabemos de antemano cómo anda de deberes”, señala.

Con el lógico periodo de adaptación, los niños se muestran “entusiasmados y super motivados”, comenta Saavedra, quien avisa que los padres deben «limitar el uso al aprendizaje» y “recalcarles que es su herramienta de trabajo”.

Intercambio y ayudas en el Alcalá y Calatalifa

Finalmente, en el colegio concertado, Alcalá y en el Instituto Calatalifa se apoyan, fundamentalmente, en el intercambio entre las familias casi de forma espontánea, como sucede en el primero, y algo más coordinada entre el centro y el AMPA del segundo.

Desde el Alcalá señalan que a través del AMPA hay algunas familias que se pasan libros porque se conocen unas a otras y se benefician de ellos. “Nosotros procuramos que los alumnos cuiden los mejor posible los libros para que puedan servirles a los hermanos u otros compañeros”, cuentan. Además, insisten en las ayudas públicas de las que muchos de sus estudiantes se han beneficiado.

Mientras, desde el Instituto Calatalifa la dirección recuerda que trabajan en dos vías: una la institucional, mediante ayudas públicas, y otra a través del intercambio de libros coordinándolo con el AMPA. “Ha funcionado bien, seguiremos con él sistema; estamos trabajando ya de cara al curso próximo”, señala su director Juan José González.

Desde el instituto comentan que han propuesto en el Consejo Escolar Municipal que se deriven los fondos que tienen asignados en cada centro a los Servicios Sociales del Ayuntamiento, porque ellos “conocen las situaciones de las familias”. Esta iniciativa “ha sido bien acogida y esperemos que la pongan en práctica de cara al próximo curso”, concluyen.

Sin duda, ya sea mediante las asociaciones de padres, subvenciones, o a través de las tabletas, los progenitores realizan un trabajo minucioso y constante que conlleva mucho esfuerzo y tiempo. Las administraciones públicas y las editoriales deberían valorar esta labor apoyándoles y ayudándoles para que el fruto, la costosa educación de sus hijos, sea más llevadera.

 

Israel Revilla Canora.

 

 

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