Celebró el pasado sábado sus 50 años como sacerdote en la iglesia de Santa María con una misa, convertida en un homenaje a una de las personas más queridas, seguramente de todos los tiempos, de la localidad.
El ex párroco expresó constantemente las «gracias» por los más de 30 años en la localidad, «la mejor etapa de su vida», en sus propias palabras; los vecinos se las devolvieron .
En tiempos de distancia de seguridad, de miedo y de polarización, este fin de semana regresó a la que siempre será su casa el hombre que probablemente mayor unidad y cariño, sin ápice de discordia, haya generado en Villaviciosa de Odón durante las últimas cuatro décadas. Más de treinta años estuvo aquí y hace más de once que se marchó, pero la devoción que genera su bondad, también entre los no creyentes, aún se mantiene en el recuerdo. Y prueba de ello fue lo sucedido el pasado sábado, el primer acto multitudinario de la «nueva normalidad». Quizá no era casualidad para tratar de volver a arrancar.
El calor, atmosférico y humano, recorrió los pasillos de la iglesia de Santa María, que lógicamente presentaba una estampa inusual e histórica: mismo número de mascarillas que de personas. «Las caretas éstas» las llamó Eladio, que entró y salió con ella puesta, pero que se la retiró para dar una «no homilía, no sé muy bien el qué». «Hace once años que no me subía aquí», palpando bien el suelo que pisaba y proseguir dando las gracias «por todo lo que he tenido» y pedir perdón «por lo que no he hecho bien».
A veces no entiendo a Dios, como vosotros, pero confío en él y le quiero con todas mis fuerzas
Acompañado en el altar por el presente del sacerdocio en el municipio, el actual párroco Javier Romera y Eliert Jerez), el pasado más reciente (Gonzalo), el futuro (seminaristas) y sus amigos de siempre Felipe, Ángel y Jesús, y en los primeros bancos por su familia, lo que hizo Eladio fue pronunciar un discurso que tocó todas las emociones de los presentes, incluyendo él mismo, en un recorrido vital y reflexivo que los escuchantes hicieron suyos, prendidos por el amor procesado al cura de Galapagar, cuyo carisma, luz y aura siguen intactos. Las mascarillas no dejaban ver las sonrisas, pero los comentarios jocosos del galapagueño sí provocaron risotadas. Hasta le sonó el móvil y saludó en directo a un amigo suyo lejano en la distancia. Y luego estaban los ojos. En esta época son los que más informan y de los de los villaodonenses salieron brillo y emoción escuchando al que siempre será «su cura».
«¿Qué he hecho en estos 50 años? Pensaba que nada, pero sobre todo me he dejado querer por vosotros», mencionó Eladio ante su parroquia «la mejor que existe», en sus propias palabras. «Mi hermana y yo lo hemos pasado aquí de maravilla, la mejor etapa de nuestra vida. Cuque siempre me decía que habíamos tenido mucha suerte», continuó. Agradecimiento muy especial a ella y a su madre Francisca; bondad, personalizadas en su «me habéis ayudado todos, los creyentes y los no creyentes» y una humanidad en su máxima expresión: «A veces no entiendo a Dios, como vosotros, pero confío en él y le quiero con todas mis fuerzas».
Ya antes había mencionado que estaba seguro de que Dios «no quería tantas pandemias». Después de esa última frase se sentó a reflexionar, cabizbajo. Probablemente pensando en los que no están, en su hermana Cuque, fundamental para él, fallecida hace pocos meses y también muy querida en Villaviciosa. La que le hace no tener muchas ganas aún de aniversarios y homenajes pero esto también es Eladio, sobre todo esto es Eladio: pensar en los demás por delante de él mismo.
El acto, que se fue por encima de la hora y media, se cerró con el reconocimiento institucional de la mano del alcalde, José Luis Pérez Viu, de la parroquia y de las hermandandes, quienes le hicieron un obsequio, casi final. Porque la salida de Eladio del templo, precedida por un enorme aplauso, fue la esperada: todos querían saludarlo, cogerle la mano, sacarse una foto. En definitiva, darles las gracias. Las distancias aquí se redujeron pero, vaya, a ver quién no iba a entenderlo.
Si alguien lo merecía, era don Eladio. Las gracias, constantemente en su boca, se las dio en realidad Villaviciosa.
Los vecinos hablan de él
Dos vecinos de siempre de Villaviciosa de Odón, que conocen bien al galapagueño por eso mismo pero también por su nexo especial con la parroquia, hablaron así del párroco para Villaviciosadigital: «Es lo que ha dicho él; Eladio ha significado todo para Villaviciosa. Con todos tenía una relación cercana, familiar, como somos en el pueblo», señaló Antonio Jiménez, presidente de la Hermandad de San Sebastián.
Por su parte, Antonio García, miembro del coro de la iglesia Santiago Apóstol, lo define así: «Para nosotros ha sido un guía. Nunca hubo ningún problema, siempre organizó excursiones con el coro, el Camino de Santiago, viajes por Europa…». Además, afirmó que «en Villaviciosa de Odón le vamos a recordar siempre por su forma de ser y de trabajar. Eladio nunca paró de hacer cosas: visitar enfermos, bodas, en tanatorios…siempre lo consideraré un ejemplo y para mí ha sido una persona fundamental».
Texto, fotos y vídeo: ADG