«Venturoso nuevo año y homenaje a la gran Carmen de Burgos»

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Carmen de Burgos
Carmen de Burgos.

Comenzamos nuevo año y todos son buenos propósitos, al menos buenos deseos. Pero la guerra continúa en distintos confines de nuestro planeta, también la guerra de Ucrania, que tan cerca tenemos y tanto nos preocupa.

Hay otros «peros» graves en el mundo, como el caso del reciente asalto de los bolsonaristas al Congreso de Brasil y al palacio de Planalto (donde está instalado el poder ejecutivo), para dar un golpe de estado contra el recién elegido presidente Lula da Silva, el pasado 8 de enero. Un episodio que tanto recuerda al asalto al Capitolio del  6 de enero de 2021 en EEUU. Dos golpes de estado vinculados y propiciados por la derecha más extrema que está empeñada cada vez con más virulencia en la deslegitimación de las democracias, siempre explotando el victimismo de quien se cree que le han robado el poder en las urnas, y alentando discursos en los que otorgan a sus adversarios el poder de tejer conspiraciones perversas imposibles, que solo están en su imaginación, o peor aún, que son inventadas por algunos de sus instigadores.

Carmen de Burgos
Yolanda Guío.

Cambiando de tema, a modo de pincelada, prefiero poner en valor algunas buenas noticias de los últimos años: como que la pobreza extrema en el mundo se ha ido reduciendo desde 1999 de forma considerable (descontando el freno de la pandemia), que en la última década ha disminuido la desigualdad global, que en España hay un 23% de inventoras, y en el mundo cada vez más mujeres en cargos altos e intermedios… Para más buenas venturas les remito a la newsletter de Kiko Llaneras: El mundo no empeora, mejora: 44 buenas noticias para empezar 2023 con optimismo.

Dando el giro final a esta primera columna de 2023, además de desearles un venturoso año nuevo, quiero hablarles de Carmen de Burgos, la primera periodista profesional española y reportera de guerra, defensora de los derechos humanos y los derechos de la mujer en la España de fines del siglo XIX y primer tercio del XX. Fue además maestra, pedagoga, profesora de sordomudos y ciegos, traductora, escritora de múltiples novelas (134), ensayos, cuentos, libros de viaje, de cocina, conferenciante, presidenta de asociaciones importantes, activista política… Con la llegada de la dictadura franquista su obra fue prohibida y su figura borrada. Todavía demasiados españoles no conocen nada de ella.

El año pasado tuve la suerte de profundizar en su vida y obra gracias a su inclusión en el homenaje a Las Sinsombrero que se realizó en la asociación de La Moravilla (Villaviciosa de Odón), de la mano de Teresa R. Criado, en el que participamos de forma ilusionada un grupo de compañeras de la asociación. Cada una de nosotras encarnó a alguna de las mujeres de este grupo de artistas, escritoras, pensadoras, que pertenecieron mayoritariamente a la generación del 27, y a las que también se ha ignorado durante demasiado tiempo. Yo encarné a Carmen de Burgos, a quien incluimos no sé por qué razón, pues pertenece a la generación del 98, al tiempo que puede ser incluida en la generación del 14. En todo caso la consideramos una de las principales precursoras de Las sinsombrero, y por ello seguirá presente en las próximas representaciones que vamos a hacer, la más cercana el 16 de marzo en el Coliseo de Villaviciosa de Odón. Les invito a disfrutarla.

Carmen de Burgos, la primera periodista profesional española y reportera de guerra, defensora de los derechos humanos y los derechos de la mujer en la España

Carmen de Burgos nació en 1867 y se crió en Rodalquilar, donde pasó su infancia y adolescencia en el cortijo de su acomodada  familia. Allí, según sus propias palabras, se formó su espíritu  libremente, pues nadie le hablaba de Dios, ni de leyes. También allí, pronto sintió que era panteísta  y que le repugnaban la mentira y los convencionalismos. Pasó la adolescencia feliz soñando a la orilla del mar con un libro en la mano y entre los montes.

Se casó, por rebeldía contra el consejo paterno, a los 16 con Arturo Álvarez, un periodista bohemio, hijo del gobernador civil de Almería y propietario de la imprenta donde se editaba el periódico “Almeria Bufa”, en el que Carmen pronto empezó a colaborar.

Parió 4 hijos, que se le iban muriendo en los primeros días o meses. No tuvo un buen compañero de vida. Cuando solo le quedaba una hija comenzó a estudiar Magisterio por libre y abandonó a su marido, llevándose a su hija. En 1901 consiguió una plaza en la Escuela Normal de Maestras de Guadalajara, y continuó en los años siguientes con un periplo de plazas relacionadas con la educación por Madrid y Toledo, al  tiempo que ejercía  el periodismo.

Fue la primera periodista española que trabajó en una redacción y la primera corresponsal de guerra. Casi siempre firmando con el seudónimo de Colombine, pero no fue el único. Desde 1902 colaboró en el periódico el Globo, en 1903 tenía una columna diaria en el Diario Universal, en 1909 fue corresponsal en la Guerra de Melilla para el Heraldo de Madrid… Llegó a escribir cerca de 10.000 artículos en prensa de todo el mundo.

Para saber más sobre su carácter y principios quiero recordar sus propias palabras, expuestas en la autobiografía que le pidió Gómez de la Serna para la revista Prometeo: “Detesto la hipocresía, y como soy independiente y libre, y no quiero que me amen por cualidades que no poseo, digo siempre lo que siento y se me antoja. Así los que me quieren, me quieren de veras. Jamás pensé en medrar a costa de mi libertad o de renegar de mis convicciones”.

Siempre le preocupó la falta de independencia de la mujer. Quería para ambos sexos idénticos derechos, leyes y educación. Le parecía intolerable que la mujer no tuviera en la familia los mismos derechos que el hombre. Que fuera considerada “una menor sometida a la tutela del marido». Por ello se dedicó en cuerpo y alma a escribir y hacer conferencias sobre ello.

En 1904 emprendió la primera campaña a favor del divorcio, tras realizar una encuesta muy favorable en su columna del Heraldo. Por ello la llamaron la divorciadora. En la encuesta participaron importantes intelectuales de la época y el trabajo fue tan fructífero que escribió la obra “El divorcio en España”

En 1904 emprendió la primera campaña a favor del divorcio

En 1905 obtuvo una beca del Ministerio de Instrucción Pública para estudiar los sistemas de enseñanza de otros países, y viajó por Francia, Italia y Mónaco.

En 1906 hizo una encuesta sobre el voto femenino. Esta encuesta fue un fiasco. Resultó que para muchos la mujer en España aún no estaba preparada. A ella, como a Clara Campoamor después, no le parecía que así fuera.

Carmen organizaba una tertulia en su casa en la que participaban importantes figuras de la cultura como Benito Pérez Galdós, su gran amigo Blasco Ibáñez, Cansinos Assens y Juan Ramón Jiménez. Ella mismo dirá: “Por mi casa pasan escritores, periodistas, músicos, escultores, pintores, poetas… y cuantos artistas americanos y extranjeros nos visitan… No es necesario vestir de etiqueta… todos somos hermanos, todos hablamos de arte… todos son soñadores que luchan por el ideal”.

Allí fue donde conoció en 1908 a Ramón Gómez de la Serna, él tenía 18 años y ella 37. A pesar de las maledicencias se convirtieron en compañeros de vida y amor por 20 años. La ruptura llegó con la traición. Su hija y él se hicieron amantes por poco tiempo, pero el dolor fue tan grande que no hubo posibilidad de reconciliación. Cuando terminó el idilio Carmen recogió a su hija en casa. Desde joven había sido caprichosa y adicta a la cocaína. ¡Cuánto sufrimiento le hizo pasar! Ramón y ella con el tiempo retomaron su gran amistad que duró hasta la muerte de Carmen.

En 1920 fundó la Cruzada de Mujeres Españolas para reivindicar la igualdad en derechos de mujeres y hombres, movilizó a sus compañeras y llevó sus peticiones a la puerta del Congreso en lo que seguramente sería la primera manifestación feminista. Fueron las primeras sufragistas, en lucha constante por el voto femenino. Desde la Cruzada también se movilizaron contra la guerra en Marruecos. Después del desastre de Annual organizaron muchos mítines, entre ellos el famoso mitin del Teatro de la Comedia en 1922.

Desde 1923 presidió la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas. Desde donde luchó para que se aboliera la pena de muerte.

En 1927 escribió el ensayo La mujer moderna y sus derechos, considerada por algunos la «biblia» del feminismo español y precursora de El segundo sexo, de Simone de Beauvoir.

En 1930 se afilió al Partido Republicano Radical Socialista

En el 31 ingresó en la masonería, y fundó la logia Amor.

Pudo ver feliz como la República reconocía el matrimonio civil, el divorcio y el voto femenino.

El 8 de octubre de 1932 participó un en debate sobre educación sexual. Quería acabar con la imagen pecaminosa que los clérigos daban al amor de alcoba. Allí, empezó a sentirse muy mal. Llevaba mucho tiempo sintiendo que su corazón no daba para más. Y viendo que llegaba la muerte, le dio tiempo a decir: “Muero contenta, porque muero republicana. ¡Viva la República!

Yolanda Guío (@Guiocerezo

(Educadora y antropóloga)

 

 

 

 

 

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1 COMENTARIO

  1. Empezare dando las gracias por el generoso artículo. Siempre Guio es muy prolija y rica en sus escritos

    Recordar a una mujer con tantas peripecias vividas y sufridas es un acto de hermoso homenaje que corresponde hacer por una escritora versatil y enriquecedora como Yolanda
    Gracias
    Gracias
    Gracias
    Siempre

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