El PSOE pide que el PP asuma responsabilidades por la «nefasta» gestión del fallido hospital oncológico

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Hospital Oncológico de Villaviciosa de Odón

El PSOE de Villaviciosa de Odón solicita la depuración de responsabilidades en el PP de la localidad por la gestión del hospital oncológico (CITO), a la que califica como «nefasta» que «ha provocado una nueva situación en la que los perjudicados son los vecinos de Villaviciosa de Odón», han señalado a través de un comunicado.

El Centro de Investigación para el Tratamiento Oncológico, CITO, comenzó su andadura en el año 1998. Según los socialistas, el Ayuntamiento de Villaviciosa vendió a CITO un terreno de 50.000 metros cuadrados para la construcción del hospital, a la que le seguiría más tarde la venta de otros 73.885 metros cuadrados para la edificación del complejo hotelero adyacente, a un precio «muy por debajo de su valor real». El objetivo que se “vendió” en aquel momento fue facilitar la realización de un proyecto de interés social que, a cambio, reservaba el 80 por ciento de los empleos no cualificados a los vecinos del municipio. Toda la Corporación estuvo de acuerdo pero «con premisas que luego fueron incumplidas», manifiestan.

Ayuntamiento y la empresa VEMUSA firmaron, además, un convenio por el cual si finalmente no se llegaba a construir el hospital, el municipio recuperaría los terrenos. «Una cláusula de reversión que nunca se aplicó, casualmente». El PSOE cree que el actual Equipo de Gobierno de Villaviciosa se ha encontrado con los terrenos del CITO vendidos a cierta mercantil y con la imposibilidad de hacer efectiva la citada cláusula de reversión, ya que ésta no fue inscrita en la parte resolutiva de la escritura y se preguntan si fue una «casualidad».

Los socialistas continúan con la cronología del CITO y señalan que el 8 de enero de 1998 y a propuesta de la alcaldesa Pilar Martínez, y por «supuestas razones de urgencia», acordó delegar en la Comisión de Gobierno las facultades necesarias para la adquisición y posterior enajenación de los terrenos para la construcción. Con fecha 26 de mayo de 1998 el ex ministro Romay Beccaría colocó la primera piedra y dos años después se concedió la licencia de obra solicitada por la entidad promotora con los únicos votos en contra del PSOE, recuerdan.

«Era un proyecto faraónico» que pretendía «ser la élite de los mejores del mundo en tratamiento del cáncer», como afirmaron sus impulsores. El complejo incluía hoteles y un centro de ocio y debería haberse inaugurado no más tarde de febrero de 2002,  lo que impidieron los retrasos y la paralización de las obras a finales de ese año por problemas de financiación de la empresa gestora. La agrupación socialista recuerda que en el mes de marzo de 2003 se aprobó el inicio de expediente para la caducidad de las obras pero en el Pleno celebrado el día 26 de noviembre de 2003 el Equipo de Gobierno del PP rechazó la propuesta de reversión con el argumento de que “había cambios en el seno del accionariado del CITO, y debía darse un voto de confianza a los nuevos socios.”

Los socialistas se preguntan «qué confianza» y «por qué no se resolvió el expediente de obra aprobando la caducidad de las mismas».

«¿Un proyecto muy rentable?»

Además, recuerdan que el proyecto iba a estar financiado exclusivamente por iniciativa privada y supuso una inversión global de más de 60 millones de euros: casi 48 millones destinados a la construcción del hospital y los 12 millones de euros restantes para la edificación del complejo hotelero, que tendría más de 250 habitaciones. Otras repercusiones para la localidad iban a ser que el 80% de los puestos de trabajo se reservasen para empadronados, una donación de unos cuatro mil euros anuales, actualizables según el Índice de Precios al Consumo, y seis mil euros para la adquisición de libros para biblioteca municipal, señalan.

En base a informaciones aparecidas en los medios de comunicación, el PSOE afirma que «obtuvo un crédito por valor de 27 millones de euros a través del Banco Pastor Hipotecario y las inversiones de socios como las multinacionales Siemens y Dresdner Bank, la participación económica de médicos a título personal, y otras empresas menores. En total, sin contar el crédito del Banco Popular, CITO comenzó el proyecto con un capital de 3,6 millones de euros, que amplió hasta 17,4 millones para financiar la obra», argumentan.

Asimismo, afirman que en mayo de 2001 CITO recurrió a otra ampliación de capital, que, sin embargo, «no evitó que medio año después se paralizasen las obras y ello motivó el sucesivo retraso de las fechas previstas para la inauguración del Hospital hasta su paralización y situación actual».

Ante esa situación el PSOE «vino denunciando la paralización y exigió que se aplicase la cláusula de reversión de los terrenos ya que el suelo era patrimonio de todos los villaodonenses» y reiteran que «desde un principio no apoyó la venta de los terrenos por 210 millones de pesetas».

Foco en el concejal de Urbanismo

Los socialistas recalcan que el actual concejal de Urbanismo «siempre ha contestado a preguntas de la oposición que `no había novedad en el tema CITO´, cuando desde hace varios meses, presuntamente, y según medios de información del municipio, sabían  que la parcela en cuestión era ya propiedad de otra persona ya que ha habido una sentencia judicial y el Ayuntamiento no se ha personado por lo que no tiene ningún derecho sobre esta parcela que vendió a bajo coste y que, según una de las tasaciones para la subasta se valora en  nueve millones de euros».

Por otro lado denuncian que la Comisión de Seguimiento y Análisis sobre el CITO, que «nunca fue de investigación, dejó de existir y no se han vuelto a convocar reuniones». Exigen la reanudación de la misma y la depuración de responsabilidades, «vengan de donde vengan», ya que esta situación «afecta directamente al patrimonio municipal».

El portavoz socialista, Juan Carlos Bartolomé, cree que se debe conocer la realidad de esta operación de venta de suelo y que el informe que emane de la Comisión sea público. Por último se pregunta «cuánto dinero ingresó, por qué no se hicieron las actuaciones oportunas para que la reversión de los terrenos fuese realidad y qué grado de responsabilidad tienen los intervinientes en el proceso desde la enajenación de los terrenos del CITO».

 

Redacción

Foto: ACUA.

 

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