
Las leyes de educación de los países democráticos suelen tener como uno de sus objetivos principales formar ciudadanos, es lógico, una democracia no se sustenta con una ciudadanía que no tiene valores democráticos, y la única manera de garantizar que estos valores no se pierdan es formar en ellos.
En España está en vigor desde el Gobierno de Rajoy la LOMCE (Ley de Educación llamada Ley Vert, 2013) hasta que se implante la nueva ley propuesta por el Consejo de Ministros (LOMLOE o Ley Celaá), que ha de ser debatida y aprobada en el Congreso.
La LOMCE vigente se inspira en unos principios, entre los que se encuentran: c) La transmisión y puesta en práctica de valores que favorezcan la libertad personal, la responsabilidad, la ciudadanía democrática, la solidaridad, la tolerancia, la igualdad, el respeto y la justicia, así como que ayuden a superar cualquier tipo de discriminación. l) El desarrollo, en la escuela, de los valores que fomenten la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, así como la prevención de la violencia de género. q) La libertad de enseñanza, que reconozca el derecho de los padres, madres y tutores legales a elegir el tipo de educación y el centro para sus hijos, en el marco de los principios constitucionales. Y tiene como principales fines, entre otros: e) La formación para la paz, el respeto a los derechos humanos, la vida en común, la cohesión social, la cooperación y solidaridad entre los pueblos… ) La preparación para el ejercicio de la ciudadanía y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable... Queda clara pues la importancia que tiene la formación en valores democráticos en nuestro sistema educativo.
Desde sus orígenes Vox viene reclamando la existencia de un pin parental que ofrezca a los padres información previa detallada “sobre cualquier materia, charla, taller o actividad que afecte a cuestiones morales socialmente controvertidas o sobre la sexualidad, que puedan resultar intrusivos para la conciencia y la intimidad de mi hijo/a”. Este pin también faculta a los padres para eximir a sus hijos de recibir dicha formación si no la autorizan expresamente. Actualmente Vox ha conseguido imponer dicho pin en la Comunidad de Murcia (está recurrido en los tribunales por el Gobierno). Basan la necesidad del pin en el art. 27.3 de nuestra Constitución que reza así: Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
cuando la moral o religión de unos padres choca con los derechos y libertades fundamentales recogidos en la Constitución, que emanan de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no tienen derecho a privar a sus hijos de esa formación
Lo que no dice Vox es que el punto 2 de ese artículo constitucional dice que: La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales. Y que este objetivo 2 es requisito indispensable para que los padres puedan ejercer el 3. A ello hay que añadir, como veíamos, que el principio Q de la Ley Wert señala que la elección del tipo de educación y centro por padres y tutores tiene que insertarse en el marco de los principios constitucionales. Por tanto, es de cajón, que cuando la moral o religión de unos padres choca con los derechos y libertades fundamentales recogidos en la Constitución, que emanan de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no tienen derecho a privar a sus hijos de esa formación. Tampoco dice Vox que la ley de educación vigente obliga explícitamente a educar para formar ciudadanía democrática, superar cualquier tipo de discriminación, fomentar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres y prevenir la violencia de género, como hemos visto.
¿Cómo se garantiza esta formación hoy en día? Fundamentalmente con una educación transversal común a todas las materias y tutorías grupales que se imparte en actividades lectivas o complementarias (no confundir con extraescolares) programadas por los centros educativos para cumplir el currículo básico obligatorio. Por tanto, es evidente que no cabe pin parental posible al respecto. Solo cabe reclamación concreta a los órganos pertinentes por parte de los padres/tutores que crean que algún contenido impartido atenta claramente contra los principios cívicos democráticos.
¿Qué es lo que molesta a Vox de los contenidos que se trabajan relacionados con la orientación y/o la identidad sexual, la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres o la prevención de la violencia machista? A Vox le molesta que no estén acordes con su ideología sobre la familia, los roles e identidad de género, la orientación sexual, etc. Según Vox lo que se imparte en los centros escolares es adoctrinamiento, y verdaderamente así es, puesto que una doctrina según la RAE es un conjunto de ideas, enseñanzas o principios básicos defendidos por un movimiento religioso, ideológico, político, etc. La educación de un país democrático ha de formar en el conjunto de ideas y principios ideológicos políticos básicos que sostienen su democracia, y, especialmente en este caso, en los que se inspiran en los valores de los derechos humanos. Lo sorprendente de los representantes de Vox es que no quieren ser conscientes de que sus planteamientos son igualmente ideológico-doctrinarios, pero no tienen su principal base en esos principios y valores.
Así que aquí está el meollo de la cuestión, los partidarios de Vox y afines no quieren que se eduque en una ideología de género que propugne la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y el fin de la violencia machista (objetivos del feminismo y del Pacto de Estado contra la violencia de género), no quieren una educación en el respeto a la orientación sexual y el reconocimiento de derechos a colectivos no heterosexuales, ni heteronormativos, no quieren reconocer los derechos de las familias diversas que permite la ley en España… En resumen, no comparten valores cívicos y éticos comunes a nuestra civilización democrática y europea presentes en nuestras leyes y Constitución, por lo que exponen a los colectivos minoritarios afectados a sufrir discriminación, acoso y violencia. Pero lejos de reconocerlo hacen discursos retorcidos y manipuladores de la realidad, al tiempo que ponen en jaque a profesorado y equipos educativos, desobedecen una ley de educación aprobada en nuestro Parlamento, conculcan los derechos del menor recogidos en la Convención sobre los Derechos del Niño (que España ha ratificado), ponen en cuestión la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Memorándum de la CE contra el Racismo y la Intolerancia, la recomendación del Consejo de Europa desde el 2002 para formar en ciudadanía democrática, las recomendaciones de la U.E… Las aulas son un espacio para la reflexión y el debate sobre estos temas.
Lo ideal para sistematizar este tipo de formación, como mantienen los expertos, es contar con una asignatura específica y para ello se instauró en la LOE (2006) la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, pero la LOMCE acabó con ella, afortunadamente la nueva ley educativa tiene prevista una asignatura obligatoria de Educación en Valores cívicos y éticos.
la sociedad tiene que educar también porque hay valores que no son familiares, son valores sociales
En 2012 invité a Fernando Savater a reflexionar sobre Política, ética y ciudadanía en un encuentro público en Villaviciosa de Odón donde tuve la oportunidad de preguntarle sobre esta formación, y hoy sus palabras pueden seguir siendo un faro para entender el tema. Les transcribo parte de sus palabras: “…la educación y el desarrollo para una educación para la formación de ciudadanos es imprescindible… soy un de los que hace ya muchos años… luchamos porque hubiera una asignatura que se llamara Educación Cívica… los ciudadanos no nacen como los geranios, por generación espontánea, son una obra de arte social, hay que fabricarlos, hay que crear la conciencia de lo que es un ciudadano… el ambiente social, los medios, la tv, todo colabora a la formación, pero que hubiera una asignatura de esto era imprescindible, pero es que desde el principio tropezó con una oposición muy fuerte, vía clerical por supuesto, se decían cosas pintorescas… es que es una asignatura que va a adoctrinar a la gente, pues claro la educación tiene una dimensión de adoctrinamiento… cuando estamos explicando valores, y cuando decimos que creemos que es mejor no participar en una ideología excluyente si no una ideología inclusiva estamos adoctrinando, es decir, estamos defendiendo ideas que consideramos mejores porque educar es preferir unas ideas a otras… que hay formas políticas preferibles a otras, que no es lo mismo una sociedad en la cual los hombres y las mujeres tienen las mismas posibilidades de trabajo, representación social, etc., que una en la que están las mujeres discriminadas, por ejemplo, o no es lo mismo una teocracia que una democracia laica que son como tienen que ser las democracias, son cosas que hay que defender, hay gente que se ha opuesto desde el principio con cosas tan sorprendentes como decir que los valores morales solo los pueden transmitir los padres, pues vamos buenos, los valores morales son también sociales y entonces por supuesto que tenemos que transmitirlos, yo no puedo esperar a que todos los padres eduquen bien a sus hijos porque da la casualidad que los efectos de la mala educación la pagamos todos, y yo desgraciadamente vengo de una parte de España en que había padres que les explicaban a sus hijos que matar guardia civiles no estaba mal… quienes hemos tenido unos padres que han sido unos buenos educadores hemos tenido una gran suerte, y eso es una cosa que se le puede desear a cualquiera, pero por si acaso la sociedad tiene que educar también porque hay valores que no son familiares, son valores sociales y esos son los valores que habría que transmitir, eso ha tropezado con un bloqueo, de hecho la asignatura (Educación para la Ciudadanía) ya se va a dar solo una hora semana… los profesores están aterrados, no quieren decir nada que vaya a causar polémica por si acaso luego llega un padre de familia con una estaca y le espera en la puerta del colegio, ha sido una ocasión perdida por desgracia, pero también con una gran complicidad social que se ha opuesto a la ciudadanía, hemos descubierto que en nuestra sociedad hay muchos ciudadanos que son adversarios de la ciudadanía...” .
Es el momento de recordar todos a una que la educación es el futuro y bien vale un gran esfuerzo en hacerlo bien, y una superación del partidismo
Fue un encuentro no partidista con mucha asistencia que organizó la entonces Agrupación Local de UPyd –no se puso ningún logo de partido- y contó con asistentes de todo el arco ideológico. Les invito si les apetece a que escuchen el acto o los minutos relacionados con este tema que se grabaron (min: 26: 47- 31:00 en el link).
Está claro que de aquellos polvos vienen estos lodos, es decir, la exigencia de este pin y la probable nueva oposición a una asignatura que forma ciudadanos demócratas, imprescindible para hacer duradera la paz y convivencia en el respeto y la diversidad que nos merecemos. Lamentablemente en España no hemos sido capaces de generar una ley educativa duradera, esperemos que esta vez atinen, y que la formación cívica tenga la importancia que merece. No es el momento de otros análisis sobre la nueva ley. Hace años hice una propuesta de sistema educativo en un Congreso de Educación de UPyD (partido que abandoné en 2015) donde además de educación para la ciudadanía, daba importancia a asignaturas relacionadas con la educación emocional, el conocimiento antropológico de grupos sociales, identidades nacionales, roles de género, etc., entre otras propuestas de contenidos, metodología, itinerarios, formación del profesorado… Tuvo buena acogida pero no recogieron el guante. Es el momento de recordar todos a una que la educación es el futuro y bien vale un gran esfuerzo en hacerlo bien, y una superación del partidismo.
Yolanda Guío (@Guiocerezo)
(Educadora y antropóloga)