
Una nueva tendencia viral en redes sociales propone eliminar toda higiene facial, pero los dermatólogos alertan de sus peligros.
Una nueva moda que circula por redes sociales, especialmente en TikTok, está generando preocupación entre los profesionales de la salud. Se trata de la llamada ¿Puede cargarse la piel la ‘rutina del cavernícola’?, una práctica que consiste en no aplicar ningún producto cosmético sobre el rostro, ni siquiera agua, con el objetivo de dejar que la piel se regenere por sí sola.
La tendencia ha sido popularizada por la influencer Tia Zakher, quien afirma llevar más de siete semanas sin realizar ningún tipo de limpieza facial. Sin embargo, expertos como la dermatóloga Ana Molina, del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica, advierten que esta práctica puede tener consecuencias negativas para la salud cutánea.
Los dermatólogos abogan por una rutina de cuidado de la piel sencilla pero constante. Tal y como recoge Villaviciosadigital en este reportaje, el cuidado estándar de la piel —conocido popularmente como skincare— “no solo es una cuestión estética, sino también de salud”, ya que permite prevenir el envejecimiento prematuro, controlar afecciones como el acné y mantener el equilibrio de la barrera cutánea.
En esta misma línea, el artículo subraya que seguir una rutina de cuidado no implica utilizar una decena de productos, sino apostar por aquellos pasos que realmente tienen evidencia científica y beneficios demostrables. Así, tanto la comunidad médica como divulgativa coincide en que una piel cuidada no requiere excesos, pero sí constancia: “menos es más” siempre que se respete la limpieza diaria, la hidratación y la protección frente a agresiones externas como el sol o la contaminación.
“Abandonar la higiene facial favorece el acné, las infecciones y el envejecimiento.”
Según la doctora, “lo más extremo de esta rutina es no lavar el rostro siquiera con agua”. Y añade: “Incluso si utilizara simplemente agua, no se conseguirían retirar todos los restos de suciedad, algo imprescindible, ya que se van acumulando restos de células muertas (nuestra piel se renueva todos los días), sudor y sebo”.

La especialista explica que los productos limpiadores “nos ayudan a retirar esta suciedad, al igual que los metales pesados, partículas y productos de combustión que hay en el aire y especialmente en las ciudades”. Su acumulación en la piel, asegura, “altera la microbiota cutánea, favorece la proliferación bacteriana, las irritaciones, las infecciones, los brotes de acné (por la más que probable oclusión de los poros debido al acúmulo de sebo e impurezas), acelera el envejecimiento y también produce dermatosis neglecta o (o terra firma-forme), que es cuando se acumulan células muertas y suciedad que forman placas o áreas de porquería con un aspecto terroso, por no hablar del mal olor producido por las bacterias”.
Rutina minimalista pero eficaz
La Dra. Molina aclara que “es verdad que si una persona es joven y no tiene problemas de piel no va a ser dramático a largo plazo”, aunque insiste en que incluso en esos casos “al menos se limpien la cara con agua (y a veces jabón)”.
Recomienda seguir una rutina básica y efectiva: “lo mejor es ser minimalista, pero con una rutina básica, defendida por los dermatólogos, que somos los especialistas de la piel sana, que es la rutina en cuatro pasos”.
Recomiendan estos pasos:
- Limpieza facial. Con un limpiador suave, respetuoso con la barrera cutánea, mañana y noche.
- Hidratación. Si además incluimos activos antienvejecimiento como la antioxidante Vitamina C o la Niacinamida (los dos con más evidencia científica), aún mejor.
- Protección solar. De amplio espectro, que combata la radiación UVA, UVB, infrarrojos y luz visible.
- Transformación. Retinoides y/o alfahidroxiácidos, para favorecer la exfoliación de células muertas y que la piel se renueve mejor.
Finalmente, la dermatóloga ilustra la importancia de la limpieza con una metáfora cotidiana: “¿yo pongo el ejemplo de los platos. ¿Los lavarías solo con agua? No, porque la grasa y la suciedad quedarían adheridas. Pues lo mismo en la piel”.







