Suicidio adolescente, bajo la sombra del acoso escolar y la depresión

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Suicidio adolescente

Uno de cada cinco adolescentes en España ha pensado en suicidarse y un 15 por ciento muestra síntomas de depresión, según Unicef. 

El acoso escolar afecta a más de 220.000 estudiantes y es un factor clave de riesgo.

Ayer 10 de septiembre se conmemoró el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, y los expertos llaman a visibilizar la realidad del suicidio en la infancia y la adolescencia y a actuar de manera coordinada para su prevención, y es que mueren más jóvenes por esta causa que por cáncer».

Apuntan a que lejos de ser un acto impulsivo e inexplicable, la conducta suicida en esas etapas responde, en la mayoría de los casos, a la interacción de múltiples factores de riesgo que, en muchos casos, pueden ser detectados y abordados.

Según explica la Academia Americana de Psiquiatría del Niño y del Adolescente (AACAP), la depresión no tratada se identifica como el factor más común entre los jóvenes con conducta suicida. A este respecto, Javier Urra, doctor en Psicología y Ciencias de la Salud y director clínico de Recurra Ginso, señala: «en la mayoría de los casos, el suicidio viene de la mano de la depresión que, a su vez, proviene de la desesperanza y de la falta de herramientas para afrontar una situación complicada. Es necesario tener claro que muchos casos son prevenibles y que las personas en riesgo manifiestan síntomas de angustia antes de llevar a cabo el acto».

Señales y factorse de riesgo

Tal y como explica el especialista «es crucial» prestar atención a los indicadores de alerta y los síntomas de angustia para prevenir posibles casos. Algunas de estas señales que pueden ayudar a padres, tutores y educadores son: las expresiones de desesperanza; los cambios bruscos en el comportamiento o en el estado de ánimo; el aislamiento social y la pérdida de interés en actividades cotidianas; el descenso repentino del rendimiento escolar; y las conductas autolesivas o de riesgo.

Por otra parte, es importante conocer los factores de riesgo, ya que facilitan la disposición a detectarlos a tiempo y a actuar en consecuencia. Cuantos más concurran en una persona, mayor será la probabilidad de que se produzca. No obstante apuntan a que aunque no se den, no significa que necesariamente no se pueda llevar a cabo un intento de suicidio. En este caso, dependerá de la situación de crisis y de las estrategias y habilidades que posea la persona para afrontarla, y de los apoyos con los que cuente.

La conducta suicida en esas etapas responde, en la mayoría de los casos, a la interacción de múltiples factores de riesgo.

Entre los factores de riesgo más habituales podemos encontrar los trastornos de salud mental no tratados; antecedentes de autolesiones o intentos previos; acoso escolar y ciberacoso. Y es que, según señalan los expertos el primero de estos últimos se sitúa como uno de los principales. También apuntan a los conflictos familiares graves; consumo de alcohol y sustancias; y al aislamiento social.

Por el contrario, cren necesario fortalecer los factores de protección para evitar estas conductas: vínculos familiares seguros; acceso a la atención profesional especializada; entornos escolares protectores y programas antiacoso; educación emocional y redes de pertenencia como deportes, cultura y grupos juveniles.

Estigma y mitos del suicidio

El estigma en torno a la salud mental dificulta pedir ayuda, consideran. «Hablar con un lenguaje claro y empático, escuchar sin juzgar y orientar a recursos profesionales que salvan vidas», indican. Además, destacan a que la prevención eficaz combina la sensibilización social con recursos de atención accesibles y coordinados entre salud, educación y familia.

Asimismo, creen relevante desterrar ciertos mitos sobre esta problemática para facilitar el acceso a la ayuda; entre ellos, ideas como «hablar del suicidio lo provoca». Sobre esto Urra afirma que es absolutamente falso: «preguntar abre una puerta a la ayuda y reduce el riesgo».

Creen relevante desterrar ciertos mitos sobre esta problemática para facilitar el acceso a la ayuda.

Otras afirmaciones como «si lo dice, lo hará», «pedir ayuda es de débiles» o «el suicidio es siempre impulsivo», no ayudan en absoluto a una persona que está atravesando un momento tan difícil. Urra considera que «la verbalización es una señal de alarma que requiere intervención; pedir ayuda, un acto de coraje y un primer paso para estar mejor», recuerda el experto.

Recursos de apoyo en España

De acuerdo con el Plan de Acción de Salud Mental 2013-2030 de la Organización Mundial de la Salud, en España contamos con varios recursos de ayuda y de prevención del suicidio: Emergencias: 112 (si hay riesgo inmediato), Línea 024: 024 (24 h, anónima y gratuita), Teléfono de la Esperanza: 717 003 717 y especialistas como Recurra Ginso: 900 656 565.

Asimismo, en la Comunidad de Madrid presentaron el pasado año la primera guía sobre prevención del suicidio en adolescentes. Desde este 2025 está activa también una web pública autonómica para esta misma finalidad.

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