Desde el 1 de enero, la primera es una deducción en el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas, y la segunda una bonificación en el impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.
Tras los anunciados para 2025, el Ejecutivo madrileño aplica desde ayer dos nuevos beneficios fiscales: las dirigidas a menores de 30 años que compatibilizan empleo y formación; y a los denominados comercios con solera, con más de 50 años de vida.
En la primera, se trata de una nueva deducción en el IRPF para jóvenes que tienen empleo al mismo tiempo que estudian, o bien titulaciones universitarias de grado, o de Formación Profesional superior. Este incentivo permitirá deducir el 50 por ciento del importe de la matrícula, con un límite máximo de 400 euros anuales por contribuyente.
Para acceder a esta deducción será necesario estar matriculado a curso completo y acreditar actividad laboral, por cuenta propia o ajena, durante, al menos, 300 días al año, de los cuales un mínimo de cinco meses deberá coincidir con el periodo lectivo, excluyéndose los contratos de formación.
El Ejecutivo autonómico calcula que unos 15.000 jóvenes podrán beneficiarse de esta medida, para la que se destinará un máximo de 6 millones de euros, con el fin de respaldar su esfuerzo y su contribución al tejido productivo madrileño.
Comercios con solera
En el caso de los establecimientos con más de 50 años, la medida contempla una bonificación del 95 % en el impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.
De este modo, quienes adquieran o arrienden un inmueble destinado a actividades comerciales, hosteleras o de servicios con más de medio siglo de funcionamiento y mantengan la misma actividad se beneficiarán de esta reducción a partir de 2026.
La finalidad es favorecer la continuidad de estos negocios emblemáticos, reduciendo la carga tributaria asociada al traspaso de la titularidad.
Estiman que alrededor de 1.500 comercios de la región podrán acogerse a esta medida.







