Villaviciosa de Odón, ideal para el nuevo modelo de Educación

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Casvi, el mejor de los coles de Villa, que superan a los de la Comunidad.

No cabe duda de que uno de los temas que suscitan acuerdos, en el proceloso escenario nacional es la necesidad, no tanto sólo de un cambio, sino más bien una redefinición de la Educación, como fragua de la cohesión social, pivote de un desarrollo socioeconómico sostenible, resorte depara el progreso individual (aprendizaje continuo y colaborativo) y social de cada ciudadano (transitar de la Sociedad de la información a la del Conocimiento).

Es bien conocida la posición de Ciudadanos en la consecución de una Educación renovada en su calidad dentro del proceso educativo (docentes, materiales, instalaciones) y en su fundamento igualitario de país, no por uniformidad, sino por simple y “ciudadano” principio de igualdad de oportunidades. La realidad sobre la calidad del proceso educativo nos la devuelve el espejo que es el Informe PISA, que acredita nuestro mediocre nivel, mientras el fundamento igualitario queda visiblemente zaherido por una ausencia escandalosa de acuerdo en el modelo educativo (la sucesión alocada de leyes de Educación es prueba de un botón), así como la controversia territorial en los modelos educativos apenas dejan espacio a un análisis serio.

En palabras de Galileo, e pur si muove. El siglo XXI pero, mucho más directamente, “los países de nuestro entorno” nos impelen (nos empujan) no a redefinir, sino a definir un modelo educativo, que da en llamar competencial, que alumbraba el Proceso de Bolonia (1998-99) para las universidades y que contamina, indefectiblemente, a los niveles educativos previos. El asunto no es baladí y me gustaría plantear el asunto dentro de mi partido, con vocación de transformarlo en un debate público local, regional, nacional, porque es mucho lo que nos jugamos.

«La ciudad, la plaza pública se transforma en un permanente espacio educativo»

¿Cuáles podrían ser los fundamentos de este debate? Quizás una distinción básica, tan convencional como arbitraria, pero son las “convenciones” con las que comienza todo proyecto de investigación. En el modelo educativo competencial, se hace necesario diferenciar enseñanza, entendámosla como proceso educativo propedéutico (necesito aprobar 1º para llegar a 2º), sometido a un diseño programático y curricular, dentro de unas estrategias pedagógicas y unas tácticas didácticas. La Sociedad del Conocimiento, sin embargo, reclama la educación, esto es la aceptación, transmisión e inoculación de unos valores cívicos (ciudadanos), que como ciudadanos nos permitan ser iguales (en lo social), para ser diferentes en lo individual.

Esta perspectiva, razónenlo, es muy interesante. Si la enseñanza puede circunscribirse a los centros de enseñanza, la educación está “deslocalizada”: no compete sólo a la “escuela” ni a la familia. La ciudad, la plaza pública se transforma en un permanente espacio educativo. Así ha nacido el fenómeno y movimiento de las ciudades educadoras, lectoras y escritoras. Villaviciosa por sus dimensiones humanas, sus espacios de documentación (archivos), sus instalaciones, podría y debería ser un escenario idóneo para esta experiencia, donde ya destacan otros municipios españoles y europeos.

«Villaviciosa puede ser un adalid en experiencias de este aprendizaje permanente»

Vean mi primera propuesta para mi partido y para mi comunidad de ciudadanos. Comprueben cómo es un concepto imprescindible para, no ya la cohesión, sino para el diálogo de una o unas naciones (de nacimiento). Se plantea primero el desarrollo de unos valores y principios de “civilización” (más tarde cultura), alejado de los avatares del regateo político de corto alcance.

Piensen que, así concebida para la Sociedad del Conocimiento, esta educación es competencial. Si las destrezas capacitan para el dominio experto de una herramienta-técnica y las habilidades hacen apto para el uso inteligente e idóneo de esas herramientas, la competencia es una actitud, un comportamiento para la aplicación óptima y eficiente de herramientas, así como para la toma de decisiones, esto es el “conocimiento” transformado en saber. ¿A qué nos lleva esta digresión? A que una educación competencial se dirige a todos, a lo largo de toda la vida y es el instrumento idóneo contra las brechas digitales (ya van tres). Villaviciosa puede ser un adalid en experiencias de este aprendizaje permanente.

Es mucho lo que quería decir en poco espacio, pero desde Ciudadanos me gustaría hacer una invitación para este debate y las acciones posibles a tomar. Es vuestro turno.

 

Miguel Ángel Marzal
(Profesor titular de la universidad Carlos III de Madrid y afiliado a Ciudadanos)

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