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Hombrecillo de Papel

Mi nombre es Gema Ricote, soy villaodonensa de toda la vida y coach profesional. Quiero comenzar mi columna Entrenando talento compartiendo con todos vosotros una reflexión que hace tiempo me viene rondando la cabeza.

Hoy en día, no nos gusta lo que está pasando en la sociedad: la corrupción,  la crisis, el desempleo, la mala gestión, el deterioro del bienestar social,  la mala educación, la falta de integridad, de honestidad, de credibilidad, de compromiso, etc. Un sinfín de situaciones que vivimos casi día a día , que nos restan energía y visión de futuro.

Ahora precisamente que podríamos vivir mejor, que tenemos tantos privilegios, tantos adelantos tecnológicos, tantos medios que nos facilita la vida, mayores conocimientos, mayor acceso a la información a nivel mundial, es de lo que yo conozco, cuando peor estamos, cuando menos oportunidades parecen brillar ante nuestros ojos y, por lo que intuyo, es mi opinión personal, no distingo muchas señales de que esto vaya a mejorar.

No las distingo por una razón, es porque dejamos la vida pasar, llenamos nuestros pensamientos de desconfianza, de mediocridad . Me viene a la memoria un pequeño cuento que cayó en mis manos cuando era pequeña llamado “El hombrecillo de papel”, de Fernando Alonso que, si me permiten  y al autor no le molesta, les haré un breve resumen de lo que narraba. Era un niño que recortó de un periódico un hombrecillo de papel para jugar con él. El hombrecillo de papel tomó vida y quería jugar con el niño y hablarle de todo lo que sabía, pero el hombrecillo  de papel solo conocía noticias tristes de delitos, robos, secuestros, y hacía llorar al niño.

Muy triste, se fue a vagar por las calles y empezó a llover. La lluvia mojó la tinta y empezó a escurrirle por el cuerpo hasta que se quedó sin palabras escritas. Vio a otros niños que jugaban en un parque y se acercó para  jugar con ellos pero nada salía de su boca. Se había quedado vacío. Sintiéndose desolado salió hacia las montañas, se tumbó en el suelo y se llenó de flores, de pájaros que volaban a su alrededor, de mariposas, y volvió a la ciudad a ver a los niños. De su boca salían historias maravillosas que encantaban a los niños sobre naturaleza, paz, del canto de los pájaros, y los niños por fin fueros muy felices  con el hombrecillo de papel.

«Nos estamos olvidando  de nosotros, del potencial que tenemos dentro, de las ganas de querer hacer bien las cosas, de aportar nuestro “granito de arena”

¿Qué moraleja saco yo de este cuento? Qué si sólo ponemos el foco en todo lo malo que está pasando, llenamos nuestros pensamientos de malas noticias, sólo podremos transmitir ese malestar a todos los que nos rodean y no veremos soluciones porque sólo miramos en esa dirección.  Nos estamos olvidando  de nosotros, del potencial que tenemos dentro, de las ganas de querer hacer bien las cosas, de aportar nuestro “granito de arena” a nuestro entorno, para que, al menos, nuestro micromundo sea un rincón mejor y más acorde con nuestros principios y valores.

Hoy en día hay una gran fisura entre lo que se dice y lo que se hace. Todo ésto genera desconfianza , y sin confianza todo carece de solidez. La lealtad se gana con el ejemplo.  Hay que tomar consciencia de nuestro comportamiento, de nuestra actitud ante la vida ante las circunstancias para que se produzca el cambio. Cuando somos conscientes, somos capaces de generar el cambio. Empecemos por lo que es más  sencillo de modificar, que es el cambio en nosotros mismos, en nuestro comportamiento para hacerlo coherente con nuestros valores y generar credibilidad ante las personas.

Saber controlar y gestionar las emociones ante situaciones que nos provoquen, saber ser asertivo, receptivo ante ese mal social, meterlo en nuestra “fábrica” de soluciones y sacarlo de la mejor versión posible para que se transforme en algo que queremos que suceda. Considero que la solución está en apelar a lo más profundo de la conciencia y saber actuar en consecuencia buscando el bien común, una actitud vital y mejorar las comunicaciones para establecer una seguridad futura.

Para terminar, déjenme incluir una frase de Albert Einstein que dice: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad o la energía atómica: LA VOLUNTAD”.

 

Gema Ricote (@Gemaricote)

(Coach profesional certificada por ASESCO).

4 Comentarios

  1. Excelente reflexión Gema, tengo una semana aproximada que algo parecido he meditado y reflexionado, aunque se lo que quiero en la vida, tenía extremadamente claro todo lo que no quiero en la vida y estaba muy enfocado en ello que era lo único que atraía. Ahora que empiezo a modelar más mis pensamientos y me enfoco en lo que busco y hacia donde voy, encuentro en mi paso todos los elementos para hacer más armónico y equilibrado mi viaje hacia mis metas. Gracias por compartir tus reflexiones, saludos y bendiciones

    • Muchísimas gracias a tí Jesús, por tu comentario y por esa actitud tuya que nos comentas de que has cambiado tu foco hacia lo que quieres alcanzar. De esta manera abres tu mente dando la posibilidad de reconocer las oportunidades y estás comprobando que con esa actitud y poniéndote en acción todo parece ir tomando forma alineándose a tu favor. ¡Enhorabuena, y sigue así!. Que pases un feliz día.

  2. Muy buena lectura de grandes aprendizajes, muchísimas gracias Gema. Me ha encantado el cuento a modo de metáfora de filosofía de vida. «Evita juntarte con personas negativas que siempre tienen un problema para cada solución». Considérame fans de tu columna desde yaaa!!. Deseando volver a leerte.

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