Un mejor conocimiento de la enfermedad inflamatoria intestinal mejora la evolución de la patología

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Enfermedad Inflamatoria IntestinalAsí lo han reconocido desde el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, que cuenta con una Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal.

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) es una entidad que engloba patologías crónicas llamadas enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa y colitis indeterminada. Afecta fundamentalmente a personas jóvenes y en España la incidencia real es de 16 casos cada 100.000 habitantes cada año, según un estudio.

Pese a que su origen es desconocido, se sabe que en los pacientes a los que se les diagnostica alguna de estas patologías, influyen factores genéticos, ambientales (estrés, infecciones, toma de fármacos, etc.), de la microbiota intestinal del individuo y de su propia respuesta inmunitaria.

A día de hoy no se puede curar, pero sí se puede predecir su evolución, sabiendo que una de sus características principales es que alterna periodos de actividad, conocidos como ‘brotes’, y de descanso (remisión). En ese contexto, cuanta más información tenga el paciente mejor evolución tendrá. Es una de las conclusiones de la reciente segunda informativa que ha tenido lugar en el hospital Rey Juan Carlos, que da cobertura sanitaria a cerca de 178.00 habitantes de 18 municipios entre los que se encuentran Móstoles, Villaviciosa de Odón, Navalcarnero o San Martín de Valdeiglesias.

Los especialistas de la unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal creen que la comunicación entre médicos y paciente debe ser «lo más fluida posible, basada en la confianza mutua». De esta manera será más sencillo comprender las recomendaciones clínicas en torno al tratamiento y su adecuado cumplimiento”, ha explicado el Dr. José Antonio Olmos Jerez, especialista del servicio de Aparato Digestivo.

Unidad especial

Desde este área apuestan por una «atención integral de la EII donde las decisiones importantes acerca de cada caso se toman de manera consensuada entre el paciente y el equipo de especialistas, lo cual facilita el seguimiento, en caso de que no siempre pueda ser atendido por el mismo facultativo”, explica Olmos. Además, los usuarios tienen a su disposición la herramienta de ‘Diálogo Web’, integrada en el Portal del Paciente (aplicación propia del hospital), que pueden utilizar para consultar cuestiones que no puedan esperar a su consulta programada.

Asimismo, un aspecto de especial interés es que quienes tienen enfermedad inflamatoria intestinal presentan predisposición a infecciones por bacterias, virus y hongos. En este sentido, el facultativo destaca que “varios de los tratamientos utilizados para el manejo de la EII causan inmunosupresión que, unido al contacto con el hospital y las cirugías previas, aumenta el riesgo de contraer estas infecciones”. Por esto apuestan por “una pauta correcta y actualizada de vacunaciones que puede evitar, en gran medida, la afección causada por ciertas infecciones oportunistas”. Y en caso de que un paciente ingrese por Covid-19, se valorará de forma individual, según la gravedad, la necesidad de mantener o suspender el tratamiento que esté recibiendo en ese momento.

En el embarazo

En relación a esta enfermedad, el embarazo y el período de lactancia, dese el Rey Juan Carlos consideran que la “la mayoría de las pacientes con EII pueden tenerlo sin mayores complicaciones, con un curso similar al de una mujer gestante sin la patología”.

Estiman que “lo fundamental» es planificar el embarazo en el momento en el que la enfermedad se encuentre inactiva o en remisión para evitar posibles complicaciones durante la gestación ya que, si la EII se encuentra activa, existe mayor riesgo de complicaciones como parto prematuro, abortos espontáneos y bajo peso al nacer. De esta manera, aconsejan controles generales y acudir al gastroenterólogo para ajustar el tratamiento de la patología, y al ginecólogo para valorar el crecimiento fetal en el segundo y tercer trimestre.

En cuanto al periodo de lactancia, recuerdan que “es muy importante mantener el tratamiento para prevenir posibles brotes de la enfermedad que puedan poner en riesgo la salud de la madre y del feto”. No obstante, recalcan que existen algunos fármacos que están contraindicados, como el metotrexato, por lo que, en todo caso, “es fundamental la valoración del especialista al respecto”.

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