Un estudio revela el retraso de la investigación universitaria y sus relaciones con las empresas

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Universidad, universitarios y productividad

Un estudio de la Fundación BBVA-Ivie  que analiza las relaciones entre las universidades y el tejido empresarial revela el retraso español en el ámbito de la investigación aplicada y la transferencia tecnológica, pese a que es crucial para reforzar los lazos entre la Universidad, el sistema productivo y la sociedad. 

La actividad investigadora ha mejorado en la universidad española en la última década, algo crucial para que España haya logrado una cuota mundial del 4% en citas y del 3% en publicaciones, cifras muy superiores a otros indicadores económicos. A pesar de esto, no se traduce en su aplicación práctica en las empresas, por lo que Francisco Pérez, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia y director de investigación del Ivie, y Lorenzo Serrano, profesor de la Universidad de Valencia e investigador del Ivie, consideran necesario incrementar el peso de las actividades de investigación aplicada y transferencia tecnológica, por su mayor potencial de conexión con las empresas.

Las cifras son reveladoras, y es que España no llega a las dos solicitudes de patentes por parte del sector de la educación, lo que la sitúa en el puesto 24 muy lejos de Irlanda y Bélgica, las primeras, con casi 14 y 9,6 respectivamente.

Necesaria especialización por centros

En España esas actividades investigadoras están muy concentradas, sobre todo en las universidades politécnicas, y su importancia es mucho menor que en la investigación en general. Según este estudio la Politécnica de Madrid, de Valencia, la Universidad de Las Palmas y la Rey Juan Carlos, se encuentran a la cabeza en ingresos por investigación dentro de los centros públicos. Además, las universidades que más producen en este sentido tienen mayor capacidad de captar recursos específicos para la misma.

Otro de los problemas a los que debe hacer frente la universidad española son las consecuencias de la escasa diferenciación que existe actualmente entre universidades por su especialización en la actividad docente, investigadora y de transferencia. Las implicaciones de esta situación son varias, pero una de las más importantes es que dificulta la identificación de las mejores instituciones en cada una de las actividades y la competencia entre las que pertenecen a grupos realmente similares. Además, los autores recuerdan que el mayor peso del posgrado en las ofertas de estudios es una de las señas de identidad de las universidades más prestigiosas del mundo en muchas áreas de conocimiento.

Por último, creen importante el avance en el empleo de titulados y su acceso a puestos de responsabilidad en las empresas, un proceso en el que España está convergiendo con las economías avanzadas. Para ello consideran clave la formación continua de los titulados, de manera que se adaptes a los sucesivos empleos y a los constantes cambios que exigen las innovaciones tecnológicas y organizativas.

Ana V. Rubio

 

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