Tener estudios superiores favorece la salud, el bienestar y los comportamientos cívicos

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SaludSegún la monografía ‘De los estudios a las competencias: condicionantes y resultados del capital humano en España de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie)’.

El nivel de estudios y las competencias adquiridas son dos dimensiones relevantes en las oportunidades económicas y laborales de las personas y también inciden en otros aspectos del bienestar como la salud, la satisfacción con la vida o los comportamientos cívicos y la participación social.

Sin embargo, las oportunidades educativas en España son desiguales y, en particular, el acceso a los sucesivos niveles de enseñanza se ve afectado por condicionantes como la situación económica de la familia, el nivel de estudios de los progenitores o el tipo de ocupación en el que estén empleados.

Las características del entorno también afectan a las posibilidades de alcanzar el máximo nivel de estudios y España muestra uno más desfavorable a la educación que otros países de la UE. No obstante, los recursos destinados a la enseñanza son menores, con un peso del gasto público en educación en el Producto Interior Bruto del 4,1%, solo por delante de Croacia, Hungría, Lituania, Luxemburgo, Grecia y Rumanía.

La monografía De los estudios a las competencias: Condicionantes y resultados del capital humano en España de la Fundación BBVA ‘De los estudios a las competencias: condicionantes y resultados del capital humano en España y el Ivie’, que se publicará próximamente. Está elaborado por un equipo multidisciplinar de economistas y psicólogos dirigido por los investigadores José María Peiró y Lorenzo Serrano.

el 93,1% de quienes tienen estudios superiores considera que su estado de salud es bueno o muy bueno

El nivel educativo alcanzado no favorece únicamente la situación económica y laboral de las personas, también incide en otros aspectos como la salud y los hábitos saludables de vida. Solo el 12,8% de ocupados con formación superior sufre problemas de salud crónicos, cuatro puntos menos que los trabajadores con estudios primarios. Además, el 93,1% de los primeros considera que su estado de salud es bueno o muy bueno, frente al 84,7% de los que cuentan como máximo con formación primaria.

Tener estudios universitarios es uno de los determinantes que afecta positivamente a la realización de actividad física semanal, frente a una vida sedentaria, ya que las personas con estos estudios tienen 14,1 puntos porcentuales más de probabilidad de hacer ejercicio varias veces a la semana que los que solo tienen primarios. Del mismo modo, incide en el consumo diario de productos saludables (fruta y verdura), con 13 puntos porcentuales más de probabilidad en el primer caso, y en el menor consumo de tabaco (los individuos con esta titulación superior tienen una probabilidad de fumar 9,3 puntos porcentuales inferior a aquellos con estudios solo hasta Primaria).

Menor incidencia COVID-19

Además, la monografía también muestra que tener estudios superiores contribuye a paliar los efectos negativos sobre la salud en las situaciones desfavorables como la COVID-19. Las personas con titulación universitaria han resistido mejor la incidencia de la pandemia sobre la salud, ya que mostraron menor en 11 de los 14 síntomas psicosomáticos analizados durante la crisis sanitaria (encuesta del CIS sobre salud mental durante la COVID-19).

Las competencias adquiridas también están relacionadas con la salud de las personas. En concreto, la comprensión lectora y la disposición a aprender se asocian con una mayor percepción de disfrutar de una salud excelente entre adultos. Además, las jóvenes que se sienten competentes al leer y que se ven capaces de examinar cuestiones locales, globales e interculturales, y de comprender y apreciar las perspectivas de los demás, también indican en mayor medida que tienen una salud excelente.

Las competencias adquiridas también están relacionadas con la salud de las personas

La juventud que desarrolla sus habilidades para obtener información sobre empleo y estudios en el futuro, gracias a las iniciativas de sus centros educativos, indican en mayor medida que tienen una salud excelente.

Destaca también un efecto negativo en la competencia relacionada con el uso de las tecnologías de la información y la comunicación entre los jóvenes cuando está orientado a la diversión (videojuegos) ya que incrementa los problemas de salud en nueve síntomas medidos por PISA (dolor de cabeza, dolor de estómago, dolor de espalda, etc.). Sin embargo, su uso para fines académicos no tiene esos efectos negativos.

Competencias en bienestar personal

Las personas con estudios superiores se muestran más satisfechas con su vida. En concreto, tienen 19,1 puntos porcentuales más de probabilidad de reportar una alta satisfacción con la vida que las que solo tienen educación primaria. Estar ocupado es otro de los aspectos que más influyen en una alta satisfacción vital. Sin embargo, las brechas entre parados y ocupados se reducen de manera sensible cuando la parada tiene cierto nivel de estudios.

Cerca del 70% de las personas que combinan estar ocupados con estudios superiores expresan una alta satisfacción con sus vidas, frente al 45,6% de los ocupados con educación primaria. Además, la persona con estudios también se ha mostrado más resiliente, en términos de bienestar emocional, durante la pandemia.

Cerca del 70% de las personas que combinan estar ocupados con estudios superiores expresan una alta satisfacción con sus vidas

En cuanto a la relación entre las competencias adquiridas y el bienestar personal, el estudio destaca que las personas jóvenes que puntúan alto en competencias matemáticas son más propensas a expresar satisfacción con la vida.

Además, las personas jóvenes que se sienten competentes a la hora de entender e interesarse por el mundo que les rodea, lo que se conoce como competencia global (comprender y apreciar las perspectivas de los demás; interesarse por la comunicación intercultural; y emprender acciones para el bien común y el desarrollo sostenible), tienden a estar más satisfechos con sus vidas, experimentan más emociones positivas y muestran un mayor interés por su desarrollo personal vinculado al aprendizaje en el centro educativo.

Comportamiento cívico

La monografía amplía el análisis de los efectos de la formación y las competencias hasta el ámbito de las actitudes, la participación ciudadana y el compromiso social de la persona. De ese análisis se desprende que los titulados universitarios son los que registran los mayores porcentajes de personas pertenecientes a organizaciones de voluntariado en todo tipo de organizaciones (culturales, medioambientales, deportivas, humanitarias, de consumidores, grupos de autoayuda, así como partidos políticos y asociaciones profesionales). Sin embargo, son comparativamente menos participativos en organizaciones religiosas y en sindicatos.

se caracterizan los titulados superiores por sus menores actitudes machistas

También se caracterizan los titulados superiores por sus menores actitudes machistas y por un reparto de las tareas del hogar más equitativo (aunque en todos los grupos de población por estudios la mujer realiza más horas de trabajo). Además, el porcentaje de mujeres universitarias que ocupan puestos de dirección es mayor que en cualquier otro nivel educativo (un 28,7% frente al 9,2% de las que solo cuentan con educación primaria). En el caso de los hombres la proporción es 50,8% frente 18,3%. Esto indica una ligera reducción de la brecha relativa entre varones y féminas en el caso de la formación superior, comparada con el nivel básico de educación.

En cuanto a la relación entre competencias y comportamiento cívico de las personas, la monografía encuentra datos relevantes en las competencias numéricas, que reducen la indefensión, es decir, la creencia de que no se puede influir en las decisiones de los gobiernos, lo que, por tanto, genera desapego hacia la política y hacia las iniciativas sociales.

También la competencia en lectura y escritura y la disposición a aprender son significativas, ya que aumentan la probabilidad de colaborar en actividades de voluntariado. Por el momento, las fuentes estadísticas disponibles no permiten analizar la influencia de las competencias en las actitudes machistas o brecha de género.

 

 

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