Rosalía Vicente (víctima de violencia de género): «gracias a mis hijos estoy viva, no por los jueces ni políticos»

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Rosalia Vicente Fundacion Ana BellaSegunda parte de la entrevista con Rosalía Vicente, que sufrió violencia de género durante 30 años, y que no entiende la lentitud de la justicia ni el poco impulso de los políticos para acabar con esta lacra.

Vicente recalca que es importantísimo que las adolescentes no confundan el amor con el férreo control que algunos ejercen sobre ellas.

¿Qué dijo él cuando salió de los calabozos de Plaza de Castilla?

Le dije que teníamos que hablar y me preguntó que de qué; no le valió de nada. Se sintió hasta una víctima porque tenía que ir a comisaría dos veces al mes, y yo ni tan siquiera le había denunciado.

¿Qué pasó cuando salió usted del hospital?

Me dijeron que tenía que pedir ayuda y denunciar porque el problema era de mi marido. Llamé al 016, me atendieron de maravilla, y me dio un documento de tres o cuatro folios donde comprobé que lo que ahí decía era el maltrato que yo estaba sufriendo.

Estuve yendo a terapia sin que él se enterara y estaba mosqueado. La cosa fue a peor desde de 2007 porque le echaron del trabajo y al estar en paro, no salía de casa y se pasaba el día fumando y bebiendo coca cola; su diabetes empeoró, pero no reaccionaba ante lo que le decíamos sus hijos y yo.

En 2009 me llamó mi amiga porque no fui a la piscina y nos organizó una que no te imaginas, dijo que le parecía que tenía en casa a una lesbiana, pero ese día explotó. Mi hijo llamó a la Policía y también vino una unidad de urgencias porque a mi ex marido le dio una bajada de azúcar. Pensé que él no estaba bien y que tenía problemas psiquiátricos y la doctora me dijo que le debería ver en una unidad de psiquiatría, que fue quien finalmente se lo llevó.

¿Qué le diagnosticaron a él?

Me dijeron que estaba bien y me recriminaron que les hubiera llamado cuando en su opinión estaba perfectamente.

¿Ahí fue cuando decidió salir de casa?

Sí, fue mi hijo mayor quien me dijo ‘nos vamos mamá, papá ya no te va a maltratar más’. Él había hecho todo lo posible por ayudar a su padre, pero se dio cuenta que no podíamos continuar así.

Incluso, en esa situación yo achacaba todo a que mi ex marido no estaba bien psíquicamente.

Llamé al 016, me atendieron de maravilla

¿Fue a finales de 2009 cuando denunció?

Sí, me fui a un piso de acogida, mi hijo trabajaba y se fue con amigos.

Fui ese día por la mañana al hospital y hablé con tres psiquiatras que me dijeron que mi ex marido no estaba mal y que sabía perfectamente lo que era: un manipulador, un maltratador y sabía lo que hacía con nosotros, también con mis hijos.

A denunciar me acompaño mi hijo mayor, un amigo  y mi amiga y me fui a una casa de acogida a través del 016, en la que estuve dos meses y medio hasta que alquilé un piso.

A mi ex marido lo mandaron para casa.

¿Cómo fue el proceso judicial?

Tras la denuncia hubo un juicio rápido, pusieron orden de alejamiento y él no tenía dónde ir porque su hermano no quiso saber nada y volvió a casa con mi hijo  pequeño, que digamos no lo tenía muy claro lo que estaba pasando; pensaba que quien se tenía que ir de casa era su padre y no yo ni su hermano, y él decía que no se movía de allí.

Aguantaron seis meses, porque la violencia que interponía hacia los tres la volcó en él, se llevaban fatal, incluso se pegaban y volvía la Policía y ante eso le dije a mi hijo que saliera. Al padre le ingresaron porque fue empeorando de la diabetes y el azúcar le fue afectando cada vez más a sus órganos vitales y a los seis meses empezaron a dializarle. Le llevaron al hospital y me acerqué a verle a pesar de que me regañaron los médicos.

Yo puse una demanda de separación en 2011 y al final murió en abril de 2014 en una residencia de la CAM por la diabetes en con 63 años. Antes de morir, me llamaba todos los días y me decía que porqué le había abandonado.

No entiendo por qué en 2013 tuve que ir a firmar si quería que cumpliera la sentencia de nueve meses de cárcel, y lo hice, pero no la cumplió porque él estaba ya muy mal.

¿Cuánto tiempo duró el proceso?

Se alargó mucho porque el segundo juicio rápido que se tenía que haber celebrado en una semana, mi ex marido lo paró varias veces argumentando que tenía problemas de salud, y al final tardó dos años. Imagínate cómo está la justicia.

Durante esos dos años seguí con la orden de alejamiento y con un GPS de localización. Cuando se celebró el juicio definitivo en 2011, le condenaron a nueve meses de cárcel y una orden de alejamiento por casi dos años. Él recurrió pero no prosperó el recurso.

Todo fue muy lento y no entiendo por qué pudo parar tantos juicios. Eso hay que revisarlo un poco más porque en esos dos años imagina lo que hubiera podido pasar; por eso están muriendo tantas mujeres. No hay vigilancias y tienen mucho miedo porque va muy lento. Yo tenía a mis hijos que me protegieron y gracias al mayor estoy viva, pero no gracias a los jueces ni a los políticos.

Las adolescentes están confundiendo amor con el control

¿Cómo fue la experiencia en la casa de acogida?

Me trataron bien pero es algo temporal y se pasa mal porque allí ves cosas horribles; tienes un horario. Eso es lo que debió de estar pasando él y no yo, que no hice nada. Tuve que salir de mi propia casa, dejé mi trabajo, mi vida, todo; empecé de cero porque no tenía un duro porque él se gastó unos 120.000 euros en no sé qué.

Lo primero que quiero decir es que cuando sales de tu propia casa no te puedes quedar llorando. Cuando llegué a la casa de acogida hice un curso de telemarketing y allí me informaron de cómo seguir adelante y no ser una carga para mi hijo mayor. Lo malo es que los trabajos que nos dan son normalmente para limpiar.

¿Cómo afronta ahora el futuro?

He hecho lo que tenía que hacer ante esta situación, a mi ex marido le di muchas oportunidades en los 30 años que estuvimos, pero él quiso terminar así y lo siento mucho. Ahora con 64 años y estoy trabajando y con una pensión y en un año tengo mi jubilación. He hecho mi vida, digna, estoy feliz, con dos hijos maravillosos.

No hay que hacer lo que yo hice, aguantar esa sensación de soledad y de que no vales nada. Que a la primera vez que se sientan solas denuncien.

Creo que debemos ahondar en la lucha contra la desigualdad

Para terminar, se ha incrementado la violencia de género entre adolescentes. ¿Qué les dirías a las chicas jóvenes?

Las niñas están confundiendo amor con el control a través del teléfono o las redes sociales. Eso no puede ser.

Para ellas, la Fundación junto a Telefónica, creó una aplicación para móviles que se llama Libre y en ella pueden contestar algunas preguntas para que se den cuenta que algunas de las situaciones que viven con sus parejas son indicios de violencia de género.

Creo que debemos ahondar en la lucha contra la desigualdad y así haremos que las niñas sepan que no son menos que los chicos y que hay que repartir tareas. Esa es la cuestión principal que deben entender.

Insisto, pido que cambiemos el chip y digamos que cada 10 hombres, uno es un maltratador o asesino.

¿Qué papel ha jugado la Fundación Ana Bella en todo esto?

Ha sido muy importante. Llegué a ella en 2011.

Nació para mejorar las condiciones de las mujeres que se encuentran en casas de acogida, quieren que dejemos de ser víctimas y ayudan a que tengamos autoestima y busquemos la solución.

Ahora mismo son mi familia; Ana Bella es mi hermana y quiero seguir en ella para ayudar a otras mujeres a que no sufran lo que yo he sufrido.

Ahora tienen la Escuela Ana Bella de Danone para formar a las mujeres y funciona muy bien, nos preparan para que podamos mejorar nuestra formación y optar a trabajos.

 

IRC (@IsraelRCanora)

 

 

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