«Rocky» y «Thay», una pareja de carlinos en continuo movimiento

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Iria con Rokhy y Thay

Inés Ramírez es malagueña de nacimiento, pero vive en Villaviciosa de Odón. Es la orgullosa dueña de Rocky y Thay, dos carlinos inquietos que son incapaces de estar en el mismo lugar por más de dos minutos. Ambos perros, de un negro intenso, son una pareja bien avenida que sacan más de una sonrisa al día a su propietaria.

¿Cómo llegaron hasta ti?

Primero compré a Rocky. Yo siempre quise tener una mascota, y de hecho pensaba en adoptar, pero en las perreras eran todos perros muy grandes de tamaño. Yo vivo sola, no tengo jardín y trabajo por las mañanas, así que tener un perro grande en un piso todo el día me parecía cruel. Un día estaba en un centro comercial con una amiga y vi un perrito en una urna, y era tan gracioso que no me pude resistir. Estaban el resto de cachorros dormidos y él era el único que se movía y tenía su fiesta montada. En fin, que era muy gracioso. Muy gracioso y muy feo. Pero como era tan feo me encantó. Y después de pensármelo un poco me lo compré. Era caro, pero pensé que me gustaba más Rocky que irme de vacaciones ese año. La perrita, Thay, llegó luego: me la regalaron en Barcelona y así ya tuve la parejita.

En Rocky y Thay se aprecia una gran diferencia de tamaño, ¿es normal que sea más grande el macho que la hembra?

Normalmente las hembras son más pequeñas, pero el caso de Thay es distinto, porque al comprarla a un particular nos engañaron con la edad. Nos dijeron que tenía dos meses y medio y en realidad luego el veterinario nos dijo que debía de tener sobre unas seis semanas. Así, al destetarla tan pronto se quedó más chiquitita.

¿Porqué esta raza?

Cuando vi a Rocky en la tienda de animales me decidí porque leí que eran perros que no solían ladrar, que se adaptan fácilmente a un apartamento, que son bastante nerviosos, aunque eso no me lo llegué a imaginar hasta qué punto. Si me ven que me siento en el sofá ellos se ponen a dormir, pero de normal están siempre en movimiento. No paran.

«se adaptan fácilmente a un apartamento»

¿Viajas siempre con ellos?

Siempre. Haga lo que haga ellos se vienen conmigo. Si me ven subir al coche ellos se meten directamente dentro de su transportín. Hay que tener en cuenta que viajan desde que tienen cuatro mesecitos, así que están muy acostumbrados.

¿Cómo fueron los primeros días?

Los primeros momentos fueron una locura, pero estaba encantada. Rocky era un cachorrito e imagínate. Todo el día pendiente de él y atenta a cualquier cosa que le pasara. A los dos meses de tenerlo me cambié de apartamento a uno que tenía terraza, porque me daba pena tenerlo en un salón, así que podía pasearse y estar más libre. Y cuando a los cuatro meses me regalaron a Thay ya fue cerrar el círculo.

¿Se llevaron bien desde el principio?

Si, son uña y carne. Cuando ella llegó era muy pequeñita, asi que se ponía en el lomo de él y jugaban. El único inconveniente que tienen es por la comida. En ese momento sí tienen sus diferencias.

¿Cómo son de carácter?

Son nerviosos, y muy cariñosos. En especial, a Thay no le gusta acercarse mucho a los desconocidos, ni que la llamen; es más miedosa. Rocky es otro tema: cualquier perro, cualquier persona que pase, ya es su amigo.

¿Se han acostumbrado a las normas dentro de casa?

Respetan la casa, suelen salir a fuera a hacer sus necesidades, aunque hay veces que no se pueden controlar, pero eso sucede muy poco. Thay tiene una obsesión, y es que cada vez que le pongo una camita nueva para dormir se mea en ella, así que he decidido ponerle cojines en el transportín y duerme allí mucho más tranquila.

Para la gente que se plantee hacerse con un carlino, ¿son una raza difícil de mantener?

Comen muy poquito, prácticamente como cutro kilos al mes, asi que en ese caso no es mucho coste. Pero por otra parte son perros con los que necesitas estar atento, ya que en el caso de Thay tuvo un hongo en el pelo que tuvo que ser tratado, y a Rocky le apareció una otitis. Hace un año que no tienen nada, pero aun así son perros que, como todos, necesitan cuidados y de vez en cuando invertir dinero.

¿Requieren más cuidado que otras razas?

A mí el veterinario me ha dicho que esta raza es delicada. En verano es lo peor por la respiración. Lo que hago es tener el aire acondicionado en el salón para que estén tranquilos y salir a pasear o muy de mañana o ya por la noche, porque al mediodía le da algo, sobre todo a Rocky. Él es de comer mucho y eso empeora las cosas, de hecho lo tuve que poner a dieta y con eso sí que mejoró un poco el tema de la respiración. A Thay no le da tanto problema, pero aún así también intento evitar las horas de calor con ella.

«Ellos saben que somos tres»

¿Hay alguna anécdota que tengas de ellos?

Thay tuvo cuatro crías, de las cuales sólo sobrevivió una, y Rocky le tenía un miedo espantoso. No se acercaba absolutamente nada a ella. Incluso si la cogíamos nosotros y se la poníamos cerca él se escapaba. No sé el motivo, aunque quizás era porque le extrañaba que fuese tan pequeñita.

¿Te han dado un susto alguna vez?

Nunca se me han escapado, pero una vez Thay, cuando vivía en un bajo, saltó a una silla que tenía yo colocada cerca del muro y de ahí paso a la calle. Sin embargo ni siquiera esa vez hizo amago de escaparse: se quedó sentadita en la calle hasta que yo salí a por ella. Nunca se van de donde no pueda yo verlos y ellos me puedan ver a mi. Ellos saben que somos tres.

Otro de los sustos que me dio fue el pasado verano, ya que tenía a Thay y a Rocky separados porque acababan de esterilizarlo a él y no podían estar juntos para que no le lamiese la herida, así que ella dormía en la terraza. Un día de madrugada la oí ladrar, pero un ladrido asustado, y es que había una chica con medio cuerpo metido en la terraza, como queriendo tocarla: yo creo que se la quería llevar. Menos mal que Thay es más desconfiada y no se acerca a ningún desconocido. Desde entonces jamás ha vuelto a quedar sola.

¿Qué es lo mejor de tenerlos contigo?

La compañía que ofrecen y lo cariñosos que son. Siempre te reciben muy contentos. En casa siempre siguiéndote a todas partes, que 24 horas al día puede ser agotador, pero en realidad se hacen de querer a cada momento.

 

Texto: Isabel Abeledo Sánchez (@isabel_abeledo)

Fotos: Isabel Abeledo Sánchez/Inés Ramírez.

 

3 Comentarios

  1. me ha gustado mucho la historia de los dos perritos, es muy tierna y creo que a pesar de que dan trabajo se compensa con creces lo ricos que son y el cariño que te dan. yo tengo un perrito chucho pero precioso pequeño y de color canela y pelo cortito todo el mundo me pregunta de que raza es, pues es mestizo contesto. me gustaria tener otro bueno otra pero soy ya mayorcita y me da pereza la verdad, tengo la perrita de mi hijo cuando viene y se lo pasan muy bien los dos. mi perrito se llama bobi y es muy activo le encanta correr y le sacamos varias veces al dia para que lo haga a sus anchas. bueno nada mas enhorabuena por los perritos un abrazo Merche.

  2. Hola, soy Jose y tengo una Carlino que se llama Dana tiene 15 meses y es super activa no es melosa pero siempre esta a tu lado, le encanta el sofa para jugar y los cojines son su perdicion ( y la Mia) por que les muerde las esquinas y eso me produce algun que otro quebradero de cabeza con mi mujer, ( Nieves) .
    A mi siempre me gusto este perro desde que vi la pelicula » Men in blak» pero a mi señora no le gustan los animales en casa pero hasta que mi hijo mayor se enamoro de un cachorro Carlino que quedaba de una camada, convencerme a mi le costo poco pero el problema era su madre, resumiendo lo compramos y a la semana se marcho a travajar a Londres y ¿a quiene toco apechugar con la perra? Pues a su padre, de ahi el cariño que le tengo.
    Con lo fea que para mi es preciosa.

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