¿Qué hacer ante la agresividad canina?

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La agresividad animal es uno de los problemas de comportamiento más frecuentes en consulta. La educadora canina Leticia Pascual, de Villaviciosa de Odón, da a conocer en este artículo, algunas de las pautas a tener en cuenta por los dueños de perros cuyos comportamientos son agresivos.   

La agresividad es un problema de comportamiento complejo, bastante complicado de solucionar. Requiere de mucha implicación por parte del dueño porque los resultados tardan tiempo en aparecer.

Importante también es saber, que un perro que ha mordido puede volver a hacerlo. Por lo tanto, deben ser analizados los factores de riesgo en los que se produce el episodio agresivo para, posteriormente, realizar una buena terapia. Ante todo, no debemos consentir ningún acto de agresividad, ni siquiera si es cachorro o es de tamaño pequeño.

Si tienes un perro agresivo, te recomiendo ponerte cuanto antes en manos de un buen educador canino. Es fundamental que trabajes en positivo (sin manipular, forzar o castigar al animal, ya que esto en todos los casos hace que el perro se vuelva más agresivo). Los métodos coercitivos basados en castigos y en doblegación no son efectivos para ningún tipo de modificación de conducta,  porque lo que conseguimos es el efecto contrario al deseado.

En el caso de la agresividad, puede resultar hasta peligroso porque puede volverse aún más agresivo y atacarnos. Todos los animales, si se sienten amenazados, reaccionan de dos maneras: o bien huyen o bien se enfrentan. Si eliminamos la opción de huir, haciendo que el perro se sienta doblegado y de una manera autoritaria, probablemente nos termine atacando.

La agresividad también es un comportamiento autoreforzador, de manera que cada vez que ocurre se reafirma por sí sola, haciéndose cada vez más y más agresivo. Dicho de otra forma, si a un perro agresivo, no le aplicas un tratamiento adecuado y además, si no sabes aplicarlo adecuadamente, cada vez lo será más. Por ese motivo, a la primera señal debes ponerte manos a la obra.

Pasos para solucionar un problema de agresividad canina

El primer paso, es hablar con tu veterinario habitual para descartar causas orgánicas que puedan ser el origen del problema. Puede que la agresividad sea un síntoma de ansiedad crónica o irritabilidad. ¿Quién no se ha puesto alguna vez de mal humor o irritable cuando se encuentra mal? Pues de la misma manera les ocurre a los perros.

Hay muchas causas orgánicas que pueden provocar agresividad. Por ejemplo, puede ser causado por dolor, prurito (picazón), hipotiroidismo, déficit sensorial, tumores, problemas hormonales, etc.

El segundo paso, es contactar con un buen profesional en modificación de conducta canina (que trabaje en positivo, como comentaba anteriormente) para que a causa sea estudiada. Lo ideal, es que te sean proporcionadas unas pautas de actuación para frenar este comportamiento y evitar que haya otros ataques. Además, será importante aplicar a tu perro una terapia.

Un buen diagnóstico de la causa es esencial para poder tener un tratamiento eficiente.

Tratamiento conductual de la agresividad

Antes de empezar con un tratamiento, tendremos que realizar un análisis del tipo de agresividad de la que se trata. Siempre hay un desencadenante. Aunque en ocasiones no se vea nada aparente.

Una vez averiguado el motivo, podremos empezar con el tratamiento. No se trata de la misma manera a un perro que muerde a su dueña cuando está dormida en su cama(caso real) que, a dos perros que conviven juntos y se pelean constantemente o, un perro que se muestra agresivo al proteger algún recurso (por ejemplo su comida) o es agresivo por miedo.

Factores a tener en cuenta serán:

  • Edad del perro y tiempo que lleva siendo agresivo. Cuanto mayor sea y más tiempo lleve siendo agresivo, peor será el pronóstico de tiempo de recuperación así como, su posibilidad de recuperarse totalmente.
  • Tipo de perro. Habrá que considerar el tamaño y el tipo mordida.
  • Contexto de la agresividad. Hay que ver si el perro se comporta de esa manera cuando está solo o cuando se encuentra en presencia del propietario. Ver si el objeto de su agresividad siempre es el mismo (personas, otros animales, perros…) y lugar donde se desencadena.
  • Otras variables como su entorno, su rutinas diarias, su carácter…

Es esencial la prevención hasta que nos den unas pautas (aunque sea poniendo al perro un bozal, lo importante es que no haya de nuevo otro ataque).

Modificar una conducta no es algo que se pueda conseguir en dos días, hace falta tiempo y voluntad de hacerlo. Tal y como ocurre con los humanos, modificar un hábito es más complicado si ha estado mucho tiempo presente. De esta manera, es más fácil corregir un comportamiento agresivo en un perro de un año, que en uno de cinco. Probablemente para solucionar una agresividad no baste con unas pautas que perduren durante la terapia: debemos aprender a actuar de una manera diferente con el perro de por vida.

En Internet puedes encontrar muchísima información sobre agresividad canina. Debes leer esta información con reservas, ya que todo lo que aparece no es correcto y en ocasiones las pautas que aparecen en diferentes sitios son contradictorias. Como hemos visto, solucionar este problema es muy complejo, y algo que ha servido para un perro en concreto puede ser contraproducente para el tuyo. Cada perro es diferente, así como cada tipo de agresividad, por lo que no todo vale para todos. ¡Ojalá fuera así de sencillo!.

Leticia Pascual

(Adiestradora canina)

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