«Putin: la visión de un psicólogo forense»

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Vladimir Putin, presidente Rusia

Este texto que el psicólogo Javier Urra ha enviado a nuestra redacción busca comprender qué ha llevado a Vladimir Putin a tomar la decisión de invadir Ucrania desde Rusia.

Perfil psicológico

Una aproximación a la mente de quien ostenta el poder no debe desligarse de su sociedad, de la historia de su pueblo, ni de su biografía.

Analizando su infancia, pudiera inferirse que las carencias afectivas y de espacio físico donde nació y creció fueron relevantes, quizás la interiorización traumática le generó distanciamiento afectivo de los otros, optando por reforzar desde el esfuerzo su autoimagen, forjando un carácter donde hipertrofia su yo, ganando en impermeabilidad hacia los otros, sin embargo se aprecia que realmente tiene necesidad de probar y demostrar la que pareciera confianza en sí mismo.

Hijo de un antiguo oficial de la Marina Soviética, estudió en la Escuela n.º 193, donde comenzó a practicar judo y sambo, deportes de combate y defensa personal.

En 1970, un jovencísimo Putin ingresa en la Facultad de Derecho de la Universidad Estatal de Leningrado, donde se graduó con honores. Fue poco después cuando sería reclutado por el KGB, llegando a convertirse en un agente muy reconocido. Lo consideraban un activo muy importante por sus características psicopáticas, su frialdad y distanciamiento emocional. Se puede afirmar que es muy duro emocionalmente, se sabe por su conducta y por su historia. Fue responsable de la KGB, así que no es una hermanita de la caridad.

Poco antes de su dimisión como agente del KGB en agosto de 1991, tras el intento de su jefe de defenestrar a Gorbachov, entonces presidente de la URSS, comenzó su carrera como político. Sobchak ganó las elecciones a la alcaldía de San Petersburgo y Putin formó parte del equipo de Gobierno llegando, incluso, a ejercer como alcalde cuando Sobchak viajaba al extranjero. Dirigió la campaña para su reelección como alcalde y fracasó; alí fue donde aprendió lo duro que es para él perder, y también a utilizar la mentira y otras artimañas como instrumento.

Fue designado director del Servicio Federal de Seguridad, FSB, sucesor del KGB, en 1998. Putin es conocido por sus operaciones militares en Chechenia, lo que le llevó a la presidencia de la Federación Rusa. Vladímir Putin se marca un objetivo, y si eso tiene muertos por el camino… Él no tiene grandes sentimientos de culpabilidad, al igual que conciencia del sufrimiento ajeno.

Lo que sí es bastante claro es que a Putin solo le importa él mismo, y más concretamente cómo va a pasar a la historia.

Putin lleva más de 22 años como presidente de Rusia y, habría que ver si Putin quiere pasar a la historia como un gran zar, un gran emperador que devuelve la grandeza de lo que fue la URSS. Sin embargo, y analizando toda su trayectoria, lo que sí es bastante claro es que a Putin solo le importa él mismo, y más concretamente cómo va a pasar a la historia. Se apoya en la victimización de su pueblo, es un poco lo que hizo Hitler.

Llama la atención su activación, es decir, toma una medida, que es invadir Ucrania, pero inmediatamente amenaza verbalmente a Finlandia y a Suecia. Es un poco innecesario crearte más enemigos, ¿no?, además, Putin cree que el resto del mundo no le va a hacer frente realmente.

Da la impresión de que el resto del mundo se siente como en el patio de un colegio cuando un matón pega a un débil, que lo ves y piensas “no me voy a meter”, pero si se alarga, llega un momento en el que todo el mundo se mira y ve que tiene que actuar, el tiempo corre en su contra.

La sociedad cree que está ante un bravucón, ante alguien que echa un órdago, pero el peligro es cómo se cree él de apoyado por su población. Para poder estudiar mejor el perfil de Putin necesitaría saber qué percibe él, no la verdad, sino lo que él piensa: si se sabe querido o se sabe temido. Yo no sé si la gente que le aplaude, le aplaude porque realmente lo ven como un salvador de la historia de la URSS y eso a él le aúpa, o si le aplauden porque le tienen miedo pero si pudieran se rebelarían contra él.

En cuanto a la guerra con Ucrania, a él no se le va a convencer, él tiene que salir ganador, lo que él considere haber ganado, pero Putin, con su edad y su trayectoria no se va a volver atrás, es impensable: no puede aparecer como alguien que fue vencido, a quien se le convenció, que dio un paso atrás. Eso no se lo puede permitir por su mentalidad y su perfil psicológico.

La imagen que ofrece Vladímir Putin es siempre la de un hombre “muy viril”. Busca reforzar su masculinidad públicamente. Desprecia a Occidente y la debilidad. Entiende la virilidad como un valor, una virtud. Es una persona que no admite la homosexualidad, lo que él interpreta como falta de virilidad o falta de capacidad para ir a una guerra. Hay que señalar con el dedo a Putin, no a los rusos, y él tiene que saber que es una diana y que también se puede atentar contra él. Ahí es donde se puede volver más paranoico, y por tanto aún más peligroso.

El del presidente ruso es un perfil complejo y peligroso porque nos ve a todos débiles, empezando por Joe Biden, el presidente de Estados Unidos, y no soporta a la gente débil.

Aunque la especie humana ha avanzado mucho en tecnología, ha desarrollado su inteligencia, en absoluto lo ha hecho en sus emociones y sentimientos, y el no mejorar en materias como el poder y la territorialidad conduce a grandes problemas: lo vemos en los nacionalismos, que nos han llevado a guerras mundiales y hechos terribles.

Putin es muy narcisista, muy tiránico, no valora a los otros como iguales, precisa reconocimiento, gusta de ridiculizar, de angustiar a un individuo o a la humanidad.

Sépase, no puede ser convencido, solo vencido, y si así es, como debe ser, posibilítesele una salida, no se le humille, sería terriblemente predecible, cruel, pues une su destino, al de Rusia, y el de su inabarcable país, al mundo.

Claro que lo aquí escrito es una hipótesis, pues ni le he entrevistado, ni administrado pruebas objetivas. Este perfil se fundamenta en su psicobiografía, así como en los comportamientos observados en público, siendo que hasta gusta de ser el comentarista global de sus acciones bélicas.

Vemos que se relaciona bien con los perros, ¿le transmiten ternura, o es su dueño y los domina? No lo sé. Parece ser que amedrentó a Merkel, que teme a los perros, con uno de ellos.

Su actitud ocasionalmente es de humillar, recordemos el maltrato protocolario a Macron, pareciera que disfruta con un componente vejatorio, cuasi sádico.

Busca la ciudadanía reinterpretarlo desde una conciencia democrática, y obviamente se equivoca.

Hitler y Putin probablemente tenían miedo de sus sombras, sus inseguridades, y eso les permitía ser crueles.

¿Y Trump y Putin, que tienen en común? La movilización de las emociones, el uso del embuste, el creerse por encima del bien y el mal, el considerar a los demás tontos.

¿Qué siente el pueblo ruso, lo considera un salvador, o un lastre? ¿Se disocia un soldado ruso al disparar a quien no le ha violentado?

Y respecto a Putin, ¿siente que le puedan asesinar? Creo que le importa mucho más su misión que su vida, ¡qué decir la de los demás!

Por cierto, tiene el rostro muy hinchado, quizás la causa sean corticoides ¿y si supiera que está afectado de neoplasia?

Se ha encontrado con una respuesta heroica del pueblo ucraniano y una reacción del mundo democrático sin fisuras. Creo que no anticipó lo que acontece.

Putin demanda, necesita ser enfrentado, pero habrá de dársele una salida, nos va mucho en ello, quizás todo. No es un loco, no padece psicosis, pero su poder y sus posicionamientos y trastornos lo hacen temible. Eso sí, esta vez, se ha encontrado con una respuesta heroica del pueblo ucraniano y una reacción del mundo democrático sin fisuras. Creo que no anticipó lo que acontece.

Este P.P.P (p) Perfil Psicológico de Putin (posible o probable) y con las antedichas limitaciones de investigación se confirmará con las conductas de quien busca imponer, aún revistiéndose de argumentación y razones, pues es perfectamente consciente y responsable de lo que hace.

Proceso de pensamiento

Putin busca la sumisión, se considera parte de la historia, donde se atacó a Georgia, Crimea, Ucrania, con el mismo objetivo expansionista.

Putin solo piensa en su legado y el instrumento para alcanzar su objetivo es: el poder.

Racional, frío, calculador, megalómano, tras “recuperar” Bielorrusia, su fijación es la Rusia del siglo XIX.

El mundo sale de una pandemia Covid que ha demostrado que las fronteras son artificiales constructos humanos. Europa se unió contra la enfermedad respiratoria de transmisión, ahora lo hace de manera geopolítica ante una agresión internacional brutal.

Vladimir Putin ha ido in crescendo en la confirmación interna de sus argumentos y en la traducción a la conducta bélica de los mismos, desde el convencimiento de que así debe de ser, y en todo caso, será.

Putin está obsesionado por la expansión de lo que entiende la gran Rusia, se siente enfrentado a Occidente y engañado por líderes anteriores de la URSS. Se percibe merecedor de reconocimiento, lealtad, hermanamiento por su decisión, congruencia, gesta y valor. El sufrimiento de víctimas, exiliados, es el pago que debe realizarse para pasar a la historia con mayúsculas.

Su vivencia es cultural, espiritual y asentada en una convicción inalterable e incuestionable.

Putin de siempre tiene un objetivo, lo demostró en Chechenia, después de Crimea, juega a un imaginario ajedrez geopolítico, avanza, toma, conquista, se encastilla en el aislamiento ideológico, se endurece y acoraza ante las sanciones económicas.

Su política es la de hechos consumados, sin generarle malestar las trampas y falsedades que transmite al mundo e impone a su pueblo.

Su nombre se rodea de largas sombras, como los supuestos envenenamientos, los hackeos, interferencias en elecciones extranjeras, dopaje generalizado en las olimpiadas.

Nunca duda, jamás pide perdón, estima que Rusia es un país lo suficientemente poderoso como para garantizar que no puede ser procesado y condenado por una Corte Internacional.

Putin no es visto por su pueblo como un dictador, ni como un tirano, aun cambiando las reglas para perpetuarse en el poder.

Putin no es visto por su pueblo como un dictador, ni como un tirano, aun cambiando las reglas para perpetuarse en el poder. Se ha forjado una imagen de macho alfa, fuerte, irreductible, que cuenta con un potencial nuclear disuasorio. En el fondo de su alma, se sabe un héroe que tiene por misión devolver a Rusia su vocación imperial.

Nadie debe dudar de su capacidad cognitiva, de su habilidad para mantenerse en el poder y ejercerlo, de su talento para internacionalizar su nombre que va unido al de Rusia, de reunirse con los mandatarios del planeta, mientras su razón de ser alumbra todos sus actos, silencios y ofensas.

Mantiene un férreo ocultamiento de su vida privada, al fin su consorte es Rusia.

Desde el sentimiento de humillación ha inflamado el resentimiento.

Sabe ser cínico y racional, pero últimamente se muestra mucho más emocional, y ya sabemos que los sentimientos son un material inflamable.

Javier Urra Fortalece tu carácter
Imagen: Javier Urra (Facebook)

Javier Urra

Psicólogo forense, Dr. en Psicología con la especialidad de Clínica. Pedagogo terapeuta y psicólogo especialista en Psicoterapia. 

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