«Pues ya somos libres»

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Al parecer ya somos libres desde el pasado 4 de mayo. La candidatura que tenía como eslogan “libertad” ha obtenido una incontestable victoria y nos ha prometido dos años en los que gozaremos de una buena dosis de libertad. Debo suponer que en los 25 años anteriores que ha gobernado esta comunidad sus compañeros de partido, hemos estado viviendo de manera cautiva.

Y además, la apuesta era tan alta que no era necesario dar más información, ni siquiera en las tradicionales cartas que acompañan a las papeleteas electorales que envían las formaciones políticas. En lugar de aprovechar el coste para hacer llegar si acaso lo más destacable de las propuestas, la libertadora ha considerado que su resumen era sencillo: una hoja en blanco con su foto y su proclama en letras muy grandes “libertad”.

Y parece que ha convencido a mucha gente, más del 44% de los electores han optado por su propuesta liberadora.

Lo que ocurre es que desconozco si tras esta abultada victoria la gente va a tener por fin libertad para encontrar una vivienda asequible; libertad para ir a su centro de salud cuando lo necesite; libertad para elegir de verdad un colegio publico cercano; libertad para desplazarse de manera eficiente en transporte público desde nuestro pueblo; libertad para estudiar en una Universidad Pública sin grandes tasas; libertad para conciliar la vida familiar y laboral sin dejarse medio sueldo.

Es verdad que hay mucha gente que ya gozan de estas “libertades” gracias a su cartera, pero hay una inmensa mayoría que sigue sin tenerlas y no es esperable que este gobierno ayude a obtenerlas.

Y eso sin pensar en la libertad que no han tenido muchos mayores en desplazarse a un hospital para intentar salvar su vida a causa de la Covid. La infame libertadora, y nadie más, prohibió derivar a los ancianos de las residencias a los hospitales públicos si enfermaban por el coronavirus. Tampoco habilitó a que fueran trasladados a hospitales privados (a los que sí pudieron ir aquellos que podían pagarlos); y tampoco medicalizó las residencias, tal y como le exigieron los jueces, incluso su gobierno recurrió esa decisión judicial.  Por todo ello, nuestra región es la que presenta un mayor exceso de mortalidad durante la pandemia. Quiero pensar que ningún familiar de estos mayores fallecidos por denegación de auxilio haya confiado en estas elecciones en esta opción libertaria. A ellos se les ha negado la esencia más importante de la libertad: su propia vida.

Y es que la verdadera libertad de elección no se produce sin una información adecuada. Los grandes grupos de comunicación, que forman parte de grandes intereses económicos, han apostado muy fuerte por esta opción, vertiendo en muchas ocasiones mentiras constatables sobre otras candidaturas, pero todo vale.

A los mayores fallecidos se les ha negado la esencia más importante de la libertad: su propia vida

Es fácil encontrar muchos datos objetivos que muestran que nuestra libertadora ha sido la gobernante con una gestión más nefasta en los dos últimos años: infame ante la pandemia contra nuestra salud, irresponsable en la asunción de sus competencias e incapaz en el trabajo legislativo (sin presupuestos y con una sola ley mal aprobada que está en los tribunales). Sólo la obscenidad de los grandes medios ha sido capaz de crear una realidad paralela.

Los resultados son inapelables, naturalmente que en una democracia es lo que al final vale, siempre hay que aceptar la decisión de los votantes y por tanto tendrá dos años más de gobierno. Ni soy quién, ni lo intento, para cuestionar los resultados. Creo profundamente en el sistema democrático.

Lo que sí me gustaría es encontrar alguna justificación lógica, adulta, sensata y racional que pueda ayudarme a darles la razón.

Juan Miguel Belmonte 

(exconcejal de IU Villaviciosa de Odón y profesor Universidad Complutense)

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