«Por nuestros derechos, este 8 de marzo nos quedamos en casa»

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M. Yolanda R. Herranz.

Cada día estoy más agradecida por la suerte que he tenido de pertenecer a mi familia, y de haber nacido en esta ciudad (país, continente…), que, aun no siendo occidente el país de las maravillas, sí que nos ofrece ciertas oportunidades de vivir en paz, y nos permite, como seres humanos, expresar con libertad nuestras opiniones, elegir, o no, entre distintas confesiones religiosas y hacer valer nuestros derechos; en definitiva, un continente con menos desigualdades sociales. Desde mediados del siglo XIX, se viene fraguando este movimiento de conciencias. Esa era la intención.

Muchas personas tienen que ver naufragar sus vidas para poder expresar su dolor, para buscar la subsistencia de sus familias, lejos de ellas y en lejanos países (y que nosotros seamos conscientes de su éxodo). Demasiados se quedarán, para siempre, en la profunda oscuridad del mar.

Muchas personas viven en campamentos para refugiados; personas que han huido de sus países por la falta de seguridad en sus propias casas, por la falta de alimentos; por la falta de oportunidades. Por la corrupción de la policía y los políticos. Por el miedo. Por las guerras que les rodean y las dictaduras que les acosan, esperando en estos improvisados campamentos, que duran años, hacinados en tiendas y chabolas, que algún país de occidente les tienda una mano para que puedan tener futuro.

Muchas mujeres ven mutilado su placer, por religiones que no las tiene en cuenta. Por sociedades misóginas que les ha privado de lo más íntimo. ¿Se imaginan cuántos siglos  (¿días? ¿horas?) hubieran durado esas religiones si hubieran tenido que mutilar el pene para no sentir placer?

ojalá algún día deje de ser una reivindicación porque hayamos conseguido el equilibrio

Muchas niñas se ven abocadas al matrimonio con hombres que les triplican la edad, quedándose sin infancia, sin estudios y sin mañana; que arriesgan su vida por ser madres infantiles de unos hijos que no deberían tener siendo tan pequeñas.

Muchas mujeres mueren a manos de hombres que se sienten amenazados por su propia ignorancia. La de sí mismos.

Incluso, muchas mujeres de nuestra sociedad, de nuestra ciudad, de nuestro país, de nuestro continente, no tienen oportunidades para prosperar.

Algunas mujeres manifiestan que el movimiento feminista no les representa, y es muy curioso, porque ellas pueden mantener esa postura y expresarse de esa manera, porque hubo feministas que lucharon por ese derecho que ahora ejercen, pero que, en cambio, me cabe la duda de si recuerdan cómo y por qué surgió, y si tienen algún conocimiento sobre el origen. Lo mejor es que esas mujeres, no representadas por el feminismo, también tienen voz.

Fueron aquellas primeras mujeres, las llamadas garment workers, mujeres trabajadoras de industria textil que, el 8 de marzo de 1857, organizaron una huelga para que hubiera salarios más justos y condiciones laborales más humanas. Empezaba a tomar forma el movimiento feminista en la Revolución Industrial, incluso antes de la muerte de más de cien mujeres, en el incendio provocado de una fábrica textil en Nueva York el 25 marzo de 1911 mientras tejían una tela de color morado. Mujeres que luchaban por el futuro y por su emancipación.

no debemos provocar contagios virales, ni sembrar algo distinto a la igualdad y a la equidad

Allí dejaron su vida y la semilla de los derechos de la mujer. La semilla del movimiento feminista.

Todavía hay mucho por hacer e iremos pasando el testigo a nuevas generaciones. Pero este año no habrá actos multitudinarios en conmemoración de esta lucha feminista (que ojalá algún día deje de ser una reivindicación porque hayamos conseguido el equilibrio), ni nos asomarnos a la calle, no debemos provocar contagios virales, ni sembrar algo distinto a la igualdad y a la equidad. También eso forma parte de nuestra responsabilidad.

El movimiento feminista somos todos (al menos todos los que quieran), la historia nos lo cuenta y deberíamos aprender de ella; leer es una gran vacuna contra el desconocimiento. No perder lo que nos ha costado conseguir en más de un siglo, revalorizarlo y aumentarlo, es nuestro objetivo: ¡Por nuestros derechos!

Yolanda Rodríguez Herranz @MyolRh

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