Pincelada Cyan: La Enfermera llegó tarde a la fiesta de Halloween

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La Enfermera llegó tarde y Drácula, ansioso, la esperaba en el rellano  de la escalera, con su roja y amplia sonrisa llena de dientes.

M. Yolanda R. Herranz.
M. Yolanda R. Herranz.

Ella le miró y entraron en la casa. La Enfermera contempló el salón con desasosiego, estaba casi vacío y sucio,  sólo unos cuantos individuos permanecían en la estancia. El Cura le saludó y Cat Woman se acercó hasta ella para darle un par de besos; los demás, apenas percibieron su presencia. Aladino, sentado en el sillón se entretenía con Blancanieves intentando averiguar si sus labios eran rojos como la sangre y su piel blanca como la nieve, mientras ella frotaba su lámpara mágica a ver si salía el Genio y le concedía su deseo.

Un poco más allá estaba El Zorro, de pie, con su negra capa deslucida y el antifaz quitado, conversando con Momia, de la que colgaban los consabidos viejos vendajes desgastados por el tiempo. Su mano entelada y nívea,  sostenía una jarra por el borde con restos de lo podría haber sido una refrescante y espumosa cerveza y ahora sólo era un sospechoso líquido amarillo anaranjado.

En el pasillo se escuchaban risas joviales que pertenecían a Campanilla, deslumbrantemente verde, Bruja y  Cenicienta, que acababan de salir de acicalarse y perfumarse para continuar con la diversión en otros lugares. Sus carcajadas atrajeron la atención de Pirata y Escocés, que las siguieron por la estela que dejaba su fragancia y su frescura. Se despedían de los que se topaban con ellos dándoles palmaditas en la espalda o chocando los puños, animándoles a que les siguieran.

Drácula seguía sonriendo. Se metió detrás de la barra y preparó unas bebidas. Enfermera miraba inquieta a un lado y otro, no queriéndose dar cuenta de lo evidente. Estaba triste, no encontraba lo que estaba buscando. Se acercó Drácula con los vasos en las manos y le ofreció uno de ellos, el cual aceptó.

Ambos se sentaron en uno de los sillones mirando al apagado televisor. Drácula se despojó de su sonrisa dentada y tomó un sorbo del rojo Bloody Mary que había preparado. Enfermera también bebió, dejó el vaso en la mesa auxiliar y apoyó su cabeza en el hombro de su compañero: lloraba.

La fiesta de Halloween no resultó ser lo que ella esperaba. Príncipe Azul se había marchado con Vampira hacía más de una hora. Ella, Enfermera, había llegado demasiado tarde.

 

M. Yolanda R. Herranz @MyolRh

7 Comentarios

    • Hola Marian!
      Es muy agradable leerte por aqui y por contar contigo como seguidora¡
      Espero que sea por mucho tiempo ya se que eres asidua de VillaviciosaDigital, ahora tendrás que dedicar un rato mas para leerme.
      Gracias!

  1. Me ha gustado mucho, ya se sabe no se debe llegar tarde a ningún sitio te puedes perder mucho.
    Un besito y sigue escribiendo

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