«Navidades especiales»

2
M. Yolanda R. Herranz.

Estamos en la recta final del 2020. Quién nos hubiera dicho hace un año que nuestro paso a los felices veinte sería una pesadilla mundial.

Estábamos a otra. Con la ilusión de preparar unas Navidades extraordinarias, las mejores de nuestros tiempos, o deseando que fuese 7 de enero. Esta es la misma historia de todos los años: la de los que les gusta la Navidad y la de los que no.

Ninguno de las dos opciones contemplaba la posibilidad de pasar por una enfermedad de contagio masivo, ni con un confinamiento de tres meses, ni con desescaladas de cuarentena, ni con el uso de mascarillas, ni veranos con distanciamiento, ni gel hidroalcohólico…

Ni bodas, ni eventos sociales, ni fiestas. Ni abrazos, ni besos. Nada de lo que nos hace sentir que necesitamos el contacto social para sentirnos más humanos. Y a todo ello hemos respondido, la mayoría, con un comportamiento ejemplar. ¿Que no nos gusta llevar mascarilla? No. ¿Que no nos gusta higienizarnos las manos cada vez que creemos que estamos tocando algo que puede ser contagioso?, no, no nos gusta. ¿Que no nos gusta la distancia y no poder reunirnos con nuestros seres queridos, ya sean familia allegados o como usted quiera llamarlos?, no, tampoco nos gusta.

Pero esta es nuestra realidad. La que nunca hubiéramos imaginado. Nos adaptamos a regañadientes a lo que nos proponen desde salud pública. Porque nos gustaría que fuera como siempre: sin limitaciones y con libertad.

están en juego muchas vidas que dependen de nuestra actitud y responsabilidad

Pero están en juego muchas vidas que dependen de nuestra actitud y responsabilidad. Una vez más, y cuantas sean necesarias para concienciar, el virus existe: COVID-19 es letal.

Este año nos reuniremos alrededor de la mesa de Nochebuena y de Nochevieja, con la falta de los seres queridos de otras familias, porque también son nuestros sus difuntos, aunque no conozcamos sus nombres ni sus historias. Muchos de nosotros lo sentimos así.

Con el ánimo de que el próximo año sea un poco mejor que el que dejamos, 2020 nos va a dejar una huella indeleble a muchas generaciones.

Pido a los Reyes Mayos, o a los científicos y sanitarios que este año lo son, que descubran la vacuna o la curación para esta enfermedad que nos acecha y podamos disfrutar los próximos años nuestra vida como queremos vivirla: sin miedo.

 

Yolanda R. Herranz

Compartir

2 Comentarios

  1. Enhorabuena, Yolanda. Un falta ni sobra una palabra o una coma. Ahí está expresado el sentimiento desde un corazón asesorado por un cerebro sensato. Gracias, muchas gracias.
    Y, feliz Navidad, feliz acogida al Niño Dios.

Dejar respuesta

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, escribe tu nombre aquí