«MMXXII: enemigo a las puertas»

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invasión de Ucrania por parte de Rusia
Soldados ucranianos en el este del país. (Foto: Ministerio de Defensa de Ucrania).

Ya en marzo. Quedan lejos las luces de colores y el espumillón de diciembre. La alegría desbordada y la bondad sin límite de ese mes de Navidad, donde la magia distrae a los más pequeños y las compras abruman a los mayores.

invasión de Ucrania por parte de Rusia
M. Yolanda R. Herranz.

También queda lejos enero, del que pagamos y subimos la cuesta de los excesos del mes anterior, sin temperaturas extremas ni datos significativos; un enero sin sobresaltos ni nieves, solo un mes de liquidaciones económicas pospuestas en diciembre.

Febrero nos quiso alegrar los días con una anticipada primavera, con altas temperaturas para ser invierno, con calor, incluso; visto con perspectiva, quiero pensar que sabía lo que estaba por venir y nos quiso hacer un regalo: el de la vida.

En la última semana, febrero se complicó. Después de tres meses de tensiones entre Rusia y Ucrania, en la madrugada del jueves 24 de febrero las bombas rusas empezaron a caer sobre varias ciudades de Ucrania. Había comenzado una guerra de la que desconocemos su magnitud.

«No es más triste que las guerras de Afganistán, ni la de Siria, ni Palestina e Israel, ni cualquier otra que no tenga en la cabeza, es más cercana»

Dicen que no es una guerra justa. Yo me pregunto, ¿qué guerra es justa? Según mi opinión no hay ninguna. Cuando se acaban las negociaciones y la palabra es agresiva, el siguiente paso es la lucha armada. No hay justicia que explique estas acciones.

Esta guerra nos toca de cerca. Cuando veo en los informativos las calles de Kiev, los edificios, los coches, no puedo dejar de pensar en que se pudiera estar dando esta circunstancia en cualquier ciudad europea.

No es más triste que las guerras de Afganistán, ni la de Siria, ni Palestina e Israel, ni cualquier otra que no tenga en la cabeza, es más cercana. Y como tal me afecta por proximidad y por el estilo de vida.

Todas llevan muerte y refugiados. Todas hablan de miedo y de perder (aunque sean vencedores). Todas nos pillan por sorpresa, con una bomba que explota y causa fuego y destrucción.

Y están los niños a los que les pesará la guerra mientras vivan.

Comienza marzo y el enemigo está a las puertas. 

(…)

Bajo la luz de la luna se vieron
las hediondas aves de la muerte:
aviones, motores, buitres oscuros cuyo plumaje encierra
la destrucción de la carne que late,
la horrible muerte a pedazos que palpitan
y esa voz de las víctimas,
rota por las gargantas, que irrumpe en la ciudad como un gemido.
Todos la oímos.
Los niños han gritado.
Su voz está sonando.
¿No oís? Suena en lo oscuro.
Suena en la luz. Suena en las calles.
Todas las casas gritan.
Pasáis, y de esa ventana rota sale un grito de muerte.
Seguís. De ese hueco sin puerta
sale una sangre y grita.
Las ventanas, las puertas, las torres, los tejados
gritan, gritan. Son niños que murieron.

‘Oda a los niños de Madrid muertos por la metralla’ (Vicente Aleixandre)

Yolanda R. Herranz @MyolRh

2 Comentarios

  1. Gracias, Susana.
    No me siento bien escribiendo sobre esta guerra, pero quería aportar mi rechazo y qué mejor forma que escribir.

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