“Los hombres que no aman a las mujeres II : Los incels y la ‘cultura de la violación'”

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Yolanda Guío.

En estos días de indignación y polémica por la sentencia del caso de ‘La Manada’ que ha conllevado llamadas de atención a la judicatura española por parte de la ONU, el Parlamento Europeo, Amnistía Internacional… apenas se habla del reciente atentado múltiple en Canadá que destila misoginia.

El  23 de abril  Alek Minassian, un joven de 25 años, mató a 10 personas e hirió a 15 al embestir con una furgoneta a transeúntes en Toronto. Lo que parecía un atentado yihadista ha resultado tener como móvil el “odio a las mujeres”. El asesino colgó en Facebook un mensaje donde decía: “¡La revolución incel ya ha comenzado!” al tiempo que ensalzaba al “caballero supremo Elliot Rodger”, el joven que en 2014 mató a seis personas y dejó decenas de heridos en California (Isla Vista) antes de suicidarse. Antes de la masacre “había colgado” un vídeo en las redes sociales insultando a las numerosas mujeres que lo habían rechazado, y convirtiendo a hombres como él en “incels”, acrónimo inglés que significa célibes involuntarios (‘involuntary celibacy‘). Rodger comenzó a ser un icono para sus seguidores: le llaman “San Elliot” e inspira memes y camisetas. A ellos dejó el mensaje de que algún día los ‘incels’ se darán cuenta de su poder y “acabarán con la opresión femenina”. Este terrorismo no consiente la libertad de la mujer y la vive como agravio y opresión.

El movimiento incel es una subcultura masculina en auge que mezcla victimismo, humillación y misoginia. En él se reconocen los varones con problemas para ligar que culpan a las mujeres y, secundariamente, a los varones exitosos que les restan posibilidades (chad=machos alfa). Sus afines participan en las redes sociales (foros, Twitter, Facebook…) lanzando mensajes contra las mujeres, cuentan con foros propios como https://incels.me/…  En sus mensajes e imágenes se llega a justificar el acoso sexual, la violación, la sumisión femenina y se alienta el odio. Expanden lemas como “todas las mujeres son putas” o “razones por las que las mujeres son la encarnación del mal” (por comentarios relacionados se cerró un subforo incel con 40.000 usuarios en Reddit).

Ciertos investigadores como Debbie Ging alertan sobre esta forma de masculinidad agraviada que explota su victimismo y su misoginia en las redes (Manosphere). En estos foros y chats miles de paranoicos (adultos) se dan la razón unos a otros”, como dice Héctor G. Barnés, quien advierte que “si existe un epicentro de la cultura de la violación, ese bien puede ser la cultura incel.

nos encontramos en un momento especialmente convulso en lo que respecta a las relaciones de género

Angela Nagle  en su libro ‘Muerte a los normies‘ analiza el ascenso de la ‘alt-right’ (que llevó a Trump al poder) y otras subculturas de la red. En ellas subyace el victimismo, el racismo y el antifeminismo. Según Angela, el populismo de derechas alimenta la rabia que sienten los chicos blancos con baja posición social y “sexual”, haciéndoles creer que podrán recuperar los privilegios perdidos. Están heridos de envidia por los machos alfa que ligan a las guapas y de odio por las mujeres que en época de liberalización sexual les rechazan. Ellos se consideran hombres beta, huyen del estereotipo de macho fuerte, deportista y musculado (al que consideran salvaje) pero al mismo tiempo destilan violencia en sus mensajes contra el empoderamiento de las mujeres y su independencia sexual, vista como ejemplo de vileza, interés y traición. A partir de ahí muchos justifican el acoso y la violación: se vuelve a normalizar la cultura de la violación.

En las redes atacan ferozmente a feministas que luchan por la igualdad y a víctimas de violencia sexual. En España en foros, como Forocoches y Burbuja.info, se han difundido datos y fotos de la víctima de ‘La Manada para dañarla (Forocoches ha cerrado 200 cuentas), vemos en redes comentarios y viñetas contra ella y se expande el hashtag #YoNoTeCreo. Asistimos a la victimización secundaria que explica por qué las mujeres apenas denuncian la violencia sexual.

Lo que ello refleja, a mi parecer, es que nos encontramos en un momento especialmente convulso en lo que respecta a las relaciones de género, porque mientras muchas mujeres llevan décadas repensando su identidad y conformando una nueva donde no estén en posición subalterna (su éxito difiere según el país), muchos hombres se encuentran confusos. Bastantes siguen queriendo ejercer de machos alfa y otros muchos, que ya no pueden/quieren mirarse en ese espejo, no encuentran un modelo masculino exitoso. Unos y otros están perdiendo comodidades y privilegios, y mastican resentimiento porque se encuentran inseguros, solos, sin habilidades sociales, inadaptados al cambio, sin identidad plausible. Al cabo, muchos de estos hombres heridos en su ego dañan a sus “mujeres”. A la luz de esta interpretación podemos explicar por qué en países con máximas cuotas de igualdad como Suecia, Finlandia y Dinamarca hay tanta violencia física y sexual del hombre a su pareja. Es hora de que los hombres dejen de temer/odiar a las mujeres sin miedo, y apuesten por una identidad que les construya como humanos diversos y en igualdad, con sus fortalezas y debilidades.

Yolanda Guío (@Guiocerezo

(Educadora y antropóloga)

3 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo con el enfoque del artículo. Por eso pienso que es fundamental trabajar, tanto con mujeres como con hombres, las inseguridades que pueden llevar a lo peor. Prevención
    Gracias Yolanda.

  2. Creo que el enfoque es un poco simple. En etologia. El macho es beta solo si compite con el alfa y garantizan que lo siga siendo en un continuo desafío. Los machos mas fragiles son omegas.
    Os ofrezco un enfoque complementario. El conocido SINDROME DEL EMPERADOR.
    Se trata de conductas violentas o de maltrato en el ámbito familiar ejercidas por los menores hacia sus padres o tutores. Estas conductas violentas o maltrato son tanto físicas como verbales, demuestran un claro desprecio hacia sus progenitores, les desobedecen; manipulan; insultan y amenazan. También presentan un alto nivel de egocentrismo junto con una baja tolerancia a la frustración, empatía y autoestima. La falta de conciencia, de sentimientos positivos hacia sus progenitores, familiares o personas de su entorno les convierte en personas frías emocionalmente, no dudan en utilizar la violencia para conseguir sus propósitos. Los padres no tienen ninguna autoridad. Se les podría llamar menores “tiranos”, “déspotas”, “dictadores”.

    Son niños o adolescentes que resuelven sus problemas con violencia y autoridad y que no cumplen con las normas de la sociedad. Este tipo de comportamiento agresivo se produce en diversos ámbitos de la vida, ya sea a nivel familiar, escolar o social. La resolución de sus problemas es a través de conseguir lo que quieren a pesar de la oposición que les ponga tanto sus padres como la propia sociedad.

    La falta de empatía, de conciencia, déficits emocionales son síntomas claros de este síndrome; se produce o empieza a despuntar en la preadolescencia de una forma más notable, pero durante la infancia ya se pueden observar algunos indicios. Son menores que se pueden relacionar con tendencia a rasgos psicopáticos, que con el tiempo estos rasgos irán madurando haciendo de ellos adultos psicópatas con una ausencia total de conciencia por el prójimo, de valores morales, de benevolencia, incluso disfrutando del dolor ajeno. También deberíamos decir que no todos los que padecen este tipo de síndrome son psicópatas.

    Siguiendo a Garrido, este síndrome estaría caracterizado por tres factores fundamentales:
    1.El poco miedo al castigo
    2.La insensibilidad emocional, donde la educación sí juega un papel fundamental -cuanto más insensible es el menor, menos efectiva es la educación de sus progenitores.
    3.La pobre mediación cognitiva, lo que impide el desarrollo de la reflexión.
    Garrido explica la aparición de este fenómeno de forma evolutiva. De hecho, suele comenzar con el abandono del esfuerzo del menor por estudiar; seguir con amenazas; pasar a los abusos psicológicos, y de ahí a las agresiones físicas. En la mayoría de casos, “la conducta del menor suele quedarse en acoso y violencia emocional”.

    Cuando hablamos maltrato podemos hacer las siguientes clasificaciones del mismo:
    • Maltrato físico: pegar, dar puñetazos, empujar, romper y lanzar objetos, golpear paredes, escupir.
    • Maltrato psicológico: intimidar y atemorizar a los padres.
    • Maltrato emocional: engañar maliciosamente a los padres, haciéndoles creer que se están volviendo locos; realizar demandas irrealistas, mentir, fugarse de casa, chantajes emocionales amenazando con suicidarse o con marcharse de casa sin tener realmente la intención de hacerlo.
    • Maltrato financiero: robar dinero y pertenencias a los padres, venderlos, destruir la casa o los bienes de los padres, incurrir en deudas que los padres deben cubrir, comprar cosas que no se pueden permitir.

    Las mayores víctimas de este tipo de maltrato suelen ser las mujeres, ya que ellas en caso de separación o divorcio se quedan con la custodia de los hijos. En muchas ocasiones uno de los progenitores también presenta estos rasgos psicopáticos, con lo cual el modelaje del menor se ha producido de forma sencilla, por observación, normalmente se presenta más en hombre que en mujeres.

    En cuanto a la violencia suelen ser más los chicos la que la utilizan sobre sus progenitores, las chicas suelen utilizar en mayor grado el maltrato psicológico.

    FACTORES DESENCADENANTES

    Deberíamos analizar cómo se llegan a producir este tipo de conducta en el ámbito familiar. Esta conducta se da tanto en ambientes familiares estructurados y como en los desestructurados; en familias de clase media las cuales han educado a sus hijos con cariño, donde el diálogo se producía y no había malos tratos, es decir, con actitudes pro-sociales, por el contrario, también se produce esta conducta en familias donde la violencia es una forma de solucionar los problemas, los insultos y el desprecio hacia alguno de sus miembros es habitual, como podría ser la violencia ejercida hacia la mujer.

    Desde muy corta edad, el niño a través del llanto y pataletas consigue lo que desea, sea un juguete, una comida o cualquier otra cosa. Este tipo de comportamiento con el tiempo se va reforzando dado que cada vez aprende nuevos sistemas para conseguir sus propósitos, se podría decir que es un aprendizaje instrumental, a través de su reacción se produce el efecto deseado y cada vez que la situación no le es favorable acude a ese tipo de reacción con la que sabe que obtendrá lo que desea. Este tipo de acción se ve reforzado normalmente porque al final el adulto, es decir, los padres acaban cediendo ante las situaciones tan estresantes a las que se ven sometidos.

    También deberíamos tener en cuenta la permisibilidad en la que la sociedad está educando a los niños, tanto a nivel familiar como escolar y social, “el rey de la casa”. En muchas ocasiones las largas jornadas laborales de los padres pueden llevar a una escasa supervisión de los hijos, ya que cuando llegan a casa es tarde y se encuentra cansados y prácticamente no han estado en todo el día con ellos; también la ausencia de herramientas, ni aptitudes para imponerse y educar. También los nuevos modelos de familia, es decir, familias monoparentales, donde el divorcio o separación entre los progenitores ha dejado huella en el menor es otro factor a tener en cuenta.

    Las cualidades esenciales del síndrome del emperador son su falta de conciencia, su grave carencia de emociones morales que le impiden establecer relaciones verdaderas con los demás, inclusive con sus propios padres, son incapaces de amar y cuentan con un pobre juicio moral.

    Las posibilidades de expresión de este síndrome son muy variadas, dependiendo del grado en que muestran las siguientes características:
    1) Violento/explotador
    2) Irresponsable/vago
    3) Delincuente/drogadicto
    4) Temerario, impulsivo/buscador de riesgos
    5) Encantador/seductor
    6) Mentiroso/manipulador

    Según afirma Garrido (2005) entre las diferentes causas que dificultan la educación de los hijos en la sociedad actual están las siguientes:
    a) No se educa la conciencia.
    b) Los conflictos en las relaciones de pareja (madres educando solas).
    c) Los padres se hallan sometidos a un gran estrés.
    d) A los jóvenes se les evita adoptar roles de responsabilidad durante largo tiempo.
    e) Se vive en una sociedad de consumo exacerbado en la que todo ha de obtenerse pronto, y existen muchas posibilidades de práctica insana (droga, alcohol, violencia…)

    ENTORNO FAMILIAR

    Diferentes autores analizan los diversos tipos de familia que pueden promover este problema, según la forma de educar:
    – Familia altamente permisiva, sobreprotectoras y sin normas en la educación estables. Son familias donde su estilo educativo es la superprotección, altamente tolerantes e incapaces de ejercer la autoridad. El deseo del niño se satisface inmediatamente, se evita que realicen tareas que les ocasione esfuerzo, no desarrolla el menor la tolerancia a la frustración. El estilo educativo de este tipo de familias sería el «estilo permisivo-indulgente».
    – Familia con interacción de la violencia, en la que se utiliza la agresividad para alcanzar los objetivos que uno se propone. La autoridad por parte de los padres se impone por encima de todo a través de castigos corporales, humillaciones y rechazos. Cuando el menor se siente capacitado para rechazar este tipo de acciones las adopta él para atacar a sus progenitores y así conseguir su objetivo. El estilo educativo de este tipo de familias sería el «autoritario-represivo».
    – Familias en el que los padres son incapaces de desempeñar su rol y en consecuencia los menores tienen que tomar responsabilidades de adultos.

    Este tipo de familia podría ser la que por conflictos de parejera (divorcio, separación) sufre un gran estrés y descuido por parte de los padres hacia los hijos, esta situación puede llevar al menor a adoptar una actitud violenta en la unidad familiar precisamente rechazando el rol de adulto que suele tener que ejercer. El estilo educativo de este tipo de familias sería el «negligente-ausente».

    En el ámbito escolar la figura del profesor ha perdido mucha autoridad, tanto es así, que en diversas ocasiones el profesor se encuentra impotente ante situaciones de violencia o insultos por parte del alumnado. Ante estos escenarios muchas veces los padres anteponen el relato de sus hijos al del profesor, desautorizándolo por completo y reforzando la conducta del menor. Estaríamos en un entorno donde los padres tienen miedo a sus hijos y los profesores de los alumnos. Así nos lo indica Garrido a través de la expresión del presidente de la federación de centros de enseñanza pública a propósito de por qué los profesores no se atreven a denunciar “si coges mala fama, échate a morir”.
    Tampoco debemos olvidar los mensajes sociales que reciben a través de los medios, como puede ser la falta de esfuerzo y sacrificio, para triunfar en algún ámbito; la sociedad del ocio que impera es otro factor que disminuye ciertos valores, el exagerado materialismo y un exceso de comodidades. El menor necesita tener clara las pautas que puede o no seguir, no puede tener una autoridad para la cual todavía no está formado psicológicamente y esto puede crearle conflictos que no sabe resolver y la violencia es un mecanismo de fácil aprendizaje.
    Estos factores ambientales, familiares y educacionales podrían ser los desencadenantes de dichas conductas antisociales y altamente violentas, pero quizá deberíamos analizar el componente biológico y psicológico que puede estar incidiendo en la conducta. Según Vicente Garrido “son niños que genéticamente tienen mayor dificultad para percibir las emociones morales, para sentir empatía, compasión o responsabilidad, y como consecuencia tienen problemas para sentir culpa”, es decir, ausencia de conciencia. Este autor incide en la personalidad psicopática ya que ciertos rasgos se ven reflejados: insensibilidad emocional, falta de conciencia, falta de empatía y ausencia de culpa.

    DATOS JUDICIALES

    A los padres les cuesta mucho denunciar a sus propios hijos, se resisten a que ese drama familiar que están viviendo pase a ser una situación donde la justicia tenga que intervenir, mucha veces es por el propio sentimiento de culpa que ellos puedan tener, la sensación de que no han sabido educar a sus hijos. La exposición de tu intimidad al ámbito público con todo lo que ello conlleva hace que se resistan a denunciar los hechos hasta que la situación se convierte en algo insostenible e incluso peligrosa para la integridad física de los propios padres o hermanos del menor.

    Desde la Fiscalía General del Estado se ha emitido una circular, concretamente la “Circular 1/2010. Sobre el tratamiento desde el sistema de justicia juvenil de los malos tratos de los menores contra sus ascendientes”. En la cual pone de manifiesto el aumento en este tipo de delitos, y recomienda una serie de actuaciones para poder tratar este tipo de denuncias o hechos de forma más diligente y eficaz.
    Según la Memoria de la Fiscalía General del Estado 2010, es el delito más denunciado, dentro del apartado de violencia doméstica, con un total de 2.966 casos, a nivel nacional.

    POSIBLES MEDIDAS PREVENTIVAS

    Vicente Garrido no indica una serie de medidas preventivas para intentar evitar este tipo de conductas:

    – Erradicación de los malos tratos dirigidos a los niños, si el niño es maltratado en su infancia es muy probable que en su adolescencia utilice la violencia, consuma drogas o se inicie en hechos delictivos.
    – Prestar atención a las madres que educan solas y hayan sido víctimas de la violencia de género, las pautas de educación para las madres maltratadas serán decisivas en posibles abusos de sus hijos hacia ellas.
    – En caso de separación o divorcio y el padre tenga personalidad antisocial o psicopatía hay que evitar que el régimen de visitas influya negativamente en el menor.
    – En el ámbito de la política educativa habría que hacer un nuevo planteamiento sobre la educación en socialización de los sentimientos, de las emociones, de la culpa, es decir, de la conciencia.
    – No debemos victimizar más a los padres de estos menores, ya que ellos en la mayoría de los casos han intentado hacer lo mejor posible para sus hijos, debemos considerarlo un problema de salud pública y buscar los mecanismos para ayudarles a solucionarlo.
    – Dentro del sistema de salud, habría que crear unidades concretas de atención especializada a la salud mental infantil, a través de programa conjuntos con psicólogos, educadores y padres.
    – Crear una red de detección precoz de este tipo de síndrome, en los primeros años de vida a través del proceso de escolarización, se puede hacer una prevención temprana.
    – Devolvamos a la escuela el papel importante que tiene que desarrollar en nuestros hijos, y sobre todo en la prevención de la violencia.
    – Demos a conocer a los padres los programas de ayuda que existen, las pautas a seguir, las metas a alcanzar según el nivel de edad de niño.
    – La violencia en los menores debe considerarse como un problema estatal, social, no promocionando esa permisibilidad e irresponsabilidad del menor.
    – El sistema de justicia juvenil debe ser más eficiente y ágil, ya que el problema debe tratarse con rapidez y no demorarlo en los tribunales, ya que eso puede influir en el menor ante la creencia de que no hay castigos ante la violencia o los actos delictivos.
    – Y sobre todos y entre todos los educadores, padres y miembros en general de la sociedad educar y trasmitir a nuestros hijos una filosofía altamente moral a todos los niveles, con el mayor respeto hacia el ser humano, hacia las personas.

    El educar en el campo emocional, desarrollando la inteligencia emocional es un buen método para prevenir este trastorno. La inteligencia emocional hace que las personas reconozcan sus propias emociones y que por tanto puedan controlarlas a las situaciones en particular en la que se encuentre. También hace que pueda reconocer o entender las emociones de las demás personas, de los que le rodean. El diálogo sincero y sereno lleva a la reflexión que permite la toma de decisiones de forma más cuidadosa y acertada.

    Los niños con este síndrome sufren de una inteligencia emocional muy deficiente, por lo que las conversaciones con sus padres son vacías e inútiles. Sus emociones no conectan con las emociones o necesidades de sus padres. Por lo tanto en estas situaciones los padres tiene que mantener el tipo y no perder los papeles ante un intento de diálogo y finalizar con una discusión monumental.

    Está claro que nuestros hijos tienen todos los derechos del mundo, pero también debemos educarlos en la creencia de que también tienen obligaciones hacia sus padres, hacia sus profesores, hacia la sociedad en general, ya que ellos son parte de esa sociedad.

    Los padres que quieran prevenir la aparición del síndrome del emperador, deben esforzarse por desarrollar la conciencia de sus hijos y el sentimiento de culpa. Para ello:
    1) Han de reforzar las consecuencias de las experiencias morales.
    2) Tienen que enseñarles de manera específica actos morales.
    3) No pueden dejar nunca la autoridad en manos de sus hijos.
    4) Deben establecer límites muy claros de comportamientos.
    5) Conviene que realicen una detección temprana de cualquier rasgo típico del síndrome del emperador.
    6) Promoverán la participación de sus hijos en actos altruistas.

    BIBLIOGRAFÍA
    – Garrido, V. (2005). Los hijos tiranos. El síndrome del emperador. Barcelona: Ariel.

    -Garrido, V. (2007). Antes de que sea tarde. Cómo prevenir la tiranía de los hijos. Barcelona: Nabla Ediciones.

    – Izaskun Ibabe, Joana Jauregizar, Óscar Díaz. (2007) Violencia filio-parental: conductas violentas de jóvenes hacia sus padres. Vitoria-Gasteiz: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco.

    – Artículos páginas web: http://www.saludmental.info/Secciones/Juridica/2007/sindrome_emperador_marz07.html

    http://argijokin.blogcindario.com/2005/10/00954-los-hijos-tiranos-el-sindrome-del-emperador-una-preocupante-perdida-del-sentido-de-culpa.html

    http://www.psiquiatria.com/noticias/trastornos_infantiles/otros_trastornos/27360/

    http://es.scribd.com/doc/15982652/Tesis-El-Sindrome-Del-Emperador

    http://www.infocop.es, revista de psicología

    http://www.masmasculino.com/revista-masculina/SER-PADRES-SINDROME-EMPERADOR-MALTRATADOR.html

    Actas do X Congresso Internacional Galego-Português de Psicopedagogia. Braga: Universidade do Minho, 2009

    Fiscalía General del Estado Circular 1/2010, Sobre el tratamiento desde el sistema de justicia juvenil de los malos tratos de los menores contra sus ascendientes. (PDF: 141 Kb)

    Memoria de la Fiscalía General del Estado. Memoria 2010. Apartado H) Algunas cuestiones de interés con tratamiento específico. punto 1. Violencia Doméstica.

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