Los especialistas insisten en las ventajas de usar mascarillas españolas y no chinas

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La adecuada certificación de las nacionales y favorecer la economía, las principales.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha detectado desde que comenzó la pandemia cerca de 200 mascarillas inseguras que incumplen la normativa europea. La mayor parte son modelos FFP2, que adolecen de una insuficiente eficacia de filtración de partículas, inferior al 92% que exige la norma. Otros motivos son un mal ajuste al contorno de la cara (25%) y la falta del certificado que acredita su eficacia (54%).

Asimismo, aconsejan no adquirirlas a través de los mercados en línea de las grandes plataformas de venta online y «priorizar» su compra en farmacias, supermercados y establecimientos de confianza, «por fiabilidad y porque garantizan los derechos del consumidor». Para ello es de gran importancia la correcta certificación y muchas de las que llegan de China no pasan ciertos controles de calidad ni están certificadas como sí sucede con las homologadas en España.

Una mascarilla fabricada en España, aseguran especialistas del sector, también se certifica aquí con estrictos controles de calidad en base a la normativa europea y certificadas por organismos como el Instituto Nacional Textil y Laboratorios AITEX (CE 0161), en los que técnicos se desplazan a la empresa para supervisar in situ la línea de producción donde se fabrican, se realiza un muestreo aleatorio de el stock de producto final para su puesta en el mercado y sobre ese muestreo se pasan los ensayos de laboratorio, «de esta manera se asegura que la producción es uniforme, homogénea y de calidad».

Dificultades de compra

Otro de los aspectos a tener en cuenta es el hecho de que comprar mascarillas españolas ayuda a la economía nacional, en muchos casos pequeñas empresas que se han volcado en este tipo de productos, readaptando su negocio para surtir al mercado, generando puestos de trabajo y aumentando el Producto Interio Bruto. En el mercado chino, «los trabajadores que las producen no tienen los derechos que tenemos en España, en muchos casos trabajan en condiciones de trabajo que aquí serían impensables».

Por último hay que decir que todavía muchas farmacias y establecimientos comerciales físicos sólo venden fabricadas en China o distribuidas por empresas españolas, aunque compradas en ese país, por lo que, quienes quieran comprarlas hechas íntegramente en España, deberán acudir directamente a algunas de esas pymes nacionales, que a través de sus páginas web realizan envíos a precios algo más económicos en función del volumen del pedido.

 

 

 

 

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