La villaodonense Teresa Rodrigo tras la marcha de los niños saharauis de «Vacaciones en Paz»: “Son una lección para todos”

0

Teresa Rodrigo y Luis María Perdices con Lola y Sabah“Se necesitan familias de acogida para los niños saharauis de Vacaciones en Paz”, leyeron en Facebook Teresa Rodrigo y Luis María Perdices, vecinos de Villaviciosa de Odón.

La Federación de Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui de Madrid hacía así una llamada de urgencia por la falta de familias de acogida para el programa de Vacaciones en Paz de este año en la Comunidad de Madrid. Un proyecto de acogida temporal de menores saharauis que permite que, desde mediados de Junio a finales de Agosto, niños y niñas de 7 a 12 años salgan de los Campamentos de Refugiados Saharauis de Tindouf y vengan a España.

Hoy Sabah, la niña de 9 años que ha compartido con ellos y con su hija Lola de 5 años dos meses de verano, está de vuelta a su hogar: el campamento de Ausser. El pueblo saharaui lleva viviendo más de treinta años en la más inhóspita soledad del desierto en un lugar prestado por Argelia.

Compartir con Sabah desayunos, risas y chapuzones en el mar ha sido una experiencia maravillosa para la familia villaodonense.

“Por lo visto otros años han traído a más niños pero este año debido a la crisis la situación ha empeorado y muchas familias españolas se han echado para atrás. Nosotros nos tiramos a la piscina, no conocíamos nada del proyecto y llamamos para informarnos un poco y al final nos animamos”, cuenta Teresa a Villaviciosadigital.

No puedes elegir sexo, ni edad, te avisan de que puede venir con alguna enfermedad pero nada es un inconveniente. “Al final sólo son niños que en verano están a 50 grados a la sombra y hay pocas sombras. Necesitan ir al médico y tomar vitaminas. Sólo son niños que se merecen vacaciones igual que todos”, reflexiona Teresa.

“Económicamente no es un esfuerzo muy grande, nosotros no lo hemos calculado pero como dice el dicho ‘donde comen dos, comen tres’. Le hemos comprado ropa pero ahora si quieres puedes encontrar ropa barata, no es un gasto descomunal”, añade Luis María.

Veinte kilos de ilusión

Vienen con lo puesto y así llegó Sabah. Una braguita, una camiseta, un pantalón y unas chanclas. “Así pueden volverse con una maleta llena de cosas, ¡hasta 20 kilos!”, sonríe la pareja.

Sabah es el tercer y último año que viene, o eso espera ella, porque ninguno de los tres años quería venir, no quieren separarse de sus familias pero los padres por el bien de los niños les obligan. “Una parte muy buena del programa es el chequeo médico que se hace a los niños. Hay que tener en cuenta que vienen de la ayuda humanitaria y que no les llegan todos los alimentos que podemos tener nosotros en una nevera. No deben comer cosas frescas y todo lo que tienen es pasta, arroz, productos que no sean perecederos”, explica Luis María.

Asi que a Sabah no le ha quedado más remedio que comer pescado y leche que no le gusta mucho. “Nos contaron en la asociación que toman leche en polvo y que, cuando llega el cargamento, los primeros días la leche tiene una proporción adecuada pero según se va acabando, van echando más agua que leche”, cuenta la pareja.

Eso sí, ha disfrutado muchísimo comiendo hamburguesa, “de las grandes” resaltó Sabah en el encuentro con Villaviciosadigital, pero en ningún caso de cerdo, sólo de vacuno. “Le da mucho asco el cerdo y alucina con que a los españoles nos guste el jamón”, sonríe la familia.

Sabah es una niña muSabah y Lolay buena y educada. “Ha ayudado mucho a Teresa, hacía la cama, atendía a Lola, recogía la ropa, lavaba el vaso del desayuno pero sobre todo le encantaba estar con ella, debe ser que allí las mujeres están más tiempo con las mujeres”, cuenta el papá de familia.

Como niña que es, es muy presumida. “Se ha pintado las uñas, se ha probado todas las faldas de la tienda, se ha echado exfoliante para los pies y se ha querido llevar para su madre. Se ha pasado el día echándose cremas, le alucinaban».

Cuando llegó a España le dieron una chuchería y se la guardó en el bolsillo para llevársela a sus hermanos y a sus primos. “Para que se la comiese tuvimos que decirle que le íbamos a comprar más. Lo comparte todo, alucina cuando a lo mejor Lola dice: esto para mi”.

Sabah se ha ido con una maleta cargada de chucherías, una cazuela para su madre, móviles que ya no usaba la familia, Nocilla que le encantaba, un balón de reglamento para jugar al fútbol con los suyos y el recuerdo de celebrar la Eurocopa como campeones. “Ella iba con España, no veas como saltaba, se fueron a la calle las dos con mi hermana a celebrarlo con las banderas. Le encanta el fútbol”, dice Teresa.

Después de compartir con Lola partidas al cinquillo, bailes de reggaeton y un intercambio de idiomas (ya que Sabah ha enseñado a Lola a contar números en hassanía, su dialecto árabe, y Lola le ha enseñado a Sabah a hablar inglés), ha quedado la promesa de ir a verla para montar en camello.

“Les puede faltar la piscina, les pueden faltar chuches pero tienen lo más importante que es su madre y unos vínculos familiares muy estrechos. Al final esto es una lección para todos, lo importante es su familia y no las cosas materiales que podemos tener nosotros. Aprendes a que no se necesita tanto”, se despide la pareja.

Texto e imágenes: Natalia Pulido

Dejar respuesta

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, escribe tu nombre aquí