«La política tóxica»

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Juan Miguel Belmonte.

Dicen que la política es el arte de lo posible. Según esta máxima, la derecha en el  Ayuntamiento de Villaviciosa de Odón representa precisamente la intoxicación de la política. Lo ocurrido en el último Pleno es la manifestación pública más clara de lo que la derecha (la ultra y la otra) entiende ahora por hacer política.

Nuestro alcalde tiró de atril para contarnos, huyendo de toda posibilidad de debate, todos sus desencuentros con quien le auparon al poder sólo hace unos meses. No sé si se imaginaba Castelar, pero daba más la imagen de una triste homilía con un estilo faltón a la imagen y semejanza de su idolatrada Ayuso. Por si no fuera preocupante las aptitudes y actitudes de la presidenta de nuestra comunidad, vemos como empieza a habilitar malas formas y estilos en otros ámbitos.

Nuestro alcalde se olvida de las funciones del Pleno municipal. Se trata de un órgano de gobierno donde están representados directamente las voluntades de los vecinos. El hecho de que lo presida no le da derecho a adulterar sus funciones y aprovechar su retransmisión (que en este caso curiosamente obvió al resto de componentes) para lanzar sus reproches infantiles de quien no parece estar a la altura del cargo.

La derecha de Villaviciosa, más o menos ultra, ha intoxicado el noble ejercicio de la política y tiene de rehén a nuestro Ayuntamiento

Parece que se acaba de dar cuenta de lo mala que es la ultraderecha. ¿No sabe de democracia?

Los cinco votos de Vox han condicionado la configuración de los Gobiernos municipales desde el inicio del mandato. Los que se prestaron al principio no llegaron a cumplir dos años de ejercicio. ¿Alguien pensaba que esa trama con la ultraderecha como colaboradora necesaria podía dar algún fruto? Con una oposición frontal y visceral por parte del PP que se oponía siempre al anterior equipo de Gobierno, la ultraderecha aprovechó sus números para condicionar, obstaculizar e impedir muchas propuestas. El resultado: un Ayuntamiento paralizado que incluso perdía importantes financiaciones externas.

Con esta política de tierra quemada, el “nuevo” Partido Popular da una vuelta de tuerca y pacta con sus anteriores enemigos de Vox y se presta a presentar una moción de censura para alcanzar la alcaldía. ¿Para hacer qué? Todavía no lo sabemos.

Se han sucedido distintos bailes de concejalías con concejales de ida y vuelta. Unos se caen, otros se incorporan, las alianzas de un momento se vuelven rechazos súbitos y los enfrentamientos se convierten en repentinos amores.

Los apoyados por el capricho de Vox al principio, y que luego fueron defenestrados por ellos mismos, parecen ahora sus aliados para oponerse a los nuevos, que también están ahí gracias a Vox. Con un caso digno de estudio, el de un concejal que siempre acaba apareciendo en el equipo de gobierno, sean quien sean los apoyos y los rechazos.

Salvo una excelente excepción, resulta bochornoso el espectáculo que está ofreciendo nuestra representación popular.

Nuestro Ayuntamiento se ha convertido en un barco al que simplemente sólo le intentan tapar las vías de agua, mientras algunos van abriendo otras nuevas

Y a todo esto, los vecinos asistimos desolados al abandono de nuestros problemas, los más grandes y los más cotidianos. No tenemos presupuestos, las viviendas protegidas previstas siguen sin salir, hemos perdido 4 millones de euros de la Comunidad de Madrid, Hispaocio presenta una situación alarmante que quizá provoque su cierre, los contratos se prorrogan sin control… No hay planificación de acciones, recursos ni proyectos. Nuestro Ayuntamiento se ha convertido en un barco al que simplemente sólo le intentan tapar las vías de agua, y muchas veces sin éxito, mientras algunos van abriendo otras nuevas.

Los que no hacen más que intentar socavar la coalición del Gobierno central, han roto ellos solos el Gobierno de Madrid y juegan con nuestro pueblo a ver quién escupe más lejos. Los vecinos no les importamos, aunque hagan grandilocuentes declaraciones por los medios pagados por todos o lastimosos videos publicitarios. Obras son amores.

La derecha de Villaviciosa, más o menos ultra, ha intoxicado el noble ejercicio de la política y tiene de rehén a nuestro Ayuntamiento.

Siempre entendí que ejercer de concejal debe ayudar a entendernos mejor para resolver los problemas de los vecinos. Y sé de alguna concejala que lo comparte, pero desgraciadamente, no todos piensan lo mismo. Son la política tóxica.

Juan Miguel Belmonte 

(exconcejal de IU Villaviciosa de Odón y profesor Universidad Complutense)

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