La pasión es la clave

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EmocionoesSi estás leyendo este artículo es porque la palabra PASIÓN ha producido un efecto imán sobre ti al igual que para muchas otras personas. La palabra pasión implica motivación con sentimiento poderoso. Es una emoción intensa que engloba entusiasmo.

El ser humano es 90 por ciento emoción, por lo que es imprescindible conocer qué nos motiva y cómo sentimos para el éxito.

Vivir con pasión es autoconocerse y saber qué valores son esenciales para nuestra vida. Cuando descubrimos lo que nos gusta, lo que se nos da bien y lo que nos hace felices y dedicamos nuestra energía a desarrollarlo, viviremos constantemente apasionados.

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Pero, ¿qué es exactamente?, ¿qué mecanismos se activan en el cerebro cuando sentimos una emoción? En primer lugar, se produce una función fisiológica que dispara una serie de respuestas en el organismo como, por ejemplo, se estimula el nervio vago, las glándulas suprarrenales liberan hormonas, el ritmo cardíaco, la respiración y la presión arterial varia, la musculatura se tensa, etc. Por otro lado, también se producen alteraciones cognitivas y de comportamientos.

Las emociones son una parte muy importante de nuestras vidas. Ya al nacer somos capaces de sentir emociones básicas como enfado, alegría o miedo. Pero ¿qué es exactamente? Por lo tanto, a través de nuestros sentidos recibimos la información del exterior y en nuestro cerebro límbico se producen las emociones. Éstas implican cambios en nuestro organismo, en nuestros pensamientos y por ende en nuestros comportamientos.

Conocer y saber gestionar nuestras emociones nos ayudará a reaccionar de manera apropiada para lograr aquello que deseamos

Las emociones tienen una función adaptativa. Reprimir las emociones gasta muchísima energía. Por eso considero fundamental el conocer nuestras emociones, puesto que no todos sentimos de la misma manera. También debemos aprender a aceptarlas y calibrarlas para que nuestro comportamiento sea el óptimo.

Las personas que son capaces de anticipar así la respuesta a una emoción, están mejor preparadas para tomar decisiones sin equivocarse.

Centrándonos en los procesos fisiológicos que nos producen las emociones, por ejemplo, cuando pensamos algo que nos produce miedo, se activa la amígdala que dispara la respuesta: el pelo se eriza, aparece la carne de gallina, el frío recorre la espalda. Imaginemos que paseamos por el bosque y ves algo que parece una serpiente. Los ojos envían la información al tálamo, pero éste no tiene capacidad para discernir si es una serpiente o una rama. Para saberlo, ha de enviar la información a la corteza cerebral occipital. El tálamo no espera a obtener la respuesta y da la orden a la amígdala para que ponga en marcha la respuesta emocional de huida. El cuerpo libera adrenalina y es cuando damos un salto. Al cabo de una fracción de segundo, llega la respuesta de la corteza y descubrimos que no es una serpiente, es una rama y el cuerpo se relaja.

Hay emociones que dejan un recuerdo imborrable. En este caso, la amígdala envía la información al hipocampo, que interviene en la formación de la memoria. Cuanto más fuerte es una emoción, con más fuerza se graba en la memoria.

No sé si conocisteis el caso de Phineas Gage. Se produjo un accidente en EEUU muy relevante para la neurología. Se estaba construyendo el ferrocarril y una explosión lanzó una barra de hierro que atravesó el cráneo de Phineas Gage, el capataz. La barra entró por la mandíbula derecha, perforó parte del cerebro y salió por la parte frontal superior izquierda. Por incomprensible que pueda parecer, no murió. Ni siquiera perdió totalmente el conocimiento y sobrevivió pero Phineas ya nunca fue la misma persona. Tenía conciencia, inteligencia, hablaba y se movía sin dificultad. Pero había perdido el respeto por sí mismo y no atendía a ninguna convención social. No controlaba sus impulsos emocionales. La barra había dañado la corteza orbito frontal, una zona que actúa como un intercomunicador, una estación intermodal que comunica el cerebro frontal, encargado de la lógica y el razonamiento, y la amígdala, encargada de las emociones.

Las personas que son capaces de anticipar así la respuesta a una emoción, están mejor preparadas para tomar decisiones sin equivocarse

Aquí juega un papel esencial una sustancia, la serotonina, que es un neurotransmisor que estabiliza la fisiología del cerebro en general y modula la conducta, atempera los impulsos y protege contra la agresividad. Quienes tienen niveles bajos de serotonina son más agresivos. Una idea de la importancia de este neurotransmisor es que en el cerebro se han identificado 15 receptores distintos, lo que significa que interviene en muchas funciones.

En la química del amor interviene el apetito sexual y es conocido que una hormona masculina, la testosterona, aumenta en los machos la agresividad. Pero no lo es tanto que existe una sustancia que fomenta la monogamia. Hay una especie de ratoncitos de la pradera, que son monógamos. Cuando un macho y una hembra copulan, permanecen ya juntos de por vida. No se separan hasta que uno de los dos muere. El responsable de ello es la vasopresina. Si a un ratón se le inhibe la capacidad de segregar esta sustancia, se vuelve polígamo. El mismo efecto produce la oxitocina en la hembra.

Se sabe que en el amor adolescente, el amor impetuoso y romántico, intervienen sustancias como la feniletilamina, que segrega el cerebro y tiene efectos parecidos a una anfetamina, que hacen que este tipo de enamoramiento sea más emocional. Hay una autora, Hellen Fisher, que sostiene que este amor dura unos 17 meses. El amor pausado de la madurez, en cambio, tiene más de sentimiento. En este amor, el cerebro libera endorfinas, unas sustancias parecidas a la morfina que generan bienestar. Estas sustancias producen sensación de relax, tienen un efecto analgésico y cierto poder adictivo.

Por lo tanto, el ser humano es emocional por naturaleza por lo que reconocer, aceptar, calibrar las emociones y actuar en consecuencia se hace imprescindible para el buen desarrollo intrapersonal y para éxito humano. Si deseas vivir constantemente motivado e ilusionado conócete mejor y aprende a gestionar tus emociones.

 

Gema Ricote (@Gemaricote)

(Coach profesional certificada por ASESCO).

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