La obesidad en las mascotas, una factor mortal subestimado por algunos propietarios

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La obesidad en los animales de compañía es una enfermedad que puede ser mortal y debe tratarse como a cualquier otra patología; favorece el padecimiento de enfermedades cardiovasculares por parte de las mascotas, así como la disminución de su esperanza de vida y el deterioro de la calidad de la misma.

A menudo, los propietarios se sienten tentados a concederles caprichos a su perro o gato por la ternura que les inspiran sus animales, y sin embargo, no están otorgándole suficiente importancia a la problemática que suponen unos kilos de más. Otras pautas perjudiciales se dan cuando se produce un consumo excesivo de alimento unido a una cantidad insuficiente de ejercicio (vida urbana); alimentación «a demanda»; dieta rica en grasas o en energía, alimento barato y de mala calidad, indican desde la clínica veterinaria Ferofu de Brunete.  

A esto se añaden factores como la raza (factores genéticos), con propensión a engordar en los retrievers (labrador, golden), beagle, basset hound, cócker spaniel, teckel («perro salchicha»), collie, pastor alemán y terrier; la esterilización; la edad, ya que es más probable que la obesidad afecte a los perros de más de 4 años; enfermedades subyacentes, como las endocrinas (hiperadrenocorticismo, hipotiroidismo) o las que limitan la actividad física (artrosis, afecciones respiratorias y/o cardiovasculares); los medicamentos, como los que contienen la progesterona, los corticoides y los anticonvulsivantes pueden provocar polifagia.

Enfermedades

El sobrepeso implica un exceso de grasa, el cual puede dificultar el funcionamiento adecuado de los órganos internos, incrementando entonces el riesgo de sufrir diabetes u otros trastornos graves. Asimismo, puede producir complicaciones anestésicas y quirúrgicas, además de agravar las enfermedades que previamente padeciera el animal.

Desde Ferofu explican que se debe actuar para combatirlo mediante un plan que acerque al paciente a su peso ideal, lo que supondrá un beneficio para el animal. Este incluye un control sobre la dieta y un programa de ejercicios. Previamente, se exige una evaluación médica global del animal, y tratar cualquier enfermedad añadida, además de la obesidad.

El tratamiento usual consiste en seguir una alimentación baja en grasa, de tal modo que las raciones contengan las cantidades adecuadas. Es por este motivo por el que no se recomienda utilizar un alimento estándar de mantenimiento; la mayor parte de los que usualmente se pueden encontrar en tiendas, están equilibrados con respecto al contenido energético de la ración, y al restringir la cantidad, este también disminuye, lo cual podría llevar a la malnutrición del perro o gato en cuestión. De este modo, deben emplearse fórmulas alimenticias específicamente diseñadas para pérdidas hipocalóricas, según aconsejan desde Ferofu.

Por otro lado, el control de la dieta debe estar acompañado de ejercicio regular, por lo que se debe realizar un cambio de estilo de vida en el día a día del animal, e introducir nuevas rutinas de ejercicio que provean un mayor gasto energético.

 

Marina Alcázar López (@Marina_Alcazar)

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