La importancia del juego simbólico en la educación Infantil

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El juego simbólico es una experiencia vital de la infancia que posibilita transformar, crear otros mundos, vivir otras vidas, jugar a ser otros, y así saber que existen formas de pensar y sentir diferentes a la propia, esencial en el desarrollo del niño.

Con la potenciación de este método dentro de las aulas, se multiplican los beneficios en la etapa de Educación Infantil, según comentan desde el Eurocolegio Casvi, centro que lo aplica desde hace años. En este curso escolar su uso lo fomentan desde que los alumnos cuentan con tan solo un año y se extiende hasta los seis. A partir de los 12 meses empiezan a ejercitar el juego simbólico, aunque antes de los dos años es un juego un individual, sin interactuar a penas con los demás. Es al cumplir los dos años cuando se comienza a consolidar como una costumbre más; el tema del lenguaje también ayuda mucho.

Lidia Ramajo es una más de los muchos docentes del Casvi que utilizan, de forma habitual, esta técnica educativa. “Es un juego que surge de manera espontánea, en el que a través de la interpretación de diferentes roles, los niños efectúan su propia interpretación del mundo que les rodea. A ninguno le decimos lo que tiene que hacer con los juguetes, sin embargo, en la mayoría de los casos, vemos que los chicos se decantan por el tema de la construcción, las niñas con los bebés y con el maletín de médicos, mientras que sí es algo mixto el tema de las cocinitas que les gusta a todos”, comenta Ramajo.

Cambio de roles con el juego simbólico.
Roles hombre-mujer

Lo que sí han comprobado es que los roles de hombre y mujer están cambiando. “Se trata de un tiempo que tienen ellos de romper con las normas. Es bueno de cara a su salud mental que los niños sepan y puedan desconectar y dar rienda suelta a la imaginación y no estar siempre reprimidos. Es entonces cuando nosotros nos quitamos de en medio, pasamos a ser observadores, y les toca a ellos ser los protagonistas”, afirma la profesora.

Además de habilidades sociales hay beneficios curriculares. En primer lugar la práctica del juego simbólico les confiere creatividad, que es algo que ya de por sí se busca de forma habitual en esta edad. Por último, estaría el que los niños adquieran iniciativa, una característica cuyo origen también favorece este tipo de juego.

Facilitarles el juego

El juego simbólico es una actividad que en la mayoría de las ocasiones los docentes no necesitan ni tan siquiera planificar. Son los mismos niños los que comienzan a ejecutarlo sin que nadie intervenga. Los profesores sólo colaboran para crear el momento adecuado, para encontrar el entorno perfecto, que se logra, normalmente, durante la jornada de la tarde. “Nuestro papel es el de proporcionar el material, ubicarlo en distintos rincones para que no esté todo muy masificado, les dejamos a su disposición la totalidad de la clase con las pautas básicas de civismo, y te dedicas a interactuar con los niños”, prosigue Lidia.

Lo que es variado es el tipo de juguetes que utilizan: está el rincón de las cocinitas y de los cacharritos, el de los bebés, el de médicos y el de las herramientas de construcción, aunque a veces con unas simples cajas de cartón, sin ningún tipo de material estructurado y según la libre imaginación de cada uno, logran darles un uso diferente.

“Tú dejas una habitación diáfana con un grupo de niños, les das tres cajas de cartón y dos sillas, y te montan ahí un imperio”, concluye Lidia, que a pesar de los muchos años de experiencia, nunca deja de sorprenderse con la cantidad de información que ellos le aportan con la práctica del juego simbólico.

 

Redacción.

 

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