La clínica Medicodon habla sobre lo que se necesita saber de la salud capilar

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Los problemas que afectan al pelo y las uñas son uno de los motivos de consulta más habituales en nuestra clínica, y es que es un problema que va en aumento debido a múltiples circunstancias (hablaremos de ello más adelante). Nos encontramos también con que existe un bombardeo de información difusa y no siempre contrastada, que intenta solucionar estos problemas, y muchos más. En este artículo nos hemos propuesto arrojar un poco de luz sobre los problemas capilares y sus soluciones, pero también que el lector entienda que no es sólo algo que afecta a nuestra imagen, si no que es más importante de lo que a simple vista parece.

Para conseguir este objetivo, esta vez hemos querido contar con el jefe de la unidad de Salud Capilar de nuestro centro. Él nos va a explicar qué características tiene que tener un tratamiento que aborde estos problemas con el fin de que usuario final sepa qué es lo que tiene que buscar a la hora de contar con un profesional que le ayude.

El dr. Gustavo Galindo, es médico especialista en Medicina Estética y Antienvejecimiento, con Máster en Medicina y Trasplante Capilar por la Universidad de Alcalá de Henares, y posee una amplia experiencia en el diagnóstico de los problemas capilares y sus soluciones.

P: ¿Por qué decidiste dedicarte a la Salud Capilar?

R: Porque la salud del cabello es algo que genera mucha preocupación. Es algo que influye directamente con la autoimagen, las relaciones sociales, etc. Pero como médico, para mí es mucho más importante que un problema estético. La salud de nuestro pelo es una de las señales más frecuentes de que nuestra salud se está desequilibrando.

¿Cómo puede ser eso?

R: Diariamente se dan en nuestro organismo procesos internos que son necesarios para mantener la vida y las funciones vitales (respirar, el bombeo del corazón, el funcionamiento de los riñones…). Si todo va bien, todos se mantienen en equilibrio y sin problemas de salud; pero el tipo de vida que llevamos es capaz de desequilibrar esos procesos naturales. Cuando esto pasa, nuestro cuerpo tiene que invertir toda la energía y nutrientes que ingerimos en mantener a pleno rendimiento las funciones básicas de supervivencia. Ahí no hay sitio para el pelo y las uñas, que, aunque son una parte importante de nuestra imagen, no los necesitamos para, por ejemplo, respirar como pasa con los pulmones. Por eso cuando aparece un problema en el pelo, hay que empezar a preguntarse qué es lo que está pasando por dentro. La salud capilar tiene más importancia de lo que a priori parece

¿Qué influye en ese equilibrio interno?

R: Los famosos hábitos de vida, el estrés, la forma en que comemos, el descanso, el tabaco, los medicamentos… pero también la contaminación, las enfermedades crónicas, la calidad de los alimentos que ingerimos etc. Todos son factores que nos influyen diariamente.

¿Qué características tiene que tener una consulta de este tipo?

R: Como estos problemas dependen de tantos factores, una consulta que se proponga solucionarlos de verdad debe abordarlos desde más de un frente. Esta posibilidad no la encuentras en internet, la encuentras en un centro médico, donde prácticamente puedes tener herramientas ilimitadas. Pero también medicina hay dos formas de actuar, la medicina que se fija en el síntoma y lo trata solucionándolo momentáneamente; o la medicina que llega al fondo del problema y lo elimina de raíz. Yo creo más en la segunda, en tirar del hilo y llegar al fondo del problema. Pero no puedo olvidarme de la prevención. Es una de las grandes protagonistas, tanto si ya existen problemas capilares y queremos que no empeoren; como si no lo hay, y nuestro objetivo es impedir que aparezcan.

“Nuestro cabello y uñas son un reflejo de cómo está nuestro organismo por dentro”

¿Qué hay de cierto en los productos que se comercializan?

R: Son útiles y no lo son. Como he explicado, las causas de los problemas capilares son muchas y en prácticamente la totalidad de los casos existen problemas médicos que hay que tratar. Puede ser el producto más milagroso del mercado, pero si no es lo que necesitas, estarás tirando el dinero. El profesional es el que va a recomendar aquello que le irá bien a esa persona según su caso, aunque normalmente la clave no es un producto, si no un conjunto de soluciones.

¿Cuál es la llave del éxito de un tratamiento capilar?

R: Un buen diagnóstico. Aquí juega un papel importante la experiencia adquirida del propio profesional porque llegar al fondo del problema puede ser muy complejo. A veces con un simple análisis de sangre puedes tener toda la información que necesitas, pero tienes que saber dónde buscar y cómo hacerlo. Las soluciones suelen ser variadas, pero no es tan sencillo como cambiar el champú. Unas veces bastará con corregir la dieta o modificar algunos hábitos; pero otras veces necesitarás ayudarte de la micronutrición, mesoterapia capilar, cosmética, etc., incluso en casos más difíciles y avanzados podríamos necesitar microinjertos capilares.

¿Qué características debe buscar el paciente en un profesional que trate estos problemas?

R: A parte de la experiencia y formación del médico, es vital establecer una buena relación médico-paciente y trabajar con el respaldo de un equipo detrás que nos permita ofrecer el abanico de herramientas más amplio para solucionar la causa real del problema.

¿Qué es para ti una buena relación médico-paciente?

R: Una relación basada en la confianza. Nos enfrentamos a que el objetivo principal de cierta parte del colectivo es vender tratamientos o productos milagrosos. Esto provoca en el paciente una sensación de desconfianza con la que habitualmente entra en la consulta. Romper esa idea es un trabajo difícil que se consigue escuchando a la persona, y demostrando con actos que los consejos y planes terapéuticos que le propones no tienen el objetivo de exprimir su bolsillo.

¿Qué resultados podemos esperar?

R: Para mí, lo principal que el paciente va a conseguir es mejorar su salud y de regalo prevenir o mejorar los problemas capilares. En el caso de que ya hayan aparecido los primeros síntomas, podremos fortalecer el pelo y mejorar su apariencia, frenar la caída, fortalecer las uñas…. Y si nos encontramos frente a problemas más avanzados incluso podríamos recurrir a microinjertos.

La reflexión

Hace unos meses, estando en la peluquería, me contaban una anécdota. El peluquero me decía que había sudado tinta intentando quitarle a una mujer del pelo una “mascarilla milagrosa casera” que se había aplicado tras leer un artículo en un blog de Internet. Como enfermera me saltaron las alarmas (como lo hacen cada vez que leo las dietas milagro que circulan por ahí). Esto pasó con algo tan inocente como una mascarilla para el pelo, pero me preocupan las consecuencias que hay en otros casos. Vivimos en un momento donde hay tanta información a nuestro alcance que, para un ojo menos entrenado, es difícil filtrarla toda y quedarse con lo bueno.

Ya sucedió hace unos años con el champú de biotina, el de los caballos, pero cada vez son más los remedios mágicos, fórmulas caseras milagrosas, recetas de blogueros de moda o famosos, que se presentan como la solución definitiva a nuestros males. Tenemos que ser capaces de ver más allá, y poner un poco de ojo crítico a lo que leemos, pero eso da para otro artículo completo.

Verónica de la Cueva

(Enfermera Clínica Medicodon).

Foto: Araí Moleri Riva-Zucchelli

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