La bodega Las Moradas de San Martín rompe tópicos con su apuesta por la calidad

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Viñedos Las Moradas de San MartinEsta joven bodega sanmartineña, bautizada en honor a Las Moradas de Santa Teresa, está demostrando con sus excelentes caldos que el tópico de la baja calidad de los vinos de la comarca suroeste pertenece al pasado.

Sus vinos, Senda, Initio y, sobre todo, Luces, lanzan un órdago a denominaciones de origen como Rioja o Ribera del Duero.

Ubicada en el cerro “Pagos de los Castillejos” de la localidad de San Martín de Valdeiglesias, con vistas a la Sierra de Gredos, Las Moradas, avanza con timón firme hacia un prometedor futuro dentro del complejo mundo del vino. Así lo demuestran sus caldos Senda, un vino joven de 10 meses en barrica; Initio, de 14 reposos mensuales, o Luces, el equivalente a un reserva, que durmió más de 21 meses en barricas, y que consiguió la Medalla de Oro en la pasada edición del l Concurso Alemán Mundus Vino 2014.

Esta joven bodega fue botada en 2001, con la premisa de recuperar los denostados zumos de la centenaria Garnacha ibérica que con tanto fervor explotaron los monjes del Císter allá por el siglo XI. De esta manera, es pionera en impulsar en la zona unos viñedos que, en muchos casos, estaban abandonados.

En esta reciente andadura, Las Moradas está capitaneada en la dirección técnica por la enóloga Isabel Galindo, de amplia experiencia en Ribera del Duero y que explicó a Villaviciosadigital cuáles son las claves del proyecto: trato respetuoso a los viñedos mediante el cultuvo ecológico en vaso, tratamientos sin levaduras artificiales manteniendo el impulso de la acidez natural, no usar clarificantes ni filtraciones en la uva, y apostar por niveles de sulfitados nulos o muy bajos. Esto provoca que el caldo sea “muy transparente y con mucha personalidad”, afirma.

cepa de vino Las Moradas de San Martin VillaviciosadigitalJunto al tratamiento del producto, los viñedos, en los que conviven nuevas y viejas plantaciones de más de 80 años de vida plantadas en vaso, que generan unos 1.200 Kg/hectárea. Estas joyas son mimadas respetando la fertilización del suelo, que es exclusivamente orgánica, con estiércol, o raspones. A esto se añade el aprovechamiento del clima limpio de la zona, lo que provoca que estas tierras beban y se enriquezcan de los vientos de Gredos.

Galindo recalcó que no abusan de los viñedos, por la edad de estos, por la sensibilidad de la Garnacha, por sus suelos graníticos y por el equilibrio en la poda.

Esa misma pauta la mantienen en relación a la vendimia, cien por cien manual.

Todas estas características se pueden comprobar in situ, en las visitas organizadas para los amantes del vino. En ellas también se comprueba la cuidada elaboración, que ofrece como resultado un zumo de calidad al que esperan las barricas de roble francés para dormir en un sueño del que despertará ya como Senda, Initio o Luces, nacidos para romper tópicos y mirar de tú a tú a muchos riberas o riojas.

 

Texto y fotos: ARC (@IsraelRcanora)

 

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