La artesanía solidaria de «Juanín» llega al mercado navideño de Plaza de España

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El sacerdote Juan Román consigue un puesto en el Mercadillo de Artesanía de Plaza de España

Juan Román Saiz Reales, o más conocido como «Juanín», es colaborador a nivel pastoral en el Eurocolegio Casvi de Villaviciosa de Odón, vicario parroquial de la Iglesia Santa María de la Fe del Barrio del Pilar y profesor de religión del colegio Marqués de Vallejo en Valdemoro. Es una de las personas a las que mueve la solidaridad, uno de los pilares de la Navidad.

Villaviciosadigital ha pasado con él una mañana en el centro de Madrid, en un lugar muy especial: la Feria de Mercado de Artesanía situada en la Plaza de España. En el puesto 162 encontramos a Cristina que se despide con una sonrisa gigante mientras que coge su bolso a todo correr: “hoy es la actuación de mis niños en el colegio y no me lo puedo perder”, dice.

Cristina lleva mucho tiempo en el paro y, posteriormente, su marido también tuvo que pasar por lo mismo. Juan Román, que estaba al corriente de la situación le propuso a su amiga trabajar estos días en el Mercadillo Navideño para ayudar a la familia. “Se pueden recibir muchas ayudas pero uno no se siente igual si lo que recibe es gracias a su esfuerzo y su trabajo”, señala el sacerdote.

Y es que en estos tiempos, trabajar, además de aportar dinero, sube la autoestima de las personas y les devuelve la ilusión. “Cristina es maravillosa, ha nacido para esto, ella vende el doble que yo porque le encanta hablar y atender a los clientes siempre con una sonrisa. Es un trabajo duro, porque pasa aquí muchas horas, pero lo hace encantada y eso lo transmite a los demás”.

“Se pueden recibir muchas ayudas pero uno no se siente igual si lo que recibe es gracias a su esfuerzo y su trabajo”

Y es que su relación viene de largo. “El año pasado, cuando nos juntamos en algún cumpleaños, viendo un poco la situación de ellos, le dije a Cristina que tenía muchas cosas artesanas para vender y sacar algún dinerillo porque están pasando una situación bastante dramática, como mucha gente en España. Así, empezó a vender y fue muy bien, por ello se nos ocurrió ir a una feria medieval y acudir a los mercados de diferentes lugares. Nos compramos una parada e hicimos cosas, pero era muchísimo trabajo y yo no tenía tanto tiempo”.

“Como lo que hago es artesanía de verdad y no es reventa, decidimos dejar las ferias donde es legal vender cosas de reventa e hicimos selección. Además, nos propusimos solicitar el carnet de artesano. Vinieron a examinarme al taller y ver que lo que hacía era artesanal. Me concedieron el carnet de artesano como ceramista y como esmaltador (esmalte al fuego)”, continua.

Piezas elaboradas con la técnica Rakú, tradicional oriental de elaboración de cerámica utilitariaComenzó con las manualidades desde que era fraile, “hace 25 años con otro compañero en el convento”, pero lo que más le gusta es la cerámica. “Torno no trabajo, incluso las cosas que son redondas las hago de una manera más rudimentaria, haciendo planchas y aprovechando bol de ensaladeras (ríe), uno se tiene que buscar las castañas. Tengo que aprender el torno pero no tengo tiempo”.

Actualmente está desarrollando una nueva técnica: el Rakú. “Es una técnica tradicional oriental de elaboración de cerámica utilitaria, es muy interesante y se hace poco porque lleva mucho trabajo. Consiste en sacar la pieza al rojo vivo (entre 900 y 1000 grados) y meterla en serrín, hojas o en algo que vaya a arder en un bidón. Luego lo tapas y se come el oxígeno empezando a craquelar. El humo se mete por la grietas oxidando colores que no sacarías de ninguna otra manera. Es increíble y también muy lioso porque necesitas un espacio amplio porque hecha mucha humareda, pero el resultado es precioso”. Colores que parecen cobre y que Juan Román enseña a Villaviciosadigital.

El poder de las manos

Pero lo que más le gusta es ponerse a modelar. “El barro es muy agradecido. Me pongo la música de M80 y recuerdo las canciones del pasado y pinto, modelo y trabajo duro.”, dice orgulloso. Las piezas artesanales que hay en el puesto de «Juanín», son realmente preciosas. Este segoviano, en su tiempo libre, se dedica a la artesanía con todo el amor que le profesa. La vocación religiosa le llegó de adolescente porque de niño siempre quiso ser cantante. “Me gusta mucho la música española, la música folk y el Mester de Juglaría. Tocar, toco la pandereta y la botella de anís (ríe) y no se me da nada mal, pero canto muy mal, fatal. De pequeño cuando había que hacer alguna obra de teatro todos decían que cante «Juanín» y yo cantaba”, apunta chistoso.

Pero al pasar por un colegio de dominicos en Valladolid, se dio cuenta de lo que quería al escuchar unos testimonios que le impactaron y le engancharon. Lleva 18 años como sacerdote pero su pasión por la artesanía la empezó a poner en práctica en los festivales que se llevaban a cabo en el Casvi para sacar fondos para los proyectos. “Me animé haciendo cruces a mano pero muchas madres me dijeron que hiciera alguna cosa más y comenzamos con los colgantes, anillos y esas cosas. Tenía mucho tirón en el colegio, se vendía muy bien”, explica. El 100% de los beneficios que se recogen el Casvi van destinados al proyecto de Piura (Perú).

“El barro es muy agradecido. Me pongo la música de M80, recuerdo las canciones del pasado y trabajo duro»

“Es un proyecto que creamos en el Casvi hace unos años construyendo aulas ocupacionales en Piura. Lo más importante que tenemos allí es un comedor que acoge a unas 150 personas todos los días. Desde niños a adultos, algunos enfermos. Luego hemos creado una pequeña cafetería que es un lugar de encuentro y se saca un mínimo que ayuda a financiar el comedor. Yo he estado un par de veces, poniendo la primera piedra y luego en la primera fase”.

“Es un gran edificio de tres plantas donde hemos invertido cerca de 150.000 euros ya, llevamos funcionando desde el año 2006. Además se implantaron muchos talleres para crear, sobre todo, micro oficios en las familias de donde ellos sacan luego un dinerillo. Talleres, por ejemplo, de peluquería, que luego ellas llevan a cabo en sus casas para salir adelante”, cuenta.

Sus manualidades han conseguido despertar sonrisas y los interesados podrán encontrarlas hasta el día 5 de enero en Plaza de España. Contento dice que nota como todo el mundo se está volcando en ayudar al que tiene en frente porque asegura que el número de necesitados que acuden a la parroquia para encontrar ayuda se ha triplicado. “Gente creyente y no creyente que se sienten llamados a colaborar”.

«Juanín» ha podido cumplir uno de sus sueños, que era conseguir el carnet de artesano pero tiene otro más importante: “Espero que para el 2014 vayamos remontando y podamos todos salir adelante”.

Texto e imágenes: Natalia Pulido. @npulidojimenez

2 Comentarios

  1. Muy buen reportaje. Quizá falta alguna imagen más de Juanin.
    Sólo una pregunta me pueden explicar esta frase:
    «La vocación religiosa le llegó de adolescente porque de niño siempre quiso ser cantante». ¿Qué tiene que ver la vocación religiosa con ser cantante?

    Un saludo.

  2. Nos alegramos de que te haya gustado Rosa. A tu pregunta, no se enfrenta en el texto el ser religioso con ser cantante, que por supuesto es compatible, simplemente que Juan Román explica que de niño siempre quiso ser cantante y que cuando «llegó a un colegio de dominicos en Valladolid, se dio cuenta de lo que quería al escuchar unos testimonios que le impactaron y le engancharon». Es decir, que de niño soñó con ser una cosa y que luego decidió dedicar su vida a Dios. En modo de broma añade que canta muy mal. En ningún momento se dice en el reportaje que no se pueda dedicar a las dos cosas, simplemente como periodista cuento lo que los propios personajes me dicen y «Juanín» cuenta lo que ha vivido y sentido a lo largo de su vida.

    Aprovecho para dar gracias a este señor tan estupendo que hace una labor maravillosa y que, sobre todo, disfruta mucho de lo que hace.

    Un saludo.

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