Gloria y Carlos, testimonio de solidaridad plasmada en los galgos Vera y Eric

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Vecinos de Villaviciosa de Odon

Gloria Abad y Carlos De Francisco, vecinos de Villaviciosa de Odón, junto con sus dos galgos Vera y Eric, representan el ejemplo de la solidaridad vecinal con los perros más necesitados. Son ejemplo de amantes de los animales, ejemplo de que, ante todo, anteponen la ayuda a los canes más necesitados, independientemente del tipo de raza.

Son parte del paisaje villaodonense. Como integrantes de un cuadro, Gloria y Carlos, junto con Vera y Eric, representan un papel habitual en las bellas escenas paisajísticas de nuestro municipio. Sin duda, llaman la atención por la serenidad que transmiten con sus dos perros, dos galgos de bella estampa que llegaron a sus vidas a finales en 2006. El macho, miembro de una camada de 11 perros, nació de una galga preñada que merodeaba en busca de comida por el hospital de Talavera de la Reina (Toledo). La hembra llegó casi un año después, con cuatro años, tras haber sido defenestrada por algún desalmado cazador. La iban a sacrificar en una perrera por considerarla violenta.

¿Cómo llegaron a vosotros?

Gloria: Eric vino por una asociación de Talavera. Vimos por Internet la camada entera; la madre era una galga y estaba preñada. La habían localizado en el hospital, dónde iba todas las noches a buscar comida. Fue muy difícil cogerla pero un día, como se conoce que no podía correr, la cogieron. Tuvo 11 cachorros. Nosotros íbamos a por una perra de la camada pero nos quedamos con Eric.

¿Qué os llamó la atención para adoptarlo a él?

G: Yo iba con mi hijo y en principio la perra que habíamos visto nos pareció muy retraída. A Eric le vimos con iniciativa para morder los cordones. Era el más interactivo y fue el que le gustó más a mi hijo.

¿Y Vera?

Carlos: Vera fue cosa de Gloria.

G: Me costó convencerles. Verás, una amiga mía estaba buscando un galgo. Me puse en contacto con la asociación de Talavera y vimos una, pero se la habían llevado a Alemania. Yo me enganché al ver a Vera y pensé en quedárnosla. Mi hijo sí quería pero Carlos no porque ya teníamos a Eric.

C: A mí me parecía que tener ya un perro era suficiente, pero dos iba a ser un lío. En la práctica es lo mismo porque comen más pienso pero luego al ser del mismo tamaño, lo que haces con uno lo haces con el otro. El quitarte libertad es lo mismo.

G: Vera se llamaba Jineta pero no nos gustó y la pusimos Vera porque venía de Talavera.

C: Vino con neumonía y muy traumatizada porque tenía miedo de los hombres; sólo se acercaba a las mujeres. Nos costó que se adaptara un par de semanas y cuando veía a los chicos se iba despavorida. Un día me vio a mí con un mono azul puesto y salió temblando. No sé qué la hicieron pero tenía pánico a los hombres.

¿Habíais tenido antes perro?

C: Antes tuvimos un tiempo en acogida a una galga, Patas, pero cuando decidimos quedárnosla, a la chica que la tenía le dio pena y se quedó con ella.

G: La historia con los galgos es que habíamos encontrado uno en un parque de Seseña y a partir de ahí terminamos con estos dos.

Aunque el primer perro que tuvimos fue un cruce de caniche y Fosterrier que nos regaló mi cuñado y lo tuvimos 13 años. Después de morirse estuvimos unos seis sin perro. Luego surgió el que nos encontramos en Seseña que fue el catalizador para poder tener otra vez perro.

C: Al principio te pasa que, al morirse el primer perro, da mucha pena y no te quedan ganas al  pero luego es una tontería porque la muerte es así y no vas a dejar de tener perro por ello.

 

Cachorro
Eric de cachorro.

C: Se entendieron perfectamente. No les pudimos tener juntos al principio porque él estaba pendiente de esterilizar y ella estaba malita, pero luego estaban como si se conocieran de toda la vida.

¿Cómo fueron los primeros días con Eric y Vera?

C: Con Eric fue bien pero mordía los muebles o las esquinas de los libros.

G: Era cachorro y se notó. Nos mordía los pies y tardó dos años en que se le quitara esa manía.

Con Vera esas cosas de cachorro ya no las tenía pero sí tuvimos problemas porque no tenía costumbre de un sitio para hacer pis.

La primera noche estuvo llorando y muy nerviosa, pero luego muy bien, salvo cuando entraban mis hijos que se ponía como una leona. Necesitaba un poco de confianza y luego muy bien.

¿Cómo son de carácter?

C: Muy tranquilos. Pensaba que no ladraban pero son guardianes, sobre todo las hembras porque son más territoriales.

G: Vera es la jefa y Eric hace todo lo que hace ella. Además, le marca a él; donde hace pis, ella también.

¿Cómo os apañáis en casa?

G: Se hacen compañía y en invierno, aunque tienen jaulas separadas, les gusta dormir juntos. A ella se le nota más que es galgo porque puede estar perfectamente en casa, es muy obediente. Eric no, está siempre trasteando, se nota que no es cien por cien; la madre sí era galga pero el padres debía ser pointer.

¿Y se han acostumbrado hacer sus necesidades en la calle?

C: Eric cogió sobre la marcha lo de hacer sus necesidades. En el jardín tenemos un sitio donde siempre va hacer sus cosas. Vera vino con muchos vicios y hay veces que lo hace allí y otras que no. Algunas veces hace pis donde le parece.

Para la gente que se plantee adoptar a un galgo, ¿cómo es su alimentación y sus necesidades de paseo?

C: Salen dos veces al día. A lo mejor sería bueno sacarles una más. A veces son paseos de una hora y otras son de media pero les compensamos con los fines de semana para que corran en el campo.

Respecto a la alimentación, sólo tuvimos problema con Vera porque dejó de comer. Nosotros les damos sólo pienso. Hoy en día un buen pienso ya tiene todo lo necesario para ellos. Además, el hacerles comida es complicarte la vida sin necesidad.

G: Con otro perro que tuvimos caímos en la tentación de darle comida de humanos y nos dimos cuenta de que era malo. Es un error porque no le ayuda; si le acostumbras a darle piensos y luego le das pollo o pasta, ¿cómo les vas a cambiar?

«en el paseo deben ir tranquilos, junto a su dueño y sin tirar de la correa»

Eric estuvo en curso de obediencia ¿no?

G: Sí, estuvo con Carlos durante tres semanas.

C: Estaba siempre tirando de la correa y yo no podía más. El Ayuntamiento de Alcorcón organiza unos cursos que son magníficos y bastante más baratos que la media de los alrededores y fuimos allí. Aprendió que debe ir tranquilos, junto al dueño y no tirar de la correa, lo básico.

¿Qué consejos darías a los que tienen esa problemática en el paseo del perro?

C: Ese adiestramiento es muy útil. El que aprenda a ir contigo paseando, que aprenda a estar con otros perros y que cuando se cruce con otros no monte ningún estropicio. Lo mismo que cuando pasas por delante de una casa y hay un perro, no le dejamos que le ladre; alguna vez se animan pero enseguida les regañamos para que no se descontrolen.

G: A veces, simplemente con una pequeña distracción, es suficiente para que no se descontrole ante un perro dentro de una vivienda, pero no hay que dejar que se descontrole.

¿Tenéis alguna anécdota de ellos?

G: Vera no podía ver a los gatos. Incluso consiguió que uno, que era amigo de Eric, éste le odiara. ¡Liaba unas con los gatos, era tremenda!

C: Ahora ya no, no la dejamos, y se controla bastante.

Y también os han dado algún susto, ¿no?

C: Una vez, paseando por el anillo verde venía un señor con su perro y le llevaba suelto. A Eric le llevábamos atado pero al final le soltamos para que corrieran juntos. En una de estas, cruzaron por una entrada junto a la carretera y un coche le dio, aunque pudo reducir la velocidad y no le hizo nada. Eric se dio un susto tremendo, salió corriendo y le perdimos de vista. Menos mal que una gente que estaba paseando le cogió.

G: Yo lo tuve con Vera. Me fui con mi hijo por la zona de los fuegos artificiales y les soltamos. Eric volvió pero ella no volvía, se fue hacia Boadilla, campo a través y no me hacía caso. La chillaba y nada. Hasta que no se me ocurrió otra cosa que tirarme al suelo como llorando y así vino, a ver qué me pasaba y así la cogimos. Eso nos pasó a los tres o cuatro meses de adoptarla. Demostró un instinto de protección tremendo.

¿Qué es lo mejor de tener a Eric y a Vera?

C: Como compañía, da gusto tenerlos porque son muy cariñosos. Te dan mucha calma. A parte, que si no los adoptas, pues a saber cómo hubieran acabado.

G: Interactúan mucho con nosotros y esa relación es muy bonita.

Cuando Eric y Vera no estén, ¿repetiréis con otrod galgo?

C: Sí, nos gustan mucho. Esa es nuestra idea pero igual luego la vida hace que te cruces con otro abandonado y lo coges.

G: Ya sea la raza que sea, si encuentras uno que necesite ayuda dices ´qué bien y te quedas con él`.

Texto: Alejandro Revilla Canora.

Fotos: IARC/Gloria Abad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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