“Fiestas de Villaviciosa de Odón”

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Faltan pocos días para que volvamos a reunirnos y en mi ánimo está haceros sentir la mayor de las felicidades durante estos días tan intensos, que hagáis un paréntesis en vuestras dificultades y disfrutéis. Y, sobre todo, que se alargue este bienestar, todo lo posible, hasta que nos volvamos a encontrar dentro de otros trescientos sesenta y cinco días.

Deseaba compartir con vosotros mi alegría, desde que, al final del festejo del año pasado, sonó el último cohete a la entrada de la Virgen de la Soledad en la iglesia. Y así, año tras año, os anhelo, ya que vosotros, gentes de hoy, sois el motivo de mi existencia, así como vuestros ascendientes fueron los impulsores de mi creación, allá por el siglo XIII, XV, XVIII, en la época romana o en la árabe, porque ni yo misma sabría datar mi inicio ni el origen de lo que soy.

Como digo, tengo una idea imprecisa de mi creación y de mis creadores, quiero pensar que nací por un motivo de alegría, para festejar un buen año de cosechas o celebrar las batallas ganadas durante las guerras. Para dar al pueblo y a los soldados unos días de descanso, sin penas ni oprobios. Para indultar cautivos o cautivar el corazón.

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Porque cada uno de vuestros antecesores fue introduciendo, remplazando o modificando, ciertos aspectos de lo que fui para convertirme en lo que soy y lo que ofrezco, con el fin de dar al pueblo la diversión y el asueto que demandaban en base a las cambiantes necesidades.

Os vi nacer y ser ofrecidos al Cristo del Milagro en procesión, os vi crecer, enamoraros, sufrir y perecer

Por eso os reúno en mi seno, intento complaceros y me expongo a vuestro criterio, para mejorar y transformar, aún hoy, lo que no os guste. Sé que nací para manifestar vuestro regocijo, por lo que estaré a vuestro servicio como cada año.

Y os echo de menos. Sobre todo a los que ya no estáis disfrutando conmigo ni con vuestras familias de estos días locos llenos de reencuentros, pero sin vosotros. Os vi nacer y ser ofrecidos al Cristo del Milagro en procesión, os vi crecer, enamoraros, sufrir y perecer y aunque esta ausencia no me impida quedarme con los que están, me cuesta aceptar que muchos de vosotros sólo viviréis en mi recuerdo y en el corazón de vuestras gentes.

Permaneceré siempre con los que quedéis y los que queráis compartir y celebrar conmigo nuestra historia reciente, nuestra tradición. Y si para acercaros más a mí fuese necesario volver a cambiar, cambiaré, ya que la tradición debe adaptarse para estar viva.

¡Felices Fiestas!

Yolanda Rodríguez Herranz @MyolRh

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