Fernando Pliego (El Pintxo de Villa): «Nuestras tiras de buey se han convertido en referente del fin de semana»

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En nuestra sección Hosteleros a fondo presentamos a Fernando Pliego, que lleva al frente de El Pintxo de Villa (C/ Mayor 3, Villaviciosa de Odón) desde marzo de 2013 cuando decidió tomar las riendas del local después de haber trabajado como camarero durante ocho años, tras haber entrado a trabajar durante un verano.

Este cercano y jovial propietario respondió a nuestras preguntas entre risas y saludos con proveedores y clientes, y nos contó su experiencia, anécdotas y propuestas que rodean de historias de su recomendable establecimiento.

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¿Qué le llevó a dedicarse a la hostelería?

Pues la necesidad de trabajo, en principio. Dejé de estudiar cuando acabé el Bachillerato. Empecé de comercial y un día me ofrecieron trabajar en un terraza y me metí. Al final acabé montando un bar y eso me llevó a trabajar aquí en Villaviciosa.

He trabajado en Placobs, en La Soci, en el Mesón de Javier, en El Miraflores y en Pachelo.

¿Cómo recuerda los inicios en El Pintxo?

La verdad es que muy bien, había pasado por muchos sitios. El horario de aquí era bastante majo, con Luis (antiguo jefe) me llevaba muy bien y conocía ya a los clientes que venían por aquí. Yo en principio entré de camarero de verano nada más, pero la chica que estaba se iba y ya me quedé yo. Y la verdad es que desde el principio con Luis nos compaginábamos muy bien, con la gente aquí era divertido.

«Lo que hace diferente al Pintxo respecto a otros es el trato con la gente y el precio«

¿Cómo es la segunda etapa cuando eres el jefe?

Distinta, muy distinta. Tienes que tomar decisiones que antes no eran tuyas. Mucho papel, a mi que el papeleo no me gusta nada y aquí para todo necesitas un papel. El resto es prácticamente igual. Yo sigo estando igual, me encargo de atender fuera, ahora tengo a David dentro. El curro es el mismo pero con más papeleo.

¿Qué le llevó a ponerse al frente en mayo de 2013?

Luis se iba, yo llevaba ocho años aquí y veía que el bar funcionaba. Y pensé que para irme a otro lado a buscar trabajo, o que lo llevara otro, pues pensé que lo intentaba yo. Al final iba a ser exactamente igual, sólo que iba a estar un peldaño más arriba a la hora de tomar decisiones. Y la verdad es que muy bien, no me arrepiento en absoluto. Creo que vamos muy bien, seguimos igual o un poco mejor.

¿Qué hace diferente al Pintxo de otros sitios?

Creo que nuestro trato con la gente. Seguimos siendo iguales desde que entramos hasta que hemos sido jefes. Si a alguien le decía “¿qué pasa tronco? ¿cómo estas?” cuando era camarero, pues ahora como jefe es igual. A la gente la conoces desde hace 10 años y tienes un trato de colegueo. Si algo está mal te lo dicen, no se callan y no vuelven. Cuidar a la gente yo creo que es lo que más nos identifica.El Pintxo y sus tiras de buey Eso y nuestros precios que son bastante económicos. Al final en El Pintxo un grupo de cuatro personas para cenar salen una media de entre 10 y 12 euros. Haces cuentas y en otros lados comes lo mismo y sales a 20 euros por cabeza y eso la gente lo nota.

¿Cuál es el tipo de cliente que viene al Pintxo?

Familiar. Muchos padres con hijos, parejitas, grupos de amigos que vienen a cenar. Amistad y familiar, no hay grandes comidas de estudiantes o de empresas. Suele ser gente del pueblo. Tenemos gente que viene a comer o cenar dos o tres veces por semana y ya sabes lo que toman y no cambian.

Tiras de buey, la tosta de oro o torreznitos

¿Cuáles son los platos más típicos del Pintxo?

Creo que lo que más nos identifica son las tiras de buey, la tosta de oro, que es una clásica, y los torreznitos. Si te dicen eso ya sabes donde están, es un clásico; las tiras de buey se han convertido en referente del fin de semana.

Nosotros hacemos la salsa teriyaki y es curioso que me han pedido algunos amiguetes para llevarse a casa y luego me dicen que no les sabe igual y preguntan como lo hacemos. Así que igual debe ser la mano también.

El Pintxo2¿Que le gustaría hacer en el Pintxo que todavía no haya hecho?

Ampliar el negocio porque se me queda pequeño, en invierno sobre todo. Me gustaría tener un salón comedor donde pudiera atender a los clientes. Mucha gente que viene en verano y que no viene en inverno porque no le gusta estar en un taburete, yo lo entiendo. Si nos alquilaran el local de al lado nos haría padres.

Es lo que más me gustaría poder hacer para poder traer pescado fresco, tener más variedad y poder traer más frescos, navajitas, gambas… Es lo que más echo de menos poder hacer, pero claro, no hay espacio. Seria otro nivel pero es complicado.

Luego el invierno es duro. Mucha gente me dice que tengo que ampliar el local y les digo que se pasen entre semana. Porque en inverno entre semana hay muy poquito y se está muy tranquilo. Tienes que aprovechar bien el verano.

«creo que debería haber un jurado externo en la Ruta del Pincho»

¿Y con la ampliación de la temporada de terrazas?

La terraza cuando es diciembre, por mucho calefactor que pongas…. Al final se utiliza para salir a fumar, estas un ratejo pero no es cómodo al final. Si no permiten carpas, como no van a permitir, entonces ¿vas a estar al aire libre con una estufa?Al final te quedas tieso.

¿Qué iniciativas propondría para incentivar el comercio local?

Por ejemplo, que cada vez que se haga un evento, no poner otro bar en la plaza. Al final el público que te viene es el que te quitan y al final te quedas igual. Lo lógico es que la gente vaya al de la plaza porque es la novedad.

Habría que buscar otro tipo de iniciativas. A mi el mercado al aire libre me parece una gran iniciativa, mueve mucha gente, no cuesta un duro. Lo de los coches mueve mucha gente, lo único que está un poco apartado pero cuando lo sacan por el pueblo mueve mucha gente.

Yo propuse a Agustín (concejal de Comercio) hacer vermús musicales. Hacer los domingos al mediodía un concierto por aquí y hay muchos grupos locales. Es simplemente dejarles enchufarse y pagarles lo que sea. Y vas a tener conciertos de grupos locales todos los domingos, que encima van a venir sus colegas, su familia y vas a mover gente por el pueblo. Se pueden buscar patrocinios, intentar mover algo. Por cambiar cosas, por no hacer siempre lo mismo, que si una feria andaluza, que si una feria medieval.

¿Cómo mejoraría la Ruta del Pincho?

La única obligación es vender un pincho a un euro, no tienes que obligar a tomar una bebida a nadie. Nosotros hemos vendido pinchos con vasos de agua y no le sacas prácticamente dinero. Pero es una vez al año, no pasa nada.

El Pintxo de Villa
Tiras de buey.

Además, yo creo que debería estar regulado de otra manera, haber un jurado externo o algo así, porque si no no es lógico que haya 60 votos en general y yo venda 1.000 pinchos. Imagino que el que tenga un local más grande venderá más y 60 votos no es representativo.

Nosotros tenemos muy buena experiencia porque se mueve mucho y la gente se lo ha tomado como un clásico y ya preguntan cuándo se va a hacer, pero habría que regularlo de alguna manera.

Un año se propuso poner una carpita y que cada uno pusiera su puesto con sus pinchos y sus bebidas, cada uno en su especialidad, y luego se hiciera un jurado. Y de esta forma participaría todo el mundo por igual y no solo los que estamos en el centro.

¿Cómo ve su evolución junto al Pintxo de Villa?

Todo ha cambiado mucho. Entré como un chaval con 27 años y ahora tengo 37. Yo antes salía todos los días y ahora mi vida es esto. Aquí llegan chavales que conocías cuando tenían 8 ó 9 años y ahora vienen a comprar tabaco. O parejas que se han conocido aquí y ahora les ves con los carritos de los niños. Gente que antes eran fiesteros, ahora vienen con los carritos y a que le calientes el potito. ¡Cómo cambia todo!

Hay mucha gente que ya no viene nunca porque se han tenido que ir de Villaviciosa debido al precio de los pisos, que es mucho más caro y te vienen un domingo y te preguntan por otras personas. Después de tanto tiempo haces amigos y todo el mundo se hace mayor.

¿Cómo se viven las fiestas de Villa en el Pintxo?

Son duras, yo me sigo poniendo nervioso. Después de los años no sabes qué comprar, no sabes qué calcular, si lloverá o no lloverá. Duermes muy poco, yo ya no salgo nunca en fiestas, es una norma que me he puesto, porque si sales un día, ya no te recuperas más en el resto de días. Pero son divertidas y al final te lo acabas pasando bien.

¿Recuerda alguna anécdota vivida en su local?

Ha habido tanto después de tantos años, pero lo de los bomberos fue muy gracioso. Un día me llama Luis a las 18.00 de la tarde para decirme que están los bomberos en el Pintxo. Yo no tenía coche, vine ahogado en la bici y cuando llego había dos camiones de bomberos en la puerta. Yo pensaba “madre mía, no lo pueden apagar” y ni habían entrado. Y lo que pasaba es que el cocinero se había dejado un cacillo reduciendo y salía un humo de narices por la ventana. Nosotros pensábamos que estaba ardiendo el edificio, las manos me temblaban cuando llegaba aquí.

 

Juan Lucas

 

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