«Felices ’20»

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M. Yolanda R. Herranz.

Estoy de vuelta. He tardado algunos meses en darme cuenta de que la vida, de vez en cuando, sigue dándonos revolcones. Parezco nueva en estas lides, pero no es así; es sólo que se me olvidó el sabor de sobreponerme a las adversidades y fui acumulando preguntas sin respuestas que se iban posando en mi realidad, como un lastre, sin dejarme avanzar.

Dicen que los años bisiestos traen un halo de mal fario; 2020 lo es. En realidad, cualquier año es malo según lo que te suceda en él o según canalices los problemas que te plantea la vida. Da igual si es bisiesto, par o impar. El pasado año no ha sido de los mejores y, casualmente, (seguro que debido a eso que llaman el poder de la atracción, en su parte menos positiva) conozco a personas para las que tampoco ha sido un buen año el que hemos dejado.

Como digo, esa capacidad del ser humano para atraer las cosas, ese poder atracción de la mente humana, está enfocado a atraer las cosas buenas, visualizarlas, creerlas y pensar que se van a realizar. Pero también, cuando estamos en un mal momento, en un mal sitio emocional, atraemos lo que nos preocupa y terminamos por identificamos con quienes están pasando por algo parecido a lo que estamos pasando nosotros, y, por consiguiente, entenderles muchísimo mejor. Nuestra comprensión es mutua y más sincera. Con menos dobleces.

la gratitud es otro gran poder de la mente que nos conecta con toda la humanidad, con los animales y con la naturaleza, y nos sana

Una etapa así, y aunque parezca una incongruencia, te refuerza una vez que has conseguido salir de la espiral en la que das vueltas persistentemente sin encontrar un punto fijo. Y vas cayendo y vas cediendo. Pero hay que salir. Y, creedme, ¡se sale! Tienes que plantar los pies en algo sólido y dejar que la espiral se lleve las preocupaciones, las preguntas sin respuesta, las respuestas mudas y nuestros pensamientos incontrolados. También tiene que estar en el ánimo de cada uno de nosotros salir de su magnetismo, porque si no, se va apoderando poco a poco de nosotros y acaba con nuestra voluntad. No es algo mágico. Requiere un compromiso y un esfuerzo personal por querer mejorar.

Recibo con entusiasmo estos Felices`20 y voy a mantener mi promesa de afrontar las circunstancias según vengan y no dar vueltas innecesarias a nocivos pensamientos. Sólo los miraré y les dejaré pasar por mi mente sin retenerlos y sin juzgarlos.

Y agradecer, porque la gratitud es otro gran poder de la mente que nos conecta con toda la humanidad, con los animales y con la naturaleza, y nos sana.

Yolanda Rodríguez Herranz @MyolRh

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4 Comentarios

  1. Sé lo que es arrastrar y que te arrastren. Sé que es ver todo negro y entrar en esa espiral pero, como muy bien dices, ¡se sale! Y me alegro infinitamente que así sea porque a las personas bonitas les tienen que suceder cosas bonitas. ¡Un besazo!

  2. También soy una de esas personas que recordaré el año pasado como el peor que me ha tocado vivir en algunos aspectos, aunque también ha tenido cosas bien buenas.
    Gracias por este texto

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