Familia y educadores: los guías de unos adolescentes inmersos en las nuevas tecnologías

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6.782 alumnos de Italia y España forman parte de un estudio titulado 'Adolescentes y Social Media: cuatro generaciones digitales'Internet, además de ser un reto tecnológico, se ha convertido en un reto educativo y, actualmente, cualquier medida que parta de la base de restringir exageradamente el uso de una tecnología, está destinada al fracaso. Por ello, padres y profesores han de ponerse las pilas y convertirse en el modelo a seguir por unos adolescentes que necesitan vivir una experiencia on line de manera responsable.

“La vida on line y la vida off line es la misma, simplemente son espacios diferentes”, explica Reynaldo Rivera de Intermedia Consulting-Roma, en la presentación del Estudio ‘Adolescentes y Social Media: 4 generaciones del nuevo milenio’ al que tuvo acceso Villaviciosadigital.

Un proyecto internacional financiado con el soporte de la Comisión Europea en el ámbito del programa Daphne III, donde se muestran los resultados del estudio científico realizado a 6.782 alumnos de Italia y España, con el objetivo de reducir el consumo y el impacto de la violencia entre los jóvenes, especialmente los presentes en los medios de comunicación interactivos.

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Adolescentes entre 12 y 18 años de todos los estatus socioeconómicos y culturales, donde los social media se han convertido para ellos en un hábitat de vida cotidiana. El 52 por ciento tienen y usan consolas y videojuegos, el 80% tienen móviles y el 27% poseen un iPad o un dispositivo similar.

“España es el país de Europa con más smartphones por habitante. El 65% de usuarios de telefonía móvil tienen este dispositivo”, asegura Gustavo Entrala (en la imagen), consejero delegado de la agencia 101, especializada en creatividad y estrategias digitales, social media y formación en redes sociales. Un hombre al que el Vaticano, confió la introducción de la Iglesia en las nuevas tecnologías.

“La costumbre que se ha instaurado en la sociedad es que, a partir de los 10 años, un chico tenga ya un smartphone con unas capacidades muy superiores a las del teléfono de sus padres. Eso es una realidad con la que tenemos que contar”, dice.

GustavoEntrala

El diálogo: el quid de la cuestión

Del estudio se extrae que tan sólo el 35% tiene acceso a internet en el colegio. “Este es un gap importante porque si en el colegio no le enseñan a navegar en internet, los padres que están más de ocho ó diez horas trabajando, tienen una misión difícil de hacer”, asegura Reynaldo.

Pero no se puede dar la espalda a la realidad. El 72,5% de los alumnos tiene un perfil en alguna red social y el 58% usa más de tres horas al día las redes sociales. “No hay que dar lugar al alarmismo sobre el número de horas que los chicos pasan on line porque, teniendo en cuenta que con los smartphones estamos conectados casi las 24 horas, estar interactuando con la red social mientras se hacen otras cosas, no es tan grave. De hecho, sólo el 8% lo usa más de siete horas al día”, insiste.

El problema, según Rivera, es el diálogo. El 42% de los adolescentes no cuentan con supervisión parental cuando se conectan y al 48% de los encuestados sus padres nunca le explicaron cómo utilizar Internet o cómo elegir un videojuego. Es más, el 73% nunca ha jugado a un videojuego con sus padres. Sólo el 28% tiene un diálogo elevado con la familia.

“Los padres tienen que controlar, eso no significa dominar ni castigar, pero sobre todo hay que fomentar el diálogo intrafamiliar”, hace hincapié Rivera. “El 65% nunca ha hablado sobre cómo manejar las emociones, asi es difícil que puedan controlar el propio impulso y puedan caer en el cyber-bulling, que no tiene nada que ver con que el niño use o no Internet”.

El 55% de los alumnos acepta la violencia como una forma de ejercer sus propios derechos, el 24,9% afirma que estaría dispuesto a trabajar en empresas que difundieran contenidos violentos, el 23,6% enseñaría a sus hijos a que usaran la violencia en caso de necesidad y un 19% reconoce haber amenazado a conocidos o amigos pero, sin embargo, el 56% firmaría un manifiesto en contra de la violencia.

Según las conclusiones de la investigación, una mayor supervisión y diálogo diario con la familia significará una menor aceptación de dicha violencia. “Si el adolescente encuentra en su familia, en el colegio y en su grupo de amigos los medios para desarrollarse como persona, luego sabrá elegir qué consumir y qué no”.

whatsappUna solución quiero

“Vengo a pedir como madre que soy, que nos enseñéis a formar a nuestros hijos en la Red. Hay que reeducar lo reeducado, nos dijeron que Internet era malo y ahora es necesario”, dice Begoña Ladrón de Guevara, presidenta de la Confederación de Padres de Alumnos (COFAPA).

Y es que la realidad de la tecnología móvil, como ocurre con aplicaciones como WhatsApp, es que son pegajosas. “La restricción temporal es buena, hay que hacerse una dieta en el uso del teléfono móvil. Lo más interesante es establecer pactos educativos con los hijos, en qué momento se puede usar y cuando no. Es bueno que los padres se familiaricen con la tecnología y es bueno que los hijos aprendan de sus padres para usarla porque es imposible aislar a un chico de las redes sociales”, explica Gustavo.

Y para los educadores también hubo un mensaje claro. “Enseñar a los niños a navegar en esos nuevos habitats y ser, no amigos, sino personas modélicas para que ellos puedan preguntarles y satisfacer sus dudas y seguir un modelo de comportamiento”.

Siendo conscientes del gran déficit de equipos informáticos que sufren algunos colegios. “A veces puede ser una molestia tener Internet en los coles pero hoy en día, no poder ir conectados a la Red es como si nos hubieran dicho antiguamente que no respiráramos en clase”, explica José Antonio Ruiz San Román, de la Universidad Complutense de Madrid.

“Es necesario trabajar la conexión con desconocidos porque en la vida real uno habla y se comunica con personas que tampoco conoce”, continúa.

La clave está en formar un buen equipo, una alianza entre educadores, familias y adolescentes que entiendan que Internet no es malo ni bueno, sino las personas que interactúan en la red.

Los políticos tienen que conseguir que las campañas o proyectos que se centren en comportamientos digitales no vayan dirigidos a crear alarma social donde no existe, sino a promover y a ayudar a los padres y educadores a hacer bien el trabajo, concluye el informe.

Texto: Natalia Pulido.

Fotos: archivo y agencia 101.

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