Serge Ibaka: “Espero ganar las Olimpiadas con España”

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Villaviciosadigital compartió unos minutos con el jugador congoleño, Serge Ibaka (Brazzaville, 1989) de los Oklahoma City Thunder, que actualmente disputa los play-off de la NBA y no se olvida de la selección española de baloncesto y su participación olímpica.

Le conocen como Air Congo. Joven, 22 años y 208 centímetros de músculo y potencia, vuela en estos momentos hacia los más alto en los play- off de la NBA. Sin embargo, pese al éxito alcanzado en tan poco tiempo, emana gratitud y sencillez en cada palabra, en cada gesto. Y es que Ibaka ha pasado en apenas cuatro años de jugar con el Interclub de Brazzaville, a enrolarse en la NBA. Algo que le ha convertido en leyenda, ya que es el primer jugador de la República del Congo en debutar en la competición norteamericana.

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La meta de este congoleño nacionalizado español es “lograr un anillo de campeón y ser jugador del All Star”, un encuentro donde sólo participan los mejores jugadores de la liga americana. ¿Imposible? Para Serge no hay barreras y puede alcanzar lo que se proponga, y más en el baloncesto, que corre por sus venas, ya que sus padres fueron jugadores internacionales por el Congo e inculcaron a sus 18 hijos el amor a este deporte.  Con sólo tres años jugaba con un balón y asistía a los partidos de sus padres. En los años de adolescencia la calle fue su pabellón. Ajeno a los devenires políticos de su país, y sobreponiéndose a la muerte de su madre cuando sólo tenía siete años y al encarcelamiento durante un año de su padre, Air Congo debutó a los 15 años (temporada 2003-2005) en el Avenir du Rai de su ciudad.

El baloncesto fue su tabla de salvación

“Es evidente que los problemas sociales en el Congo, la guerra,  afectan a todos los niños de alguna forma”, aseguró, pero nunca pensó en dejar de jugar porque le alejaba de las dramáticas situaciones por la que atravesaban otros chicos de su edad y este deporte era su vida. Con 16 años se dio cuenta de que quería ser jugador profesional. Para ello jugó con el Interclub, uno de los equipos punteros del Congo y despuntó en el Campeonato de África sub18, lo que le valió para captar la atención de algunos representantes de jugadores españoles que le trajeron, no sin varias dificultades burocráticas, a España en el año 2006, concretamente en el junior del CB. Hospitalet.

Ibaka sólo pensaba en hacer de su profesión un colchón económico para su familia. La cuestión era jugar o volver, como reconoció en el programa Informe Robinson. , “Cuando entrenaba tan fuerte allá me decían: ¿para qué te esfuerzas si a los 25 años estarás aquí, como nosotros?”. No creían en él, salvo los que le conocían. Serge se sobrepuso a todas las dificultades gracias a “creer en Dios, en uno mismo y en el trabajo diario”, confesó.

Formación en lugar de dinero

Esa constancia le llevó con el Hospitalet a la LEB Oro, la segunda categoría del baloncesto español y a dar el salto a la ACB en la campaña 2008, de la mano del Ricoh Manresa, renunciando a muchos dólares que le ofrecieron en la NBA. Antes de fichar por los manresanos fue seleccionado por los Seattle Supersonics en primera ronda del draft, en el puesto 24. Eso significaba un jugoso contrato con el que podía hacer millones de dólares. ¿Dinero o formación?  Air Congo tuvo la madurez suficiente como para optar por lo segundo y dejar tanto  dinero para más adelante. “Necesitaba aprender lo que es ser un jugador profesional”, admite. “Sentía que debía ir a la NBA más preparado”. Como siempre, allá donde va, Serge dejó una huella imborrable en tierras catalanas. Después de un excelente año en Manresa, Ibaka se convirtió en el año 2009 en historia viva al debutar en la NBA con los Oklahoma City Thunder.

Su amor por España le llevó este pasado verano a adquirir nuestra nacionalidad para vestir los colores patrios en el pasado Eurobasket y obtener la medalla de oro. “Fue uno de los mejores momentos de mi vida. Es una forma de agradecimiento a España por todo lo que me ha dado. Espero poder seguir con este equipo luchando para ganar más títulos, incluído las Olimpiadas.  Me siento parte de España”, afirmó emocionado. Por eso, ante la huelga que paralizó la NBA hasta comienzos de este año, no dudó cuando el Real Madrid le llamó y cogió las maletas para vestir la camiseta blanca sin olvidar sus meta de triunfar en la mejor competición del mundo. En apenas unas semanas, cuando finalice la NBA, Serge volverá a vestir los colores de la Roja en las Olimpiadas de Londres.

Con él, seguro que el Olimpo nos espera.

                                                                                                                                                                                          

                                                                                                                                                                                                        Israel Revilla Canora

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