España: Alto índice de colesterol

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corrupcionQue España no va bien, ya nos hemos dado cuenta la gran mayoría de los españoles que miramos como nuestros bolsillos se van vaciando poco a poco por mucho que trabajemos (los que tenemos la gran suerte de conservar un trabajo, claro).

Nuestro dinero no cunde. Vemos afectada nuestra economía doméstica en lo más básico y en lo más importante para nosotros a nivel social, como es la sanidad pública, la educación, ayudas sociales, cultura y un largo  etcétera que pagamos entre todos; mientras tanto, vemos con desolación que aparecen casi a diario nuevos casos de corrupción que nos dejan cada vez más perplejos y con menos ganas de nada. Nuestras ilusiones vuelan, como sus importantes sumas económicas vuelan a países con benenficios fiscales, mientras España agoniza.

Recortes. Aceptamos los recortes como beneficio común. Pero cuando notamos que estos recortes sirven para enriquecer las cuentas de los más influyentes, más ricos, más corruptos y más caraduras, todavía nos duelen más. Y sobre todo, porque el índice de paro aumenta (que las estadísticas no nos engañen) y no hay una creación de empleo estable que ayude a sacar de las profundidades a nuestra querida España, sin nacionalismos ni patriotismos.

¿Cuántos políticos, de unos y otros partidos y sindicatos, empresarios, «amigos de», constructores, abogados y «aprovechones» pueden abrir sus manos y que estas estén vacías, blancas y sin mácula?

¿Qué precio tienen cada uno de estos individuos? Su precio moral es evidentemente bajo y económicamente alto, y que no se nos olvide que las consecuencias las sufrimos todos y cada uno de nosotros.

«¿Cuántos políticos, de unos y otros partidos y sindicatos, empresarios, «amigos de», constructores, abogados y «aprovechones» pueden abrir sus manos y que estas estén vacías, blancas y sin mácula?»

Porque España está mal. Está enferma de colesterol y saturada de grasa en las venas. Mala circulación de propósitos y atrancos legales que dificultan que fluyan nuevas esperanzas de futuro.

Conexiones interminables entre unos y otros asuntos económicos corruptos que para el común de los mortales no son más que cifrras astronómicas que somos incapaces de contar, pero que afectan directamente en nuestra economía y nos dejan en una situación parecida a la de hace cuarenta años. La diferencia es que en este momento la sociedad española está más preparada, aunque intenten distraer y dispersar su atención con otros asuntos lúdicos y con cortinas de humo, y nota que anulan las perspectivas de prosperar. Nuestros jóvenes poseen preparación y educación más que suficiente, pero no tienen un futuro certero en su propio país. Y eso hace daño.

Corruptos y corruptelas que se venden a bajo coste moral, poniendo la mano a ver qué les cae de más, con consecuencias que pagamos todos. ¿Dónde están esos hombres y mujeres de honor que cerraban sus pactos verbalmente y que además se cumplían? Insolentemente deshonesto e injusto para una sociedad que esperaba estar a la altura de Europa en tantos aspectos y que no solo han visto truncada la evolución económica, sino que hemos vuelto a ser un país empobrecido de expectativas e ilusiones.

«Encarcelarles, está bien. Pero que devuelvan lo que se han llevado en forma de dinero, para que España funcione mejor»

El descaro con el que nos manipulan es evidente y ya estamos cansados.

Tirar de la manta, está bien. Pero tiren de ella de una vez y que afloren los corrompidos como setas.

Imputarles, está bien. Pero no les dejen marchar bajo la existencia de un vacío legal o falta de «pruebas»; recuerden, cuando el río suena, agua lleva.

Encarcelarles, está bien. Pero que devuelvan lo que se han llevado en forma de dinero, para que España funcione mejor. Porque su privación de libertad no es suficiente para poder poner a un país en marcha de nuevo. Hace falta invertir. Y para invertir, dinero. Y a la sociedad española ya no le sobra para seguir financiando chorizos. Si no lo devuelven, que se lo quiten. En algún sitio tendrá que estar el dinero que se han llevado.

Evitemos que España sea caldo de cultivo de corruptos sin moral, acumular fortunas incontables y la proliferación de delitos económicos que nos explotan en las manos cuando creíamos que todo iba bien.

Y si no, como dice la sabiduría popular: «El dinero tenía que ser como los ajos, que al año vanos».

 

Yolanda R. Herranz @MyolRh

Imagen: Biblioteca UAM.

 

 

 

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