Encuentro de Matrimonio y Familia de Villaviciosa de Odón, una oportunidad para saber a qué se está llamado a ser

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Los asistentes al Encuentro de Matrimonio y Familia de la Diócesis de Getafe en la iglesia de Santa María de Villaviciosa de Odón.

Cristina Sentís ha enviado a la redacción de Villaviciosadigital su testimonio para nuestra sección ‘Tribuna abierta’, sobre el Encuentro de Madrimonio y Familia de la Diócesis de Getafe al que asistió el pasado fin de semana.

Quienes quieran contarnos su opinión para la sección ‘Cuéntanos’ sobre algo o enviar sus quejas, fotos, vídeos para denunciar o compartir alguna situación de interés general, pueden hacerlo a webvillaviciosadigital@gmail.com o través de nuestras cuentas de Facebook y Twitter (@Villaviciosadig).

Me llamo Cristina Sentís y formo parte del grupo de novios de la Diócesis junto a mi prometido, Ricardo Sánchez, de Villaviciosa de Odón. Ambos sentimos la llamada a asistir a este encuentro y desde el primer momento quisimos participar y ayudar en lo que pudiéramos.

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Mientras Ricardo ayudaba con los niños, yo participé en las dos charlas que nos dio nuestro obispo, don Ginés, sobre la santidad y pude participar también en uno de los tres talleres que se ofertaban por la tarde, en concreto el de ‘El arte de hacerse propósitos familiares’, de Jaime Serrada.

Personalmente, me tomé este encuentro como una formación para lo que, si Dios quiere, Ricardo y yo viviremos en un futuro cercano. En ambas charlas, don Ginés nos habló sobre la santidad y de todo lo que nos mencionó, aprendí que la santidad es la raíz y meta de todo cristiano, que todos estamos llamados a ella y que no debemos conformarnos con menos.

Desde el bautismo, recibimos la semilla de la santidad y mediante la oración y el Espíritu Santo, esta semilla crece y nos guía a ser santos en nuestras vocaciones. Cada uno de nosotros tiene un camino que recorrer para ser santo, pero mientras lo recorreremos, podemos ser ejemplo para todas las personas que nos rodean en nuestro día a día. No debemos hacer grandes cosas para conseguir nuestro objetivo, de hecho, la santidad crece con pequeños gestos cotidianos; debemos hacer de lo ordinario algo extraordinario cada día.

la santidad crece con pequeños gestos cotidianos

Otros elementos que nos pueden ayudar para ser santos y buenos cristianos son las Bienaventuranzas, ya que éstas son imagen de Cristo y son palabra de Dios. De ellas podemos obtener la paciencia, la mansiedad, el don de ser justos, la misericordia y la limpieza de nuestro corazón. Estos elementos nos ayudan a no dañar el amor que tenemos en nuestro corazón y a cuidar nuestra forma de ser con los demás.

Además, en unas breves pinceladas, os resumo los consejos que nos dio don Ginés para vivir bien las Bienaventuranzas; no contaminar el Evangelio con las ideologías, evitar la tristeza y hacer discernimiento sobre lo que Dios quiere de nosotros.

Con respecto al taller de Jaime Serrada, me pareció muy útil para las familias, sea del tipo que sea, ya que no hay una familia perfecta. Concretó un tema muy genérico en unas pautas sencillas y que cada uno puede aplicarlas a su manera.

Para empezar no hay un mapa o unas reglas que nos ayuden a afrontar el día a día en familia, al igual que no debemos compararnos con otras familias, ya que podemos condenarnos a nosotros mismos.

Nos explicó una pequeña dinámica para hacer con nuestra pareja, donde teníamos que reflexionar en qué etapa estábamos, pensar un nombre o símil que, a modo de metáfora, describa el momento familiar que se está viviendo y analizar las principales dificultades que encontramos. Como ejemplo nos propuso la imagen de un submarino, el cual vive bajo el agua pero en ciertas ocasiones sube a tomar una bocanada de aire fresco. Estas bocanadas podrían ser una charla como las de hoy, una actividad en familia, etc.

no importa que no salgan las cosas sino a dónde queremos llegar con nuestra familia

Una frase del curso, que me impactó, del escritor Fabrice Hadjadj dice lo siguiente: “La familia es siempre el lugar donde no funcionan las cosas, porque no es, en primer lugar, un lugar funcional, sino existencial”. Nos mostró con esto que no importa que no salgan las cosas sino a dónde queremos llegar con nuestra familia; por ejemplo, llegar a una vida plena o que nuestros hijos sean felices u otros, siempre dirigirnos por un faro y que nosotros no perdamos la luz que desprende.

Para llegar a esos objetivos, debemos fijarnos en las actitudes que tenemos en las acciones concretas que se desarrollan en el día a día, en ciertos momentos o en algunas actividades que se dan en familia. Para fijarnos en dichas actitudes hicimos otra dinámica con unas “cartas mágicas”. Estas son actitudes que podemos tener o no, y que las podemos desarrollar o aprender a usar en ciertos momentos como por ejemplo: sonreír en vez de fruncir, darse en lo que se hace, escuchar antes de hablar… Las cartas las podemos tener en nuestra nevera de casa e ir poco a poco aumentándolas según veamos nuestra capacidad y las necesidades de la familia.

La dinámica en sí consistía en encontrar situaciones donde podemos usar las cartas y después pensar qué actitud podemos emplear en las situaciones que previamente habíamos pensado. Si se hace esto cada cierto tiempo en casa, podemos llegar a entregarnos a nuestra familia y esto quedará grabado en la eternidad, porque al final lo que importa es la entrega que hacemos nosotros para los demás.

Lo último que puedo añadir es que todo lo que escuché, tanto de don Ginés, de Jaime Serrada, como los ejemplos de los padres, me sirven personalmente para tener en cuenta a qué estoy llamada a ser y, sobre todo, para ir cogiendo herramientas que pueda utilizar en un futuro próximo con mi pareja.

Cristina Sentís

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