El veterinario, Antonio Rodríguez González, recuerda el peligro de los golpes de calor en las mascotas

0

A pesar de haber superado ya las altas temperaturas de julio y agosto, debemos seguir alerta ante los golpes de calor que pueden sufrir nuestras mascotas ante pequeños descuidos. Los perros no transpiran y tienen más riesgo de sufrir los mortales golpes de calor y deshidrataciones.

Los perros son igual de sensibles que los humanos a la deshidratación y a los golpes de calor. Sin embargo, tienen una dificultad añadida para regular su temperatura corporal: carecen de la capacidad de los humanos para transpirar. Por este motivo, hay que tener especial cuidado cuando los grados suben. Conozcamos a continuación algunas medidas necesarias para proteger a nuestros perros.

Cómo actuar 

Puede sobrevivir a la falta de alimentos, pero si pierde más del 12% del agua de su cuerpo, es posible que muera.

La rapidez es fundamental para salvar la vida del perro cuya temperatura llega a 42ºC. Hay que bajar cuanto antes el calor corporal y, para ello, hay que colocarle en un lugar fresco, mojarle con agua fría, ponerle hielo en la cabeza y en el abdomen y ofrecerle agua para que beba, poco a poco.

En esta situación extrema, se puede empapar al perro con alcohol porque, al evaporarse con rapidez, ayuda a que la temperatura corporal descienda más rápido, también podemos sumergirlo en un un baño de agua fría.

Prevención 

Para evitar las consecuencias del calor en nuestras mascotas, conviene:

  • No salir a hacer ejercicio o a pasear con el perro durante las horas del día más calientes del día.
  • Procurar que tenga siempre agua limpia y fresca a su disposición, durante todo el año, aunque no haga calor. Si el perro bebe mucho, incluso más de lo normal, no ocurre nada, porque la eliminará fácilmente, aunque deberíamos realizar alguna analítica para descartar algunas patologías que pueden cursar con este síntoma, como patologías renales. Sólo hay que restringir el agua en caso de que el perro vomite mucho.
  • Si  nota que tiene mucho calor, refrescarle el cuerpo y la cabeza con agua.
  • El aire acondicionado también es adecuado para los perros. Si se tiene posibilidad de tenerlo, el perro también lo agradecerá.
  • Recortar el pelaje si es muy largo, pero no dejarlo muy corto, ya que el pelo protege al perro tanto del frío como del calor. Cuando el animal cuenta con un «subpelo» (capa de pelo adicional), tiene mejor protegida su piel de las inclemencias climatológicas. Es el caso de las razas caninas nórdicas, como el Spitz o el Husky Siberiano, aunque estos perros lo pasan muy mal en verano, ya que su morfología y pelaje están preparados para soportar mejor el frío.

Golpes de calor en el coche

La mayoría de los golpes de calor en perros ocurren en los coches. A menudo pensamos que, por unos minutos, con el vehículo a la sombra y una ventanilla entreabierta, no corre peligro. Pero nada más alejado de la realidad. En solo unos minutos, el coche se convierte en una trampa mortal. El vehículo puede alcanzar temperaturas que superen los 50ºC cuando hace calor y el perro sufrirá en estas circunstancias una subida de temperatura corporal que hará peligrar su vida.

En nuestras instalaciones hospitalarias hemos atendido a un importante número de animales afectados por golpe de calor durante el presente verano, y en un alto porcentaje ha ocurrido en el coche durante los pocos minutos que el propietario se bajó del mismo para hacer compras mínimas y “rápidas” como ir a comprar el pan.

Impactante estampa de Kira.

Síntomas 

El perro que alcanza una temperatura de 42º  entra en una fase crítica difícil de superar. Los síntomas que pueden alertar de que el perro tiene una temperatura corporal demasiado alta son: mareos, sensación de que el perro está enfermo, respira con dificultad, jadea, no puede caminar, pierde el equilibrio, taquicardia, temperatura elevada, mucosas congestionadas, vómitos, diarreas y, en algunas ocasiones, shock o pérdida del conocimiento. Una vez que entra en esta peligrosa fase, hay que actuar con rapidez porque si esperamos a llegar al veterinario puede ser tarde. Hay que intentar estabilizarle antes de acudir a la consulta.

Perros con más riesgo 

Las razas que son braquicéfalas (de “morro corto”), como el bulldog francés, el bóxer o el pequinés, así como los animales que padecen sobrepeso y obesidad o insuficiencia cardíaca o respiratoria, son especialmente sensibles a sufrir golpes de calor. Esto se debe a que carecen de una correcta capacidad de refrigeración.

En condiciones normales, la temperatura corporal de los perros oscila entre38ºCy39ºC, algunas décimas más en cachorro y razas pequeñas y miniatura.

Los cachorros (antes del año de edad) y los perros muy mayores son también grupos susceptibles de padecerlos y otras complicaciones de salud debido a las altas temperaturas. Los primeros poseen un sistema inmunitario inmaduro y su capacidad de refrigeración no está al 100%, como en el caso de un perro adulto. Los canes muy mayores (a partir de 11 años) no pueden mantener una temperatura corporal adecuada con la misma facilidad que uno joven. Hay que tener especial cuidado con ellos cuando comienzan las altas temperaturas.

Dificultades para eliminar el calor

Las primeras olas de calor son el preludio de las altas temperaturas que depara el verano. Cuando comienzan, es el momento de tomar medidas para proteger a nuestros perros del calor. Estos animales no tienen la misma facilidad para refrigerarse que los humanos porque carecen de glándulas sudoríparas para eliminar calor a través del sudor y solo lo pueden hacer a través de la respiración y del jadeo.

Queremos recalcar antes de terminar este escrito que es muy importante acudir al veterinario aunque el animal ya esté estabilizado y en el rango normal de temperatura para realizar los procedimientos pertinentes y asegurar su correcto estado de salud evitando las posibles complicaciones derivadas del episodio del golpe de calor

Antonio Rodríguez

 Nº de colegiado 5276

Dejar respuesta

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, escribe tu nombre aquí