El poder de las palabras y sus efectos en el cuerpo

4

Las palabrasDesde tiempos inmemoriales sabemos que las palabras poseen un  gran valor y que sus efectos se manifiestan en el cuerpo de forma casi inmediata.Una mala noticia o un reproche, una palabra de aliento o de amor, nos puede cambiar el rumbo de un día para mal o para bien.

¿Qué tienen las palabras para que unas veces nos curen y otras nos enfermen? ¿Qué les confiere este poder?

Tanto en el campo de la medicina como en el de la psicología o el psicoanálisis, trabajamos o deberíamos trabajar sin ignorar esta gran herramienta que permite desliar los enredos que el lenguaje ocasiona en los seres humanos.

Autoescuela Triumph

Las palabras no siempre se escuchan con la intención que les otorga quien habla. Las palabras dan lugar a equívocos, a malentendidos. Las palabras nos dan la vida y nos la pueden quitar.

El ser humano nace envuelto en palabras, palabras de acogimiento, de amor… o palabras de rechazo, de odio o de resentimiento, por nombrar solo algunos de los afectos que transportan las palabras. Son los afectos que transmiten las palabras, lo que sentimos positiva o negativamente, lo que carga de un poder extraordinario las palabras que dirigimos a los otros.

Es el afecto de angustia que subyace tras la mano que sostiene el biberón lo que carga en un sentido las palabras de una madre. Y es en consecuencia que se produce un efecto de calma o de intranquilidad en un bebé. Este ejemplo es extrapolable a cualquier edad o situación. Hay algo más allá de la intención de la conciencia, que opera inconscientemente, sin que nos demos cuenta, y que traslada lo que sentimos al otro o a nuestro propio cuerpo.

Hay todo un mundo inconsciente, que por no ser conocido, por no ser puesto en palabras, se manifiesta en lo más real que tenemos, en el cuerpo.

“Trabajando las palabras que marcan la vida se puede cambiar el signo de lo que parece no tener remedio”

¿Y cómo se manifiesta?

Hoy en día es de sobra conocido, que el sufrimiento o el malestar, tiñen el estado de ánimo pudiendo producir efectos en el cuerpo que alteran nuestras funciones orgánicas. Las funciones del cuerpo, la digestiva, intestinal, cardíaca, respiratoria, la capacidad de afrontar un virus, etc…depende en una gran medida del estado de nuestro psiquismo y del bienestar verdadero de ciertos aspectos íntimos que nos pueden tener contentos o por el contrario tristes o muy deprimidos.

Las conocidas bajadas de defensas tienen su caldo de cultivo en un malestar subjetivo que no atendemos, convirtiéndolo así en un conflicto sin resolver (o estrés) que daña nuestro cuerpo.

Estos aspectos íntimos tienen que ver con el amor, la sexualidad y el deseo y con nuestra capacidad para afrontar los momentos difíciles de la vida. Nuestro sistema inmune estará mejor preparado cuando estemos más satisfechos con nuestras relaciones, con nuestro trabajo, con nuestra vida. Estar más satisfechos no quiere decir estar libre de problemas o dificultades, ya que estos son inherentes a la vida. Estar más satisfechos supone tener los recursos o las herramientas suficientes como para poder afrontar los reveses de la vida y no sucumbir en el intento. Y esta base de nuestro psiquismo solo se dará si el fondo de afectos está situado de una forma que resista y pueda soportar y situar los momentos difíciles de la existencia.

Efectos o síntomas corporales como el dolor, los excesos en las toxicomanías, los trastornos en la alimentación, los trastornos del sueño, la diabetes, la hipertensión emocional y toda una lista que nos llevaría páginas y páginas enumerar, tienen una relación directa con nuestra infancia, las marcas que quedaron y que moldearán la manera de relacionarnos, de amar, de gozar, etc.

“Las palabras nos dan la vida y nos la pueden quitar”.

En el trabajo clínico con pacientes se constata que aunque de una forma consciente el sujeto  busca su felicidad, la satisfacción y el bien, hay un registro inconsciente mucho más complejo que desvía esa intención manifiesta.

En la búsqueda del placer, el sujeto confina con el dolor. Lo que se buscaba para obtener una satisfacción acaba atentando contra la propia vida. Los excesos de la vida actual nos sirven de ejemplo para ver que la relación con lo que nos satisface no tiene medida. Comida, bebida, drogas, uso de aparatos técnicos, delirios de grandeza y poder. Observamos que hay personas que hacen un uso o consumo moderado de todo ello y otras que sucumben en una especie de cierre consigo mismas, aislándose, cada vez más, de las relaciones sociales y potenciando un goce o satisfacción que  excluye, progresivamente a los otros.

Y el goce o la satisfacción a solas, a la larga, siempre constituye una fuente de desequilibrio e insatisfacción cuyo resultado se dejará ver en el cuerpo a través de enfermedades físicas y/o psíquicas.

Hoy en día llama la atención, la fibromialgia, caracterizada por el dolor corporal, que puede llegar a incapacitar hasta la invalidez y que al igual que en otras patologías, no hay un daño orgánico que justifique dicho dolor. La justificación y la causa del dolor, según los resultados de tratamientos psíquicos, se encuentra en lo que una persona no puede decir en palabras acerca de sus conflictos íntimos.

Solo a través de las palabras, podremos tratar y saber algo de lo que se manifiesta con molestias en nuestro cuerpo, y solo con palabras se puede variar algo de lo que se fraguó en una dirección.

Trabajando las palabras que marcan la vida se puede cambiar el signo de lo que parece no tener remedio.

 

Ana Ramírez.

(Psicólogo clínica).

 

 

 

4 Comentarios

  1. Cómo se nota estos psicólogos cómo viven del cuento.
    Menos palabrería y más actuar con la gente.
    Esta gente se forra a costa de hacer que escuchan a los demás.
    Menudo tenderete se tienen montado.

  2. Magnífico artículo que, desde mis vivencias personales, que no profesionales ni económicas, comparto en su totalidad.
    Invito a releerlo con tranquilidad, sin posicionamiento previo, párrafo a párrafo y después, dejar reposar las conclusiones. Antes o después nos van a ser de gran utilidad.
    ¡Enhorabuena a la autora!

  3. Muy buen articulo Ana y enhorabuena.
    Comparto tu opinión de que las palabras tienen un gran poder en nuestro estado de ánimo y en nuestro cuerpo.
    Y me pregunto; si esto es así ¿Por qué no las cuidamos más? ¿Por qué en lugar de hacernos tantos reproches no nos hablamos más desde el AMOR?
    De nuevo, enhorabuena y ! adelante!

  4. Estimados lectores:
    En contestación al comentario enviado a villaviciosadigital.es:

    En primer lugar, agradecerles tanto a los lectores como a villaviciosadigital.es, la oportunidad de escribir sobre nuestra tarea como clínicos que tratamos de reflejar en la columna de opinión, “Haciendo Vínculo” y en segundo lugar informarles que nuestra formación ética y la de la escuela a la que pertenecemos, ELP, Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, tiene como principio tener siempre en cuenta la situación económica del demandante de tratamiento.
    Es decir, una persona que acuda a cualquier profesional de nuestra escuela, será escuchado en su caso particular, tanto en su síntoma o malestar como en su situación económica, previo estudio del caso, en unas entrevistas preliminares. Esto permitirá que nadie que esté verdaderamente decidido a tratarse se quede sin ello por motivos de dinero.

    Atentamente: Ana Ramírez.

Dejar respuesta

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, escribe tu nombre aquí