El peligro para los perros en invierno se llama humedad

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Perros y el frio

Estamos en pleno invierno, las temperaturas descienden en muchas regiones de España por debajo de cero grados, en otras, aunque frías, no bajan tanto, sin embargo, es aconsejable que los dueños de las mascotas tengan en cuenta que el principal problema en estas fechas es la humedad.

La pregunta que se hacen muchos dueños de perros es si es conveniente o no abrigar al perro en invierno. Hay que partir de la base que los canes tienen una temperatura corporal más alta que la de los humanos, entorno a dos grados superior. Asimismo, en la mayoría de los casos cuentan con una capa de grasa que hace de abrigo y les protege.

“En general los perros no pasan tanto frío. El problema es la humedad, que se mojen es lo que les puede dar frío después y que se pongan malos”, cuenta Itziar Feijóo Martín, veterinaria en la clínica Los Robles, de Villaviciosa de Odón. En ese sentido es esencial secarles al llegar a casa, cuando hayan salido a la calle y las lluvia o el suelo les moje.

Logicamente, la incidencia del frío depende del tamaño de las razas.“Normalmente, los medianos y grandes aguantan bien hasta temperaturas de uno o dos grados bajo cero”, comenta Feijoo.

Otra de las cuestiones que influyen son las características de las razas. Así, no es lo mismo un husky siberiano que un pincher, o los perros de caza, que en la mayoría de los casos están acostumbrados al campo, a pesar de que no tienen una capa de piel tan gruesa como otros.“Los que sí son más frioleros son algunas pequeñas como los chiguagua, el wippet o el galgo italianos o el español, el yorkshire o los malteses».

En casa o en el exterior

Por su puesto, otro factor a tener en cuenta es el lugar en el que el perro haga su vida. Si bien es cierto que las mascotas de interior pierden algo de pelo por las calefacciones, no significa que deban estar abrigadas, al contrario. “Si se les abriga en casa, pierden sus defensas”, concreta la veterinaria.  En estos casos sí es importante evitar los cambios de temperatura y para ello es necesario ponerle una prenda de abrigo antes de salir. Si no queremos abrigarle, debemos aclimatarlo antes de sacarlo, permaneciendo unos minutos en una zona en la que haya una temperatura intermedia entre la casa y la calle.

Los que viven fuera, aunque desarrollan mayor pelaje, deben tener una protección contra la humedad, con una caseta y, sobre todo, “que cuando estén tumbados no toquen el suelo”, señala Itziar. En el mercado hay casetas hechas de materiales aislantes a las que se les pueden acoplar puertas o cortinas de plástico para evitar la entrada de frío.

Además, “hay que tener cuidado con el agua que tienen para beber; que no esté en la intemperie y se quede muy fría. En esos casos es recomendable proteger el cazo o quitárselo y que beban al día siguiente cuando el líquido tenga una temperatura adecuada”, cuenta la veterinaria.

Redacción

 

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