«El papa Francisco desde los ojos de un agnóstico»

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Papa Francisco
Papa Francisco. (Foto: Jesuitas).

Desde mis posiciones alejadas de la doctrina de la Iglesia católica y sus dogmas, reconozco que desde su llegada, la figura de Bergoglio, más conocido como el papa Francisco me ha suscitado curiosidad y un inusitado interés por sus mensajes.

Empecé a socializar con mi activismo en los movimientos sociales a finales del siglo pasado en el conocido como  movimiento altermundialista, espacio de luchas donde confluíamos quienes pretendíamos buscar un modelo alternativo a las políticas neoliberales que agudizaban las desigualdades sociales, aumentando los niveles de pobreza y la brecha entre ricos y pobres. Ese movimiento se caracterizaba por su pluralidad, diversidad y mestizaje. En él confluíamos ecologistas, feministas, activistas por los derechos sociales y raciales, sindicalistas, pacifistas y cristianos de base con una fuerte presencia y con un claro mensaje a favor de los parias de la tierra.

Mi primer acercamiento a la figura de Francisco llegó nada más ser nombrado padre de la Santa Sede, con la lectura de ‘El Silencio. De Paulo VI a Bergoglio. Las relaciones secretas de la Iglesia con la ESMA’, del escritor argentino Horacio Verbitsky. Narra el papel de Jorge Bergoglio cuando era provincial de los jesuitas argentinos (1974-1979) y Videla y los generales argentinos causaron el terror ante cualquier vestigio de democracia en lo que fue una de las dictaduras más sanguinarias de América del Sur. Los jesuitas, que se posicionaron del lado de los pobres en los barrios más humildes de Argentina, no estuvieron exentos de la brutal represión.

Una de las primeras medidas al llegar al Vaticano consistió en acabar con los privilegios del omnipotente y controvertido Opus Dei. Con la publicación del ‘Ad charisma tuendum’ el papa Francisco degrada en su escrito al prelado del Opus, es decir, su cabeza. Desde el 4 de agosto no podrá ser obispo, ni podrá portar los ropajes ni el anillo episcopal. Cada año habrá una revisión y se podrán impedir algunos de los abusos que, en muchas partes del mundo, se han denunciado contra el Opus Dei, sus políticas de segregación y su absoluto control en las casas y colegios propiedad de la Obra.

Con la publicación del ‘Ad charisma tuendum’ el papa Francisco degrada en su escrito al prelado del Opus

Otra novedosa iniciativa que está impulsando el papa Francisco, tal y como me anticipa mi buen amigo Luisma, es el ‘Sínodo de la Sinolidad’, que procede del griego y significa «caminar juntos». Un proceso de escucha mundial y no solo de las comunidades católicas, también, según palabras de Bergoglio, de gente de buena voluntad. En España, por ejemplo, han creado una red de comunidades arcoíris cristianas y tras un elaborado trabajo han enviado a Roma una síntesis que ya ha sido leída por el entorno más cercano al papa. También me cuentan que los sectores más reaccionarios están que trinan con este proceso, pero el papa es el papa.

En nuestro país hay quien ha tildado al papa de comunista por su defensa del medioambiente. Y es que en 2015 presentó su encíclica sobre medioambiente y clima  y pidió a los más de 1.200 millones de católicos de todo el mundo que unan sus fuerzas a la lucha contra el cambio climático. Este texto ha sido muy bien acogido por el movimiento ecologista. Destaco este párrafo de la encíclica titulada ‘Laudato Si’ (Alabado seas):

«El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común. Deseo reconocer, alentar y dar las gracias a todos los que, en los más variados sectores de la actividad humana, están trabajando para garantizar la protección de la casa que compartimos. Merecen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo. Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos. Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos. El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos una solidaridad universal nueva»

tenemos una oportunidad y un aliado con el papa Francisco

El mismo papa se reunió con la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, para hablar de la reforma laboral en España que recupera derechos para trabajadores/as. Francisco reconoció la «idea de que el empleo debe tener derechos y ser de calidad, y que las democracias más sanas son las que tienen trabajos robustos».

Estas posiciones y actitudes de papa Francisco es lo que ha provocado el rechazo, cuando no la hostilidad, de gobernantes como Bolsonaro, Trump o en nuestro país de dirigentes de la extrema derecha y derecha extrema, que no soportan que el santo padre se posicione del lado de los más desfavorecidos.

En mi opinión, todos/as aquellos/as que anhelamos un mundo mejor; más sostenible, con más derechos sociales, laborales, civiles tenemos una oportunidad y un aliado con el papa Francisco y, por tanto, con esos cristianos de base que han compartido desde hace años ese anhelo de un mundo más habitable y pacífico en el que quepamos todas y todos. Como diría Benedetti » en la calle codo a codo somos mucho más que dos».

Manu Barriga

8 Comentarios

  1. Lo que pudo haber sido y no fue. Ese es el titular de una posible contribución que pintaba interesante y se queda, como todo lo que pretende tener reivindicación política, en agua de borraja.

    Desde el momento es que se afirma que este papa, por el mero hecho de abordar un tema tan candente en la sociedad como es el medioambiente, es comunista, el resto del texto carece de sentido. Una persona que vincula comunismo y ecología tiene la misma credibilidad que Fernando Simón.

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