El obispo de Getafe cree que la ley contra la LGTBIfobia de Madrid contradice «la moral natural»

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Joaquín Mª López de Andújar y el obispo de Alcalá, Juan Antonio Reig Pla, han emitido una carta dirigida a los fieles de sus diócesis en el que valoran negativamente la Ley de protección integral contra la LGTBIfobia y la discriminación por razón de orientación e identidad sexual en la Comunidad de Madrid, y creen que contradice «la moral natural» al estar «inspirada por una antropología no adecuada que niega la diferencia sexual varón-mujer y la unidad de la persona cuerpo-espíritu».

Además consideran que atenta «contra la libertad religiosa y de conciencia», el «derecho de los padres a educar a sus hijos», o la «libertad de expresión», «de cátedra», y la «de los científicos y profesionales».

El pasado día 14 de julio, la Asamblea de la Comunidad Autónoma de Madrid aprobó la normativa contra la LgTBIfobia  y estos obispos consideran en primer lugar que está «inspirada por una antropología no adecuada que niega la diferencia sexual varón-mujer y la unidad de la persona cuerpo-espíritu», y «se halla en contradicción con la moral natural, acorde con la recta razón, y pretende anular la enseñanza pública de la Biblia». Señalan que con los artículos 4-b, 3-0, 70-4-c y 72-3 «pretende prohibir, incluso, rezar públicamente por las personas que suplican la oración para un cambio de orientación en su vida».

Además, creen que la normativa supone «un ataque» a «la libertad religiosa y de conciencia (citando como ejemplos los arts. 3-o, 70-4-c, 72-3); «censura al derecho de los padres a educar a sus hijos según sus propias creencias y convicciones», y la ven como «un atropello a los idearios que inspiran la libertad de enseñanza (Cf. Capítulo XI, Medidas en el ámbito educativo. Art. 29-2, 31-9, 32 y 34).

Asimismo, la califican como «un atentado a la libertad de expresión, a la libertad de cátedra, a la libertad de los científicos y profesionales en la búsqueda de la verdad, y a la libertad de las personas para orientar su vida o para pedir ayuda, incluso religiosa, en aquello que crean necesitar (Cf. Capítulo XI, Medidas en el ámbito educativo; y Capítulo XII, Medidas en el ámbito de la salud. Art. 3-o, 31, 36, 70-4-c, 72-3). En este sentido apuntan a que es «arbitraria que no contempla ni siquiera la objeción de conciencia».

Imposición

Ante la normativa aprobada, señalan a los «partidos políticos del arco parlamentario», a los» grandes sindicatos», a «la mayoría de los medios de comunicación y muchas de las grandes empresas» como impulsores de «imponer ‘ideológicamente’ un ‘pensamiento único’ que anule la libertad y el coraje de buscar la verdad de la persona humana, en su unidad cuerpo-espíritu y en su diferencia sexual varón-mujer».

Los obispos recuerdan las palabras del papa Francisco tras recibir el premio Carlomagno orientadas a construir un nuevo humanismo para Europa basado en la capacidad de integrar, de dialogar y de construir, recalcando que en esta tarea «la Iglesia puede y debe ayudar, cumpliendo su misión: ‘el anuncio del Evangelio, que hoy más que nunca se traduce principalmente en salir al encuentro de las heridas del hombre, llevando la presencia fuerte y sencilla de Jesús, su misericordia que consuela y anima»‘.

Además, han indicado que Francisco «ha pedido no caer ‘en el pecado de pretender sustituir al Creador»‘, y piensan que «eso significa ante todo» aceptar la humanidad y «respetarla como ha sido creada», algo que recoge la Exhortación Apostólica Postsinodal Amoris laetitia, del Papa.

Ante esta ley también apuntan a las palabras del obispo de Lincoln (EEUU) ante medidas similares impulsadas por Barak Obama: «No es tiempo de lamentaciones, sino de sanación«, y ven «necesario y urgente promover una acción conjunta de las familias y de las asociaciones católicas en orden a defender, con todos los medios legítimos y en todas las instancias que corresponda, la libertad religiosa y de conciencia, la libertad de los padres a educar a sus hijos según sus propias creencias y convicciones, la libertad de enseñanza y los demás derechos fundamentales» que, creen «se conculcan gravemente» en esta normativa.

Piden evitar la «confrontación que deriva en descalificaciones y amenazas de demandas judiciales», y manifiestan su voluntad por «integrar, dialogar y construir«, para lo que solicitan «la colaboración de todas las personas de buena voluntad con verdaderos criterios de comunión», especialmente a los fieles, con «su oración y su participación activa que nazca de auténticos criterios eclesiales».

«Llamamos a los católicos de nuestras diócesis comprometidos en el servicio de la política, de la sanidad y de la educación, así como a los esposos y padres de familia, a las personas consagradas y sacerdotes, a colaborar, cada cual según su propia vocación, en la edificación de una cultura que venza las mentiras de las ideologías y se abra a la verdad de la creación y de la persona humana, garantía ineludible de la libertad», han solicitado.

 

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