«El ‘manspreading’ o despatarre masculino»

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Si bien es verdad que esta práctica siempre fue muy frecuente entre los hombres, es recientemente cuando se le ha puesto un nombre y, si acaso, también se le ha dado un significado micromachista: manspreading  o el despatarre masculino.

Es muy evidente, y molesto, sobre todo en los transportes públicos, que algunos hombres ocupen su asiento y parte de los colaterales, incomodando a las personas que estén sentadas en ellos o impidiendo que nadie más se pueda sentar. Por ello el Ayuntamiento de Madrid, en los autobuses de la EMT Madrid, entre otras recomendaciones, incluye la de «respetar el espacio de los demás», con una imagen que recuerda que sólo debes ocupar tu asiento.

El debate es complejo. ¿Es una razón fisiológica, o sólo se trata de comodidad? ¿Es otra forma más de machismo, o es mala educación?

Muchos hombres justifican esta desmesurada apertura de piernas, a que sus «partes nobles» no queden aplastadas al sentarse o a que la temperatura testicular no se dispare y puedan afectar a la calidad de sus espermatozoides. Rafa de la Rosa, biólogo sevillano, en su cuenta de Twitter el pasado jueves 8 de junio, desmonta este argumento con una serie de ilustrativos tuits y basándose en sus conocimientos profesionales. Por lo que la respuesta a la primera pregunta queda solventada. Es más la comodidad de no controlar sus piernas que una necesidad fisiológica como tal.

La respuesta a la segunda pregunta, o por lo menos para la mayoría de las personas, sería que sólo (aunque molesto), se trate de mala educación. Porque si no, ¿qué e»tiqueta» pondríamos a las personas que dejan sus bolsos y mochilas en el asiento de al lado, a las que apoyan sus pies en el asiento de enfrente, a la gente que escucha música a través de sus cascos a unos decibelios exagerados, a las que te hacen moverte en una fila para recuperar tu espacio de confort o a aquellas que, aun estando sentadas, ocupan también los asideros de la barras. A las personas que te obligan leer el periódico y a las que, a gritos, te hacen partícipe de sus vivencias emocionales y laborales?

Por otro lado, no creo que se trate de un «micromachismo» en sí mismo, ya que hay otros hombres que también sufren esta desmesurada masculinidad de algunos de sus congéneres. Aunque en algunos casos se pueda confundir y en otros lo sea.

Para mí se trata de mala educación y ante eso, es posible que tengamos que pedirles, de manera correcta y eficaz, que dejen de hacer lo que están haciendo y prepararnos, en algunos casos, para el aluvión de improperios a los que quedaremos expuestos.

Estamos en nuestro derecho de pedirles que respeten nuestro espacio. No te calles.

 

Yolanda R. Herranz @MyolRh

4 Comentarios

  1. ¡Totalmente de acuerdo contigo! Todos los días voy y vuelvo del trabajo en transporte público (metro y bus) y no hay día que no me encuentre algún «machote» en mi campo visual. Me parece una total falta de educación ya que, además de estar ocupando «mi» espacio, no tengo porqué estar rozando las piernas peludas (ahora en verano…) de nadie. Es una pena como la educación, cada vez, brilla más por su ausencia…

    • En efecto, Olga! Tendremos que empezar a hablar y recuperar nuestro espacio!
      Gracias por contribuir con tu experiencia y opinión!

  2. Estoy de acuerdo que es mala educación, en algunos casos costumbre no piensan que ocupan el sitio que no es suyo y molestan a los demas.

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