El Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Móstoles comienza su proceso de desescalada de la COVID-19

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Ha puesto en marcha un plan de acción con una primera fase de limpieza, desinfección y recuperación de espacios y equipamientos, seguida por la organización de la coexistencia de pacientes COVID y no COVID y la reanudación de la atención a patologías urgentes no demorables.

Según ha explicado el centro hospitalario en una nota, el objetivo es «garantizar la atención con la eficiencia y seguridad que el nuevo contexto requiere, tanto para los pacientes como para los profesionales, y ofrecer la asistencia sanitaria en el tiempo y forma que precisa la patología no COVID, para que quienes la necesiten, estén o no afectados por el coronavirus, puedan acudir al hospital con la tranquilidad de saber que es un lugar seguro».

Tras dos meses de estado de alarma y de una alta carga para el sistema sanitario español y de la Comunidad de Madrid por la crisis ocasionada por el nuevo coronavirus, «de acuerdo con la información facilitada por las autoridades sanitarias, ha disminuido la presión que la atención a pacientes afectados por el COVID-19 ejerce sobre los hospitales». Esto está permitiendo el avance hacia la desescalada y la preparación con nuevas medidas, protocolos y procedimientos para la llamada «nueva normalidad» en muchos ámbitos.

A la luz de este escenario, el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, «ultima ya el proceso de reanudación de su actividad asistencial. Todo ello siempre vigilante ante el posible riesgo de nuevas recaídas, para el que cuenta con un Plan de Contingencia perfectamente definido».

Fases

La vuelta a la normalidad se sustenta en tres fases. En la primera de ellas, el hospital ha priorizado exhaustivas tareas de limpieza y desinfección de todas sus instalaciones y equipos, lo que le ha permitido recuperar numerosos espacios y áreas de distinta índole requeridos y utilizados para la atención al COVID-19 durante el momento más álgido de la crisis, y prepararlos para volver a darles el uso y función previos a la epidemia, a fin de poder atender la creciente demanda de pacientes no COVID.

La segunda etapa de la hoja de ruta de la desescalada ha abordado la organización de la coexistencia de pacientes afectados y no afectados por el coronavirus. Ello ha implicado la diferenciación y separación de circuitos, espacios, equipamiento y personal de atención para poder seguir atendiendo a los afectados, actuales y futuros, pero también a aquellas personas con otras patologías o problemas de salud no relacionados con el COVID-19, de forma eficaz y segura para ambos grupos.

En este punto, incorpora también estrategias de información y educación sanitaria dirigidas a los pacientes que contemplan todas las medidas de protección, seguridad, distancia social e higiene recomendadas por las autoridades, y adaptadas a cada ámbito, tanto en lo que se refiere a las de higiene (realización de lavado de manos, limpieza de objetos personales…) como a los elementos de protección individual (uso de mascarillas, limitación de acompañantes en la medida de lo posible, etc) y a las de separación física (mantener la distancia de seguridad, evitar el uso de ascensores, ajustar al máximo la llegada al hospital a la hora de la cita para minimizar el tiempo en la sala de espera, etc).

Para garantizar la seguridad de profesionales y pacientes, «el hospital sigue contando con los equipos de protección necesarios y ha intensificado incluso los protocolos y medidas de higiene y prevención para continuar gestionando la crisis sanitaria». En esta misma fase, también ha realizado tests de anticuerpos COVID a todos sus empleados para identificar a trabajadores potencialmente positivos y protegerlos a ellos y a sus compañeros, y proporcionar la misma seguridad a sus pacientes. Adicionalmente, se realizan pruebas PCR a los empleados ante cualquier mínimo síntoma o sospecha de contacto.

Atención a patologías urgentes y no demorables

Finalmente, el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, «está consolidando» ya la progresiva reanudación de su actividad asistencial programable y no aplazable anterior a la crisis, estableciendo para ello medidas de diagnóstico y/o sospecha diagnóstica antes de los procedimientos, que garantizan la seguridad de pacientes y profesionales, como las llamadas de entrevistas telefónicas a los pacientes susceptibles de programar para valorar su situación y riesgo de contagio antes de citarlos o la realización de test PCR en los casos indicados.

Desde el centro hospitalario han recalcado que la asistencia diagnóstico-terapéutica «no ha estado totalmente paralizada en ningún momento de los últimos dos meses», se está llevando cabo en función de la situación clínica, necesidad y urgencia de cada caso, y se extiende ya al área de Consultas de numerosas especialidades, la actividad de Diagnóstico por Imagen, Hemodinámica, Hospital de Día Médico y Quirófano, «siempre acompañada de las necesarias medidas de seguridad e higiene».

Finalmente, apuntan a una tercera parte del plan de acción en la que las nuevas estrategias y servicios no presenciales, especialmente útiles, eficaces y recomendables en la situación actual, y la intensificación de los ya existentes en el hospital, fruto de su histórica apuesta por el uso de las nuevas tecnologías y la digitalización al servicio de salud, seguridad y experiencia de sus pacientes, «están desempeñando un papel clave, que ganará peso a corto y medio plazo».

Entre estas destacan la consolidación del Portal del Paciente como principal canal de comunicación con los usuarios, «facilitando y personalizando la autogestión de su salud y evitando desplazamientos innecesarios al centro», el seguimiento telefónico de consultas o el diálogo web, entre otras.

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