El centro de fauna “José Peña”, impulsor del amor a la naturaleza, visita obligada para los amantes de la «Madre tierra»

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Isaac Navarro y Jose Peña, NaturnavasEl amor al medioambiente llevó José Peña Hernández, uno de los mayores especialistas de España, a impulsar este lugar de acogida de animales de Navas del Rey para transmitir desde hace décadas el amor por la naturaleza a todas las generaciones.

Visitas guiadas, animales domésticos y algunos salvajes recuperados, talleres de huellas y rastros, de rapaces, excursiones por la zona, sendas, rutas ornitológicas y nocturnas en verano, o las ruinas arqueológicas del Castillete de los Moros (Siglo XV), algunos de sus atractivos.

Desde hace una semana cuentan con una pareja de lobos ibéricos.

Hace unos días, el Papa Francisco publicó por primera vez en la historia de la Iglesia una encíclica denominada Laudato si (Alabado sea el Señor), dedicada al estudio del medioambiente, de nuestro planeta, nuestra “casa común”, cuyo cuidado compete a todos y cada uno de nosotros, y que se basa en las palabras amorosas con las que San Francisco de Asís se refería a cada una de las criaturas de la naturaleza.

José Peña Hernández lleva toda su vida viviendo por y para la naturaleza, siguiendo los pasos que marca el Sumo Pontífice en el siglo XXI. Ahora los hombres, o algunos de nosotros, comprendemos mejor que debemos cuidar nuestro planeta, amar a los animales, respetar su entorno, el nuestro, proteger los bosques, como nos recuerda Bergoglio. Hace unos años no era así, tal y como contó el naturalista a Villaviciosadigital, quien se mostró con un gran sencillez y de verbo fácil; una enciclopedia andante del saber medioambiental.

Desde los nueve años su vocación por el medioambiente le llevó a enfrentarse con la rigidez de una época (años 60) en la que la naturaleza tenía escaso valor y los animales eran meros objetos. Incluso, su padre le veía como un loco ante sus pretensiones de naturalistas, quien con esa edad ya fue protagonista de un reportaje sobre animales del desaparecido diario Pueblo. “En mi casa todo lo que fuera naturaleza era de locos”, recuerda.

Por supuesto, no pudo estudiar, y tuvo que trabajar desde los 14 años. Sin embargo, su vocación le llamaba a seguir adelante y formarse por su cuenta, empapándose de naturaleza cada vez que se le presentaba la ocasión. Así fueron transcurriendo los años hasta que ahora, gracias al impulso de Naturanavas, la empresa que gestiona el centro “José Peña” desde 2012, siente los frutos a tantos desvelos.

Este centro se ha convertido en una visita obligada para los amantes de la naturaleza. No esperen un zoo, ni Faunia, pero sí un lugar en el que los visitantes pueden hacer visitas guiadas por sus ocho hectáreas en las inmediaciones del río Alberche y Cofio, en las que pueden ver de cerca animales que, de otra forma, no podrían. La educación ambiental vertebra las rutas y actividades que desarrollan todo el año: talleres de huellas y rastros, de manejo de mascotas, excursiones por la zona, sendas, rutas ornitológicas y nocturnas en verano, conocer la berrea en otoño, la micología, etc.

Remontar el vuelo

Sin embargo, a pesar de que ahora remontan el vuelo como el águila imperial que habita en toda la zona, no siempre ha sido así. José Peña lleva luchando por este lugar desde hace varias décadas.

Comenzó en el año 1992 con unas escuelas-taller con chicos de entre 16 y 24 años, aunque eran una casa de oficios anterior que estaban dedicadas a la jardinería. Después crearon un centro de especialistas en forestales, donde enseñaban lo básico.

Lo que hoy en día es el centro, en el que se han descubierto recientemente los restos del Castillete de los Moros, en esos tiempos fue un vertedero con una laguna que las autoridades de la época quería tapar echando escombros. Peña pensó hacer un lugar de formación de restauradores para áreas degradadas, para así “parar el vertedero incontrolado”, contó.

A finales de los 90, se enfocaron más hacia enseñar sobre fauna y como formadores en veterinaria, aunque las trabas y requisitos burocráticos de la Consejería de Medio Ambiente pusieron muchos obstáculos a sus planteamientos, ya que había otros centros de recuperación de animales en la Comunidad de Madrid.

Ante ese problema Peña pensó en trabajar con animales domésticos como palomas, perros, gatos, con la idea de enseñar a los estudiantes a manejar los animales, hacer instalaciones, mantenerlas, etc. “Esta idea ya salió bastante bien, y la Consejería sí nos dio el visto bueno, con el permiso como núcleo zoológico y considerados colaboradores de los centros de recuperación oficiales. Además, nos dejaron especies irrecuperables como los que tenemos aquí”, afirmó.

Eso les ha valido para ser reconocidos como centro de apoyo a los tres de Recuperación de Animales Silvestres de la Comunidad, aunque cuando se cerró el grifo de las subvenciones allá por 2010, finiquitaron las escuelas-taller que sí habían mantenido durante esos años.

Alumno y vecinos al rescate

En esos momentos llegó la incertidumbre porque no tenían dinero, aunque siguieron trabajando de manera altruista, por amor a la naturaleza, manteniendo a los animales, atendiendo a los que llegaban, reparando las instalaciones, pagando a los empleados. “La idea mía era que esto saliera adelante, fuera como fuera y así fue con la llegada de Naturanavas”, reconoció Peña.

Los terrenos eran del Ayuntamiento de Navas del Rey, quien sacó un concurso para explotarlos. Naturanavas, creada por tres vecinos de la localidad (uno de ellos antiguo alumnos) fue la adjudicataria.

Isaac Navarro, uno de los socios, transmite el amor por este enclave del que ha aprendido muchas cosas. «Hemos aprendido muchísimo de José y nos sentimos parte de ese proyecto, y enormemente agradecidos por sus indicaciones e ideas que nos presta. Mejor conocedor del campo no hay nadie como Jose Peña”, afirmó contundente.

Han pasado tres años desde que llegó Naturnavas y van saliendo adelante, reinventándose cada día. Allí realizan prácticas alumnos de varias universidades, los de la Escuela de Capataces de Villaviciosa de Odón, o de algunos institutos. Además, abrieron al público general quienes por un módico precio pueden visitar y empaparse de la experiencia en el medioambiente que lleva atesorada el centro “José Peña”.

Las visitas se están incrementando y han pasado de las 3.000 del primer año a las 4.000 del pasado. “Parece que el centro gusta y tiene tirón”, señalaron Navarro y Peña. Junto a los particulares, los colegios han ido ganando peso, ya que les visitan de diferentes municipios de la Comunidad de Madrid.

José Peña, que fue uno de los naturalistas del documental La España salvaje de RTVE, que en 1996 protagonizó el actual rey Felipe VI, es consciente en el punto en el que están y siente satisfacción. “Todas las dificultades que he tenido algunas veces se ven compensadas, como ahora al ver cómo está esto”.

Aunque no olvida la múltiples  dificultades que ha tenido en su vida, las asume. “Es la vida, no ha sido fácil, pero esa es la lucha. Si hubiera sido un niño guapo con una carrera de ingeniería, porque el no tener carrera me ha perjudicado a veces, aunque otras no tanto porque han visto mi sencillez y ganas de aprender; hubiera sido más fácil todo”.

Así, este amante de la naturaleza sigue cada día trabajando por y para ella desde este centro, que se ha convertido en eje de su vida. Todo comenzó desde que la «Madre tierra» le reclutó siendo niño como su guardián, tal y como sucediera en su día con San Francisco de Asis.

 

 

Texto y fotos: Israel Revilla Canora (@IsraelRCanora)

 

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